18-03-2026, 06:29 AM
[personajeinvalido=3367]
Navegar implica el logro de muchas cosas al estar sobre el mar, y, a pesar de la poca experiencia navegando algo de las dimensiones de Buda, le estaba resultando bastante fácil y familiar, casi como si pudiera hacerlo hasta con los ojos cerrados. Esa es una práctica que no se recomienda hasta a los más experimentados en la rama. De pronto, el clima, sin previo aviso, comenzó a agitarse y a intercambiar ese cálido ambiente de hace unos segundos para comenzar a tonarse un poco más fríos y con vientos huracanados. Los tripulantes de Buda hicieron lo suyo, aunque de momento, solo era necesaria la intervención de Dharma para que todo pudiera marchar perfectamente.
Sanemi estaba mayormente concentrado en no perder el ritmo y poder realizar el viaje con el menor de los problemas. El peliblanco dio un par de movimientos de cuello hacia los costados para quitarse un poco el estrés y observar el clima con detenimiento. De alguna forma, su olfato era una herramienta poderosa en altamar, por lo que, si se concentraba algo perdido, puede hacer seguimiento de algún olor familiar para encaminarse nuevamente.
-Oe… oe… Esto es curioso -Por decir lo mínimo frente a los cambios que la naturaleza estaba experimentando cerca de ellos. Es de esas cosas que suelen llamar al caos, a la sorpresa. Buda mantenía su rumbo, tal cual lo pactado. Su trayectoria hacia el Ferry, bajo ninguna circunstancia podrían dejar que se les escape la oportunidad de conocer un nuevo mar y poder vivir aventuras que realmente valgan la pena. Sinceramente Sanemi no prestó atención a Dr. Bones, sus dudas o propias ideas tendrá para no acompañarlos. Cada uno tiene sus propias ideas y objetivos.
Horas después y con el mar apaciguado, se despejaban las dudas sobre el destino de todos los que andaban cerca y era la Isla Kutsukku, sitio que solo conoce por algún comentario, nada en profundidad. Sanemi se encontraba en su posición, con el timón, y Dharma bastante cerca- Gahahaha… Sinceramente el clima está especialmente cariñoso hoy -Comentó con tono sarcástico. Haciendo mofa a que esto es parte de lo inevitable e incontrolable. Contados minutos adelante supusieron que en los ojos de Sanemi se dibuje una nueva Isla.
-Sí que han escogido un lugar bastante peculiar para que cosas… -Sanemi entendía perfectamente el ligero tono de preocupación de Dharma sobre que estos cambios tan de nada, generalmente, no terminan bien. No quedaba más opción o camino que seguir al Ferry, pero desde una distancia bastante prudente para que se pudiera mantener mimetizado y, de alguna forma protegido. Trataba de acoplarse a cada viento, cada pequeña oportunidad para que Buda no sufriera nada de ellos, para que la tripulación se mantenga serena, pero, sobre todo, para poder mejorar su habilidad como navegante. Estaba de más tratar de contar la cantidad de distintos barcos que, al parecer, tenían el mismo objetivo entre navíos Marine y otros que buscaban aprovechar la oportunidad.
En cuanto estuvieron más cerca de Kutsukku el ambiente se torció de forma contundente. Era una ciudad altamente productora, pero con el medio ambiente bastante alterado. El escenario cambió como si de un producto audiovisual se tratase, con esa rápidas y disponibilidad que se encuentra hoy en día. El cielo se transformó de un momento a otro. El horario hizo lo propio para que toda esa escena algo tenebrosa ganase peso dramático. El olfato tan desarrollado del Sanemi le comenzó a generar incomodidad, no porque no pudiera soportar el olor sino por la rapidez y profundidad con la que suele captar los olores, en especial los que tienen tanta sustancia -Parece que tendremos una parada algo agitada antes de poder seguir con nuestro trayecto, es lo que hay… -Si bien el peliblanco es de las personas que al hablar puedan estar sacadas de foco, es todo lo contrario. Su concentración se maximiza cuando es puesto a prueba, se pone calculado y trata de cumplir con sus objetivos cueste lo que cueste. Ese es el pirata que poco a poco está forjando. El pasar situaciones incómodas logra un temple diferente.
Y de pronto… silencio psicológico. Observó como Dharma se enfocaba en cierto punto y lo pudo comprender, comenzó a sentir una extraña sensación en su cuerpo. La misma que sitió hace un tiempo en Samba cuando conoció a una persona que emanaba una energía similar, pero en menor medida. Los ojos del peliblanco buscaban encontrar algún punto donde mirar, identificar lo que sea antes que sea demasiado tarde. El lienzo estaba siendo pintado con fuerza -Mierda… ¿qué pasa con este tipo de personas? Con esto llegaremos -Sanemi apretó los dientes frente a la visible presión que su ser empezaba a manifestar. La costa era más que una silueta borrosa. Confiando en su instinto forzó un giro de timón lo que hacía que Buda comenzara a moverse con destino a la orilla, el resto era dejar que inercia hiciera lo propio. Comenzó a sucumbir y mentalmente quería pensar que podría soportarlo. Comenzaba a ceder, sus piernas se hicieron gelatina y sus brazos perdieron fuerza para mantenerse sujetados.
Logró escuchar a duras penas a Dharma mencionar el nombre de la tripulación. Su cuerpo ya se encontraba en el suelo, boca abajo. Llevaba sus puños amarrados en la parte trasera de su cintura. Sus ojos se cerraron completamente hasta queda inconsciente. Quienquiera que sea que emanaba ese tipo de poder tan puro, estaba logrando humillarlos. Sanemi, no era un experto, pero la experiencia pasada le daba la facultad para entender que el usuario de ese poder debe ser una completa bestia para lograr algo de tal magnitud. Tic… tac…
Sanemi estaba mayormente concentrado en no perder el ritmo y poder realizar el viaje con el menor de los problemas. El peliblanco dio un par de movimientos de cuello hacia los costados para quitarse un poco el estrés y observar el clima con detenimiento. De alguna forma, su olfato era una herramienta poderosa en altamar, por lo que, si se concentraba algo perdido, puede hacer seguimiento de algún olor familiar para encaminarse nuevamente.
-Oe… oe… Esto es curioso -Por decir lo mínimo frente a los cambios que la naturaleza estaba experimentando cerca de ellos. Es de esas cosas que suelen llamar al caos, a la sorpresa. Buda mantenía su rumbo, tal cual lo pactado. Su trayectoria hacia el Ferry, bajo ninguna circunstancia podrían dejar que se les escape la oportunidad de conocer un nuevo mar y poder vivir aventuras que realmente valgan la pena. Sinceramente Sanemi no prestó atención a Dr. Bones, sus dudas o propias ideas tendrá para no acompañarlos. Cada uno tiene sus propias ideas y objetivos.
Horas después y con el mar apaciguado, se despejaban las dudas sobre el destino de todos los que andaban cerca y era la Isla Kutsukku, sitio que solo conoce por algún comentario, nada en profundidad. Sanemi se encontraba en su posición, con el timón, y Dharma bastante cerca- Gahahaha… Sinceramente el clima está especialmente cariñoso hoy -Comentó con tono sarcástico. Haciendo mofa a que esto es parte de lo inevitable e incontrolable. Contados minutos adelante supusieron que en los ojos de Sanemi se dibuje una nueva Isla.
-Sí que han escogido un lugar bastante peculiar para que cosas… -Sanemi entendía perfectamente el ligero tono de preocupación de Dharma sobre que estos cambios tan de nada, generalmente, no terminan bien. No quedaba más opción o camino que seguir al Ferry, pero desde una distancia bastante prudente para que se pudiera mantener mimetizado y, de alguna forma protegido. Trataba de acoplarse a cada viento, cada pequeña oportunidad para que Buda no sufriera nada de ellos, para que la tripulación se mantenga serena, pero, sobre todo, para poder mejorar su habilidad como navegante. Estaba de más tratar de contar la cantidad de distintos barcos que, al parecer, tenían el mismo objetivo entre navíos Marine y otros que buscaban aprovechar la oportunidad.
En cuanto estuvieron más cerca de Kutsukku el ambiente se torció de forma contundente. Era una ciudad altamente productora, pero con el medio ambiente bastante alterado. El escenario cambió como si de un producto audiovisual se tratase, con esa rápidas y disponibilidad que se encuentra hoy en día. El cielo se transformó de un momento a otro. El horario hizo lo propio para que toda esa escena algo tenebrosa ganase peso dramático. El olfato tan desarrollado del Sanemi le comenzó a generar incomodidad, no porque no pudiera soportar el olor sino por la rapidez y profundidad con la que suele captar los olores, en especial los que tienen tanta sustancia -Parece que tendremos una parada algo agitada antes de poder seguir con nuestro trayecto, es lo que hay… -Si bien el peliblanco es de las personas que al hablar puedan estar sacadas de foco, es todo lo contrario. Su concentración se maximiza cuando es puesto a prueba, se pone calculado y trata de cumplir con sus objetivos cueste lo que cueste. Ese es el pirata que poco a poco está forjando. El pasar situaciones incómodas logra un temple diferente.
Y de pronto… silencio psicológico. Observó como Dharma se enfocaba en cierto punto y lo pudo comprender, comenzó a sentir una extraña sensación en su cuerpo. La misma que sitió hace un tiempo en Samba cuando conoció a una persona que emanaba una energía similar, pero en menor medida. Los ojos del peliblanco buscaban encontrar algún punto donde mirar, identificar lo que sea antes que sea demasiado tarde. El lienzo estaba siendo pintado con fuerza -Mierda… ¿qué pasa con este tipo de personas? Con esto llegaremos -Sanemi apretó los dientes frente a la visible presión que su ser empezaba a manifestar. La costa era más que una silueta borrosa. Confiando en su instinto forzó un giro de timón lo que hacía que Buda comenzara a moverse con destino a la orilla, el resto era dejar que inercia hiciera lo propio. Comenzó a sucumbir y mentalmente quería pensar que podría soportarlo. Comenzaba a ceder, sus piernas se hicieron gelatina y sus brazos perdieron fuerza para mantenerse sujetados.
Logró escuchar a duras penas a Dharma mencionar el nombre de la tripulación. Su cuerpo ya se encontraba en el suelo, boca abajo. Llevaba sus puños amarrados en la parte trasera de su cintura. Sus ojos se cerraron completamente hasta queda inconsciente. Quienquiera que sea que emanaba ese tipo de poder tan puro, estaba logrando humillarlos. Sanemi, no era un experto, pero la experiencia pasada le daba la facultad para entender que el usuario de ese poder debe ser una completa bestia para lograr algo de tal magnitud. Tic… tac…
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