La música que nos une [Pasado][Privado]
#11
El pasado, agridulce, comenzaba a desvanecerse quedando detrás de lo que auguraba un futuro lleno de dicha, música y lo que prometía ser, desde ahora, acompañado. Cill no estaba dispuesto a dejar pasar la oportunidad de compartir sus sueños con quien llenaría de música, esa que tanto le alegraba sienpre, bajo ningún concepto. Entre sutiles risas le sonreía a Miyori mientras la observaba, observaba su reacción y le alegraba a la vez que le aliviaba saber que de ahora en más estaría acompañado por una persona que daba luz, pues eso transmitía con su alegría y música, y al verla, no solo eso, sino que en sus ojos podía ver la mirada de alguien puro, que todavía confiaba en el lado dulce de la vida, quizás no por ignorancia o quizás sí, pero le reconfortaba contar con ese optimismo a su lado.

La idea de finalmente empezar a darle forma a su sueño, que durmió por tanto tiempo lo inundaba de una profunda sensación de calma, como si estuviera en una mañana fresca tirado en el campo, bajo el sol, arropado por el olor de la hierba y la brisa en un contraste generado por la sombra de algún tupido follaje de árbol resguardandolo… Esa era la sensación de calma y gusto que sentía en ese momento. Claro por su mente desfilaban pensamientos contradictorios, como si realmente quería arrancar a aquella joven de una vida tranquila para sumergirla a su mundo, pero se disipaba al ver el azul de los ojos de ésta, combinando con su violín y comprender que era necesaria.

Cill no le había mentido, conocía sus limitaciones, sabía que también había una inmensidad incalculable de mundo por descubrir, y, era algo volado, pero sabía navegar, sabía sobrevivir, y sabía que es lo que quería, y quizás no tenía muchas respuestas, pero su espíritu ardía y se podía ver en sus palabras, su risa, su sonrisa, determinación. No había dudas, no había miedos, había ansias, había emoción.

Rió un tanto avergonzado ante su halago, no estaba acostumbrado a esas cosas, solo sonrió amablemente mientras rascaba su nuca. — Lo maravilloso, está delante Miyori, esperando que lo descubramos — le respondió sonriente con un vivo brillo en los ojos. El pelinegro sintió un tanto de ternura ante la preocupación de ella, aunque no sintió necesidad de responder al miedo de decepcionarlo, cualquiera tan atrevido para acompañarlo en cumplir su sueño, jamás, podría considerar que lo defraudó, por lo que solo asintió levemente con su rostro regalando una sutil sonrisa mientras rascó apenas la punta de su nariz con el índice.

Una de sus cejas apenas y por poco se notó como se arqueó al escucharla decir que conocerían juntos el mundo, no por incredulidad, sino en complicidad, como quien es sorprendido para bien. Aunque luego echó a reír de lo más profundo de su ser ante sus preguntas.

— ¿Gloria y aventura? — preguntó entre risas. — Todos quieren gloria… Pelean por gloria, matan, mueren por ella… Nah — finalizó riendo — Quiero algo más que gloria, Miyori… — le dijo acercándose a ella frente a frente y mirándola fijamente a los ojos, con fuego en sus orbes cobrizas. — Quiero ver que hay más allá, y cuando algún día llegue… Ver que hay luego de eso… — Le confesó su deseo ajeno a la ambición riéndose. — El cielo es hermoso… Y me pregunto como se verá en cada rincón, además se lo prometí a alguien — dijo sin dar más detalles de su promesa. — Además mentiría si digo que no amo el mar — continuó ahora riendo nuevamente a carcajadas y sacudió suavemente los cabellos de ella sobre la parte de arriba de su cabeza.

Afiló su mirada, achinó sus ojos, examinando los de ella analizando un instante mientras lo hacía con cara de poker y súbitamente le sonrió. — ¡Vamos! — espetó tomándola de la mano y llevándola con él casi sin dar opción. La sujeto fuerte lo más cerca que pudo de sí mismo y dió un fuerte salto hacia el techo de la glorieta, que eran unos cuatro metros, cuidando hasta el más mínimo detalle para que sea un movimiento rápido, suave y gracil ayudándola y cuidando que tal como fue su suerte, fuera la de ella.

Allí arriba, de pie, ambos podrían ver la inmensidad de la plaza, e incluso más allá, donde el cielo se funde a una en el horizonte con el fin del terreno donde la vista logra distinguir. Las luces, la gente, la gran cantidad de gente yendo y viniendo… Los que viven bien, algunos maleantes que se podían ver también… Gente adinerada, gente en necesidad… Gente feliz, gente triste… Se veía en un lado dicha y alegría, buena iluminación y ambiente jovial, por otro, podía verse desidia, angustia, zonas oscuras y abandonadas, era un hermoso y profundo contraste totalmente invisible al ojo desinteresado, y alli estaban ellos arriba de esa glorieta, viendo todo aquello, bajo la luz de las estrellas que ya habían dado bienvenida a la noche pero ésta, tímida y perezosa muy lentamente iba haciendo acto de presencia…

— ¿Qué es ser pirata ?— preguntó retoricamente a ella sin mirarla, no perdiendo de vista aquella panorámica. En su mente había tanto por responder, tantas aristas, tantos claroscuros, tanta oscuridad, tanta maldad, sangre, crimen, dolor por explicar… Miró sus manos un instante bajando su mirada, para alzar su vista al cielo y suspirar mientras dibujaba una sonrisa de lo más profundo de su ser. — Muchos dirán criminales, o ladrones, asesinos quizás… Bárbaros… Yo te digo ser libres, completamente libres — finalizó volteando a verla sonriendo en aquella última sentencia. — No es ir contra el mundo, es ir a favor de quienes somos… No todo lo bueno es bueno, ni todo lo malo es malo — intentaba explicar, mientras hizo una pausa para prender un cigarro y darle una buena pitada. — Asi como ves toda esta gente, vivir sin preocupación y haciendo lo que se les dijo alguna vez que hicieran, quizás de un día para el otro, ya no existan… ¿Habrán sido realmente libres? ¿Habrán vivido una vida que los deje sin arrepentimientos? — le preguntó aún sin mirarla, quizás en parte recordando días del East Blue, y todo lo sucedido hasta llegar a ese techo con ella… — Hay gente buena… También hay gente muy mala…— prosiguió para pausar por una pitada. — Pero el mundo es un lugar grandioso, y no voy a permitir que nadie me diga como vivir mi vida, ni a mi ni a nadie, y pienso disfrutar de conocer éste mundo en el proceso — finalizó volteando a verla mientras lo decía y echar a reír.
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RE: La música que nos une [Pasado][Privado] - por Cill Blinton - 16-03-2026, 07:05 AM

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