18-03-2026, 01:51 AM
[personajeinvalido=3367]
Para su suerte, al parecer no estaban teniendo que pagar nada del buffet. ¿Es que se los cobrarían al salir, sin dejarlos bajar del ferry hasta abonar? Sería un problema, y Barald ya había expresado su negativa posición a dejar un sólo berry en la embarcación —. Oh, diría que esto viene incluido, ¿no? Me parecería un poco de mal gusto que cobrasen siendo que dijeron que el viaje era gratuito. — chasqueó la lengua después, antes de negar un par de veces con una sonrisa. Se volvió hacia Barald mientras dejaba la bandeja de quesos y se acercaba a buscar agua para llevar a la mesa que compartirían —. O bueno, gratuito es una forma de decir, en realidad. A cambio de algo más preciado que un par de monedas: información. Ahora saben que estamos aquí, a bordo, y no tenemos casi forma de escabullirnos hasta llegar al parque.
O bueno, eso creía, pues su primera parada no sería realmente esa. El anuncio por la megafonía lo hizo hacer una mueca de disgusto mientras al fin se reunía con el resto del grupo. No dijo mucho más. Claramente no estaba conforme, pero no debía pecar de ansioso: mejor llegar sanos que llegar en pedazos sólo por apurarse. O como decía el dicho... — ¡Bingo! Mejor perder un segundo de vida que la vida en un segundo, ¿no? — exclamó seguido de una carcajada ante la duda de Yuuki y las quejas de Tezca.
Tras un rato compartiendo una comida, esta vez más modesta una vez que se sació con la quesería, Wyatt se estiró en su asiento. Dejó pasar un rato y oyó a la birkiniana salir al grito de llamado de su noble corcel. Sonrió para sus adentros, contento de que el animal ya fuese parte de la tripulación al igual que él. Le agradaba que ahora él tuviese a alguien más con quien contar que el Goldstar. Se hizo de su bolsa y, ahora sí, ya habiendo pasado algunas horitas, subió a la cubierta para dirigirse a algún camarote común donde instalarse un poco a descansar, aunque sea un rato. Era de dormir bastante a gusto durante los viajes en barco, así que nada sería un problema para él.
Apenas salió a cubierta, mientras daba un paseo, se percató de que, ya bajado el sol, la temperatura comenzaba a descender bastante. Abruptamente, diría el rubio, y el ambiente comenzaba a tornarse diferente, tanto por el rojizo tono que azolaba al ferry como por el aura que la isla de... — Qué raro, no había oído jamás de Tetsuka. ¿Tú sabías de este sitio del inframundo? — preguntó a Yuuki mientras se acercaba a ella, encogiendo los hombros por el fresco aire que corría allí arriba. Ella se encontraba junto a Tocho Morocho, así que fue bien fácil ubicarla.
Descolgó su bolso y sacó una chamarra toda arrugada con la que se cubrió los hombros. No era de sentir tanto frío, pero la temperatura no hacía más que ir en descenso —. ¿Quieres un abrigo? Tengo algo por aquí si necesitas. — comentó antes de, prontamente, comenzar a sentirse un tanto extraño.
Ya la silueta de otras embarcaciones se hacía ver y, sumado a ello, una gran roca entró al campo de visión de aquellos ahora desdichados que estaban a la intemperie. O bueno, nadie era muy afortunado en aquellas coordenadas en concreto, porque la ola arrasadora de estrepitosa presión descendió sobre sus existencias como una prensa hidráulica que aplacaba hasta a los más activos y altaneros —. Yo... Me estoy sintiendo un poco mal, creo que iré a recostarme un poco. — y mientras volteaba, no sin antes palmear a su caballo y notar que este también se debilitaba y comenzaba a desvanecerse, Wyatt no resistió más. Llegó apenas a poner su diestra en el cinturón, sobre el mango de su S&W, pero de nada sirvió.
Apagón de tele para él, y el golpe en seco con la cubierta ni siquiera llegó a sus oídos, tan aturdidos como cuando uno comienza a bajársele la presión y se desvanece.
Para su suerte, al parecer no estaban teniendo que pagar nada del buffet. ¿Es que se los cobrarían al salir, sin dejarlos bajar del ferry hasta abonar? Sería un problema, y Barald ya había expresado su negativa posición a dejar un sólo berry en la embarcación —. Oh, diría que esto viene incluido, ¿no? Me parecería un poco de mal gusto que cobrasen siendo que dijeron que el viaje era gratuito. — chasqueó la lengua después, antes de negar un par de veces con una sonrisa. Se volvió hacia Barald mientras dejaba la bandeja de quesos y se acercaba a buscar agua para llevar a la mesa que compartirían —. O bueno, gratuito es una forma de decir, en realidad. A cambio de algo más preciado que un par de monedas: información. Ahora saben que estamos aquí, a bordo, y no tenemos casi forma de escabullirnos hasta llegar al parque.
O bueno, eso creía, pues su primera parada no sería realmente esa. El anuncio por la megafonía lo hizo hacer una mueca de disgusto mientras al fin se reunía con el resto del grupo. No dijo mucho más. Claramente no estaba conforme, pero no debía pecar de ansioso: mejor llegar sanos que llegar en pedazos sólo por apurarse. O como decía el dicho... — ¡Bingo! Mejor perder un segundo de vida que la vida en un segundo, ¿no? — exclamó seguido de una carcajada ante la duda de Yuuki y las quejas de Tezca.
Tras un rato compartiendo una comida, esta vez más modesta una vez que se sació con la quesería, Wyatt se estiró en su asiento. Dejó pasar un rato y oyó a la birkiniana salir al grito de llamado de su noble corcel. Sonrió para sus adentros, contento de que el animal ya fuese parte de la tripulación al igual que él. Le agradaba que ahora él tuviese a alguien más con quien contar que el Goldstar. Se hizo de su bolsa y, ahora sí, ya habiendo pasado algunas horitas, subió a la cubierta para dirigirse a algún camarote común donde instalarse un poco a descansar, aunque sea un rato. Era de dormir bastante a gusto durante los viajes en barco, así que nada sería un problema para él.
Apenas salió a cubierta, mientras daba un paseo, se percató de que, ya bajado el sol, la temperatura comenzaba a descender bastante. Abruptamente, diría el rubio, y el ambiente comenzaba a tornarse diferente, tanto por el rojizo tono que azolaba al ferry como por el aura que la isla de... — Qué raro, no había oído jamás de Tetsuka. ¿Tú sabías de este sitio del inframundo? — preguntó a Yuuki mientras se acercaba a ella, encogiendo los hombros por el fresco aire que corría allí arriba. Ella se encontraba junto a Tocho Morocho, así que fue bien fácil ubicarla.
Descolgó su bolso y sacó una chamarra toda arrugada con la que se cubrió los hombros. No era de sentir tanto frío, pero la temperatura no hacía más que ir en descenso —. ¿Quieres un abrigo? Tengo algo por aquí si necesitas. — comentó antes de, prontamente, comenzar a sentirse un tanto extraño.
Ya la silueta de otras embarcaciones se hacía ver y, sumado a ello, una gran roca entró al campo de visión de aquellos ahora desdichados que estaban a la intemperie. O bueno, nadie era muy afortunado en aquellas coordenadas en concreto, porque la ola arrasadora de estrepitosa presión descendió sobre sus existencias como una prensa hidráulica que aplacaba hasta a los más activos y altaneros —. Yo... Me estoy sintiendo un poco mal, creo que iré a recostarme un poco. — y mientras volteaba, no sin antes palmear a su caballo y notar que este también se debilitaba y comenzaba a desvanecerse, Wyatt no resistió más. Llegó apenas a poner su diestra en el cinturón, sobre el mango de su S&W, pero de nada sirvió.
Apagón de tele para él, y el golpe en seco con la cubierta ni siquiera llegó a sus oídos, tan aturdidos como cuando uno comienza a bajársele la presión y se desvanece.
BITÁCORA DE LAS ESTRELLAS
