[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3)
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[personajeinvalido=3367]


Los párpados se abrieron con lentitud, revelando aquellos orbes de color miel. Una breve confusión, fruto de la desorientación, nubló sus recuerdos; sin embargo, su conciencia se forzaba a recuperar el sentido poco a poco, en medio del tacto frío y duro que solo podía provenir de un suelo áspero. “¿Qué… mier…?” Rompió su silencio, tratando de levantar la cabeza con esfuerzo y poder entender lo sucedido, recordar sus pasos antes de esa situación o siquiera qué era lo que hacía peso en su cuello.

De repente, el recuerdo lo abordó con la violencia de un ataque inesperado. Ryota sintió todo su cuerpo estremecerse, un repentino escalofrío recorrió su espalda apenas reincorporada y sobre él, el recuerdo imaginario de una sombra inexistente se alzó para hacerle sentir una emoción desagradable que ya tenía identificada. 

El terror… pero no como aquel que, poco a poco, se esforzaba por superar. Esto era distinto, pues su origen ni siquiera podía ser comprendido. “¿Por qué…? ¿Por qué estoy temblando…?” Se preguntó, al notar un ligero temblor en su cuerpo, sin poder entender por qué se sentía como la maldita presa de un gigantesco depredador que acechaba en la oscuridad.

“Runin…” De inmediato levantó la mirada. La angustia por el estado de sus compañeros fue lo segundo en atacarlo. “Barald… Tezca…” Deslizó sus orbes por toda la habitación, valiéndose de la poca luz del recinto para distinguir a quienes se encontraban allí, con la claridad que solo sus ojos entrenados de noche en el mar le permitían. “Yuuki, Wyatt…” Ninguno, ninguno de los allí presentes, tumbados al igual que él, eran sus compañeros…

“¿Heras?” Se preguntó, confundido, al identificar al grandote de cabellos blancos que yacía en la misma habitación. No lo veía desde Isla Karate y jamás creyó volver a encontrarlo en una situación como esa. “Br…” Justo entonces lo notó, el collar de acero que rodeaba el cuello de su compañero. Aquello lo hizo detenerse a pensar en el peso que sentía en el suyo.

Sus manos se alzaron entre la duda y el pánico para palpar el artefacto que lo envolvía. No podía verlo por sí mismo, pero a través del tacto, sí podía imaginar una forma idéntica a la que el hombre de piel morena portaba.

Si entender la naturaleza de ese collar no era, por sí solo, lo suficientemente inquietante, también pudo percibir el extraño y repetitivo sonido metálico que emanaba de él. Similar al que solía escucharse en los mecanismos de relojes.



“…”

Al terror que sentía se mezclaron la impotencia y, finalmente, la preocupación, esa que solo puede experimentar alguien cuando es despojado de su libertad sin siquiera poder hacer algo para defenderse y ahora se ve envuelto en una maldita pesadilla. “Mierda, mierda, mierda, mierda…” Su pulso aumentó al unísono con sus pensamientos, imaginando los peores escenarios en ese momento.

“No, no… calma, carajo… cálmate… ¡Cálmate!” Ryota lucho contra su mente sin emitir palabra alguna, forzándose a si mismo a recordar lo aprendido en isla karate con el sabio, e incluso en todas sus veces usando esa maldita transformación que lo aterraba. “Céntrate… cálmate… respira…” Inhalo profundamente, luego exhalo, varias veces controlando su respiración y peinando sus cabellos hacia atrás con movimientos lentos. “No pierdas la cabeza… tienes que salir de aquí… tienes que volver con ellos… tienes que ir al maldito grand lane y vivir una puta vida de en sueño” El recuerdo de sus compañeros, de sus anhelos y de su futuro le dio la fuerza para hacer lo único que podía en ese momento.



“Bien, es hora de buscar cómo largarme de este lugar, seguro que me voy con vida y en una pieza, solo debo quitarme este collar y todo irá bien, facilito llegó a la montaña rusa antes de que cierre.”

Sí, lo único que podía hacer era mentirse a sí mismo y buscar recuperar la compostura. No importaba si tenía que engañarse para ignorar sus escalofríos o el maldito tintineo metálico que le martillaba la cabeza, recordandole su realidad. Solo debía enfocarse en salir con vida de donde quiera que estuviera y encontrar a su tripulación.

“Heeeey Bro, tiempo sin verte Kekeke, siempre es un placer.” Alzó por fin la voz, rompiendo el tétrico silencio con su risa. “Por eso no se debe mezclar ron con aguardiente, pasan estas cosas.” Bromeo, tomando fuerza en sus temblorosas piernas, para levantarse con lentitud. Su mejor don era aliviar ese tipo de momentos con todo tipo de ocurrencias.

“Señoritas, que hermosas se ven bajo la oscuridad de... lo que sea esto.” Una vez estuvo de pie, saludó a las dos hermosas mujeres que, al igual que todos allí presentes, lidiaban con sus propios problemas. “Juraría que los camarotes del ferry eran más cómodos… ¿alguno tiene idea de cómo terminamos aquí?” Presto atención a su entorno, ya no solo a las personas, sino al lugar en general.

Se trataba de una modesta sala rectangular, de unos diez metros de largo, seis de ancho y cuatro de alto. Ryota se encontraba a escasos cinco metros, de la gran y única puerta hacia su derecha, la cual no tenía ningún tipo de manivela, rejilla u ojo de cerradura desde su interior, pues parecía un gran bloque de acero. Esparcidos por el lugar estaban Heras, una mujer de cabellos rubios y otra de cabellos rosados; nadie más.

“Por lo visto, quienes sean los que nos encerraron aquí, son los únicos que tienen la forma de abrir esa puerta…” Concluyo, llevando la diestra a su bolsillo por mero reflejo y percatarse con ello que aún tenía sus cosas.

Una sorpresa iluminó su rostro al percatarse de que tenía todas sus pertenencias. Sin dudarlo, sacó su den den mushi para intentar utilizarlo, pero el único sonido que escuchó con la caracola en su mano, fue el de un ruido blanco tras marcar. “…” Suspiró… sabiendo que fue iluso de su parte esperar contactar con tal facilidad a sus compañeros.

Guardó entonces el caracol y sacó unos pares de guantes de los bolsillos traseros de su vermuda, que comenzó a ponerse con prontitud.

“Y si nos dejaron nuestras cosas, significa que no tienen la más mínima duda de que pueden acabar con nosotros cuando quieran… lo cual tiene sentido por los collares que estamos usando.” Hizo referencia a lo obvio, ya que cualquiera que hubiese identificado la naturaleza de los mismos, podría tener una vaga idea de lo que ocurría cuando un esclavo trataba de huir con uno de esos puestos.



“Parece que no tenemos otra opción más que seguirles el juego mientras esperamos una buena opción para quitarnos estas cosas… ¿No creen?”

Preguntó, mostrando a los presentes una sonrisa cuando por fin terminó de ajustar sus armas a los puños.

Los cuatro estaban en la misma situación; no debía confiarles su vida, pero al menos podía considerarlos aliados potenciales para salir de allí. “Me llamo Ryota. Conozco al grandote de cabello blanco, pero aún no tengo el gusto de conocerlas a ustedes.” Apoyó la espalda contra la pared, observando con atención hacia donde se encontraban las chicas sin dejar de sentir la desagradable emoción de terror. "Lamento que sea en estas circunstancias y no es una buena fiesta."


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[Imagen: ELRAliP.png]


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3) - por Ryota Miyamoto - 21-03-2026, 11:47 AM

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