17-03-2026, 09:57 PM
[personajeinvalido=3367]
En el buffet, mientras comenzaba a servirme algunos de los platos me detuve al escuchar aquella indicación: Genial, que mal servicio, un atraso significaba menos horas para divertirnos ¿Es que acaso para los trabajadores era difícil hacer algo bien? La voz de la pelirrosa a mi lado me hizo girar a observarla, dedicándole una arrogante sonrisa. —Bah, claro, es más, antes de irnos pienso quejarme por esto, tal vez nos dan un par de boletos extra para alguna atracción ¿me entiendes? — El tiempo es dinero después de todo y el tiempo de Tezca Norova es extremadamente caro.
Pero antes de darme cuenta me encontraba solo y a lo lejos, la apresurada figura de la birkiniana ¿Qué estaba tramando ahora? Su problema. Ahora tenía hambre.
Comí con calma, terminando el platillo el ligeramente más satisfecho de lo que esperaba y me estiré perezosamente mientras llevaba mi mano derecha a darle dos pequeños toques al colgante contra mi pecho… Ahora que lo recordaba ¿Qué podría estar haciendo ese pelinegro? Probablemente negociando por ahí, hace tiempo no lo veía… supongo que en algún momento debería llamarle. Supongo. —Creo que necesitaré hacer una llamada en el caracol cuando lleguemos. Solo espero conecte. — Dije volteando a Ryota, cruzándome de brazos
Para aliviar un poco la pesadez del estomago me levanté por una bebida, regresando a la mesa con el vaso lleno. —Propongo un brindis. Por un nuevo comienzo, por nosotros y por llevar a este jodido mundo a nuestros pies. — Sabía que aquello último todavía era una meta lejana, apenas habíamos embarcado en conjunto y teníamos tanto por delante que solo pensar en ello me daba mucha pereza.
Y así, en una excelente compañía pasó el tiempo, sin duda.
Al terminar de comer, me despedí de mis compañeros que quedaban sobre la mesa para explorar un poco los alrededores. Si íbamos a estar más tiempo del previsto por la zona era mejor saber donde estábamos. Solo por si alguna mosca osaba en molestarnos. Terminé una vez más en la cubierta, caminando con tranquilidad mientras usaba mi querido regalo del mar como un soporte casi decorativo.
A la distancia pude visualizar a Yuuki con Tocho Morocho, pero decidí no interrumpir, dando un par de pasos al frente, observando al resto de personas por la zona: La noche comenzaba a deslizarse y aquella frialdad se sentía en los huesos, por lo que opté por olvidar mi curiosidad y regresar al interior del buffet a buscar algo más abrigador que la chamarra que tenía puesta. Entre las sillas vacías pude visualizar un saco por lo que cerré la chamarra y robé aquel saco para ponérmelo encima, cubriéndome del frio que se asomaba. Si alguien deseaba quejarse aplicaría lo que dijo mi maestro hace mucho tiempo: “Niégalo todo.” De todas formas, sería muy difícil probar que no era mío.
Comenzaba a caminar de regreso, alejándome de la escena para regresar a la cubierta, pero entonces. Un trueno, abrupto, sonoro invadió mis tímpanos, pero no hubo relámpago y el aire se estremeció. Ni siquiera tuve el más ligero chance de preguntar qué demonios estaba pasando. Como aquel pobre diablo inclinándose ante el temor de un rey, sentí una presión inconmensurable, mucho más ayuda de lo que yo, en toda mi magnifica expresión, podría soportar, en una milésima de segundo intenté usar mi tridente para no caer, pero aquello fue en vano. Cualquier pensamiento totalmente destrozado ante la bestialidad de aquel… todo. No hubo forma, era un fin porque ni siquiera el fin puede ser registrado. —gah-!— fue un simple sonido de la parte más primitiva del ser, una reacción a una acción sin precedentes sobre la cual Tezca no tuvo control alguno pues ya ni siquiera se encontraba consciente
Por la simple gravedad cayó de lado en la salida a la cubierta tras dejar aquel buffet, sosteniendo su amado regalo del mar.
Resumen
Karmas
Inventario

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