[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 2
#22
[personajeinvalido=3367]


El ligero roce de los labios contra su oído provoca un cosquilleo ascendente que enciende los oscuros orbes en un brillo intenso, como si cada palabra susurrada instase a transformarse en una ineludible realidad: aquella que evoca dulces e íntimos escenarios que anhela reavivar. La remembranza es desplazada ante las cándidas risas que afloran en el ambiente ameno que embriaga a los ingenuos piratas, aquellos que, osados, desoyen contratiempos, cavilaciones y aprensiones.

El aroma, las texturas, las cuestiones y amistades se abren paso ante la abundancia de platillos que los jóvenes depositan uno tras otro sobre la larga mesa compartida, en concordancia con sus diferentes gustos, permitiendo que la comodidad fluya con naturalidad entre ellos. 

Dulces, carnes, mariscos y bebidas. El lomo se le antoja a gloria, tanta que ignora el hecho de saber que su angurrienta serpiente pierde el tiempo consumiendo donas en vez de nutritivos alimentos. Está bien, están de paseo. Quizá por ello decide acercarle un poco de su jugo de menta a Cardan, definitivamente esa la idea que le lleva a combinar flan de café y chocolate con carne desmechada, papas hervidas y manzanas teñidas en almíbar.

Ríe ante las frases de Wyatt, observa con una sonrisa a Barald, arquea una ceja al escuchar la necesidad de Tezca por encontrar señal, niega divertida por las intervenciones de Ryota y eleva el rostro mostrando esa expresión coqueta que tanto la caracteriza al notar la cercanía de Yuuki. ¿No es esa una “familia” demasiado ruidosa? Disfuncional y, al mismo tiempo, funcional a su manera.



—Oh cariño, sí que debemos ponernos al día.

Sentencia para la pelirrosa, ofreciéndole una copa de vino para que la acompañase a beber, entre comidas nunca viene mal. La amazona relame sus labios en una expresión relajada, cercana y entretenida. —Si no lloras en las atracciones, prometo decírtelo. —Susurra, lista para levantar la copa y beber del contenido al escuchar el brindis.

Y hubiera pronunciado palabra de no ser por el aviso que termina por romper el encanto de la experiencia: Un desvío.



Juego.

Envites.

Expectación.

La euforia se antepone ante el frígido entorno que denota el cambio climático, el inminente anochecer y, quizá, la cercanía hacia el punto de reparación más cercano: Kutsukku. El desplante se transforma en oportunidad, en la posibilidad de nuevas riquezas, mientras la tensión entre Ryota, Cardan, Runin y los tres hombres que persiguen una victoria que solo las cartas pueden conceder.

¿Subir las apuestas?

Algo que solo Ryota Miyamoto es capaz de hacer: ir por el todo sin dar el brazo a torcer, un juego de todo o nada del que buscará librarse entre fingida demencia y astutos alegatos. ¡Abrigos! Incluso portando una camisa sobre el top, la fémina agradece la intención de remitir el frío, porque la delgada tela dista de sustituir el abrigo de un gabán.

Por ello, cuando la escalera real se revela y las estridentes risas del castaño llenan la sala, ella también ríe en armonía. Incluso Cardan parece contagiado por la felicidad, aun sin entender del todo el vicio de los hombres. —¡Lo conseguiste, cariño! No mentiré, dudé por un momento, pero juro que a partir de ahora creeré en tu mazo, fufufufu. —Emite entre jolgorios reaccionando a las ensoñaciones de su capitán. ¡Un barco!



—Quiero un camarote sólo para las chicas, con armarios y un baño decente.


Imagina las posibilidades. ¿Podrá tener “noche de chicas” con Yuuki? La idea provoca sonrisas quedas, nunca ha tenido una de esas. —Sin gastarte todo. Debemos pensar en muebles y un buen decorado. ¿Quién cocinará en el barco? ¡Ah! Vamos de compras luego del parque, cariño. —Toma el abrigo que el castaño le ofrece, disfrutando del nuevo calor, riéndose de los perdedores, pensando en un futuro brillante y cercano. ¡Será buena! Les dará un ambiente agradable a Tocho Morocho y a Cardan. ¿Los demás? Ah sí, ellos también.

Cardan se acurruca en el cuello de la fémina, sintiendo el calor de la cálida gabardina, permitiéndose mecerse por el navío, los pasos de su compañera y la diversión del momento, al menos hasta notar el vacío procedente de la inminente caída.

Runin no demora en tambalearse desde su posición, la vacía mente intenta conectar ideas que se tornan incoherentes cuando la inconsciencia pesa sobre sus párpados y las luces se transforman en oscuridad, cuando el cuerpo falla y la voluntad se mece hacia el abismo cual hoja en otoño. No piensa en nada, no le da tiempo para hacerlo, aunque un último pensamiento siempre parece atormentarla: ¿Estarán sus amigos bien?


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]


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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 2 - por Runin D. Kitay - 18-03-2026, 09:29 PM

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