20-03-2026, 11:23 PM
Venimos de este post.
Recordad que debéis postear con el código ["personaje=3367"] (sin las comillas, claro), con el fin de preservar vuestras estadísticas tal y como se encontraban al iniciar el evento. Es obligatorio poner bien el código (limitaos a copiar y pegar, quitar las comillas y ponerlo al principio de vuestro post). No colocar el código será motivo de descalificación.
Si caer insconsciente ante el Haoshoku Haki se había sentido como si el mundo mismo colapsara, despertar no resultó mucho más agradable. La realidad fue volviendo a todos los presentes en aquel lugar con lentitud, como si a sus cerebros les costase volver a poner todas las máquinas debidamente en funcionamiento, como si todo a su alrededor no tuviese más remedio que desvelarse poco a poco ante sus ojos, aún incapaces de enfocar correctamente. Lo surrealista de la situación, naturalmente, tampoco ayudaba. ¿Qué era aquel lugar?
Semi sepultados, recuperaron el pulso, que parecía casi haberse extinguido tras el impacto de aquel haki monstruoso bajo el que habían sucumbido. A medida que despertaban, sus fosas nasales parecieron encender todas las alarmas mucho antes de que pudieran hacerlo los ojos, aún acostumbrándose a la escasa luz del lugar. Aquella estancia, fuese lo que fuese, estaba impregnada de un repugnante hedor en que se mezclaban olores de restos de comida, carne en descomposición, fuertes residuos químicos y muerte. Todos ellos estaban cubiertos casi por completo de basura en diverso estado de conservación, prácticamente sepultados en un enorme mar de restos de toda clase. El silencio era absoluto, más allá de algún pedazo de basura que se desprendía de cuando en cuando y rodaba ladera abajo por aquel enorme montón; ni siquiera había moscas, probablemente espantadas por el fuerte hedor químico del aire. La única fuente de luz era una puerta a uno de los lados de la sala, un gran portón acorazado con un volante que, al girarse, debería permitir su apertura.
A medida que despertaban, el horror de aquel lugar no fue lo único que se les vino a la cabeza, sino, con aún más fuerza, aquel Haoshoku al que habían sido expuestos, como si hubiera ocurrido apenas un instante atrás, como si aquella figura en la bruma aún estuviese allí. No lo estaba, claro, pero el terror que su presencia había invocado en ellos seguía vigente tras recuperar el conocimiento.
Recordad que debéis postear con el código ["personaje=3367"] (sin las comillas, claro), con el fin de preservar vuestras estadísticas tal y como se encontraban al iniciar el evento. Es obligatorio poner bien el código (limitaos a copiar y pegar, quitar las comillas y ponerlo al principio de vuestro post). No colocar el código será motivo de descalificación.
Si caer insconsciente ante el Haoshoku Haki se había sentido como si el mundo mismo colapsara, despertar no resultó mucho más agradable. La realidad fue volviendo a todos los presentes en aquel lugar con lentitud, como si a sus cerebros les costase volver a poner todas las máquinas debidamente en funcionamiento, como si todo a su alrededor no tuviese más remedio que desvelarse poco a poco ante sus ojos, aún incapaces de enfocar correctamente. Lo surrealista de la situación, naturalmente, tampoco ayudaba. ¿Qué era aquel lugar?
Semi sepultados, recuperaron el pulso, que parecía casi haberse extinguido tras el impacto de aquel haki monstruoso bajo el que habían sucumbido. A medida que despertaban, sus fosas nasales parecieron encender todas las alarmas mucho antes de que pudieran hacerlo los ojos, aún acostumbrándose a la escasa luz del lugar. Aquella estancia, fuese lo que fuese, estaba impregnada de un repugnante hedor en que se mezclaban olores de restos de comida, carne en descomposición, fuertes residuos químicos y muerte. Todos ellos estaban cubiertos casi por completo de basura en diverso estado de conservación, prácticamente sepultados en un enorme mar de restos de toda clase. El silencio era absoluto, más allá de algún pedazo de basura que se desprendía de cuando en cuando y rodaba ladera abajo por aquel enorme montón; ni siquiera había moscas, probablemente espantadas por el fuerte hedor químico del aire. La única fuente de luz era una puerta a uno de los lados de la sala, un gran portón acorazado con un volante que, al girarse, debería permitir su apertura.
A medida que despertaban, el horror de aquel lugar no fue lo único que se les vino a la cabeza, sino, con aún más fuerza, aquel Haoshoku al que habían sido expuestos, como si hubiera ocurrido apenas un instante atrás, como si aquella figura en la bruma aún estuviese allí. No lo estaba, claro, pero el terror que su presencia había invocado en ellos seguía vigente tras recuperar el conocimiento.
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