11-03-2026, 10:14 AM
Dharma aun no comprendía del todo las reacciones de la pelirroja, sin embargo cada momento que pasaba sentía menos preocupación de ser timado o que fuera una clase de enemigo. No parecía serlo, realmente parecía honesta y además estaban en un lugar bastante alejado del bullicio y las personas. Si algo saliera mal realmente el podría defenderse o quien sabe. Entendía que en la mujer habitaba un poder muy interesante y de grandes capacidades, eso le intrigaba, aprender mas sobre las frutas del diablo y más las que eran extrañas y poco vistas. Su curiosidad era autentica, su interés aumentaba en saber que más podía hacer además de "lanzar" rayos y centellas.
| No... no suelo hacerlo... pero también es verdad que soy conocido por ser alguien peligroso... | Suspiraba tenuemente mientras seguía escuchando lo que Elara tenia que decir. | No entiendo mucho el por qué me halagas, aunque entiendo que pueda ser alguien imponente por el trabajo físico que he hecho en mi cuerpo, creo que es divertido de cierta forma que alguien lo aprecie| Sonreía levemente mientras estiraba un poco los músculos de sus brazos dejando verlos por completo y en extensión de fuerza. | Creo que eres muy interesante Elara... Hmm... pero aun no logro comprender |
Se encontraban ahora mas cerca que al principio, sin embargo las intenciones de Dharma no eran turbias ni mucho menos, solamente observaba y analizaba la peculiaridad que rodeaba a esta mujer rayo, sus alas, sus poderes, su forma de ser y expresarse, le parecían extrañas, pero no le causaban una incomodidad real, podía decir que le agrada de cierta manera, pero aun no podía confiarse, pues no era algo que el pudiera hacer de primeras.
El espadachín dio un par de pasos hacia tras, no de manera violenta o molesta, sino como acomodándose de mejor forma en el terreno. | Sabes eso de ponerle chispas al caos suena muy bien... pero es demasiado peligroso ir en este mundo con alguien como yo... | Lleva su mano derecha a detrás de su nuca, como pensando en lo que ella decía, sonaba bonito y agradable, pero el le advertía con una realidad algo tajante| No soy la mejor persona de estos mares. |
Miró como ella se acercaba más hacia el, denotando que tampoco le temía, era extraño que alguien no le temiera, además estaba siendo sincero, sus orbes esmeralda se abrían un poco abandonando la mirada amenazante que solía poseer, era una mujer extraña, pero en un sentido que le agradaba al pelinegro. El clima en aquella zona de isla Karate se mantenía aun agradable, el tiempo pasaba y ahora tenia el imprevisto de estar platicando con alguien, de una mantera poco usual, pero también entendía que era parte de las rarezas de este mundo encontrar otro tipo de personas y que al parecer a veces podía confiar un poco más.
| No... no suelo hacerlo... pero también es verdad que soy conocido por ser alguien peligroso... | Suspiraba tenuemente mientras seguía escuchando lo que Elara tenia que decir. | No entiendo mucho el por qué me halagas, aunque entiendo que pueda ser alguien imponente por el trabajo físico que he hecho en mi cuerpo, creo que es divertido de cierta forma que alguien lo aprecie| Sonreía levemente mientras estiraba un poco los músculos de sus brazos dejando verlos por completo y en extensión de fuerza. | Creo que eres muy interesante Elara... Hmm... pero aun no logro comprender |
Se encontraban ahora mas cerca que al principio, sin embargo las intenciones de Dharma no eran turbias ni mucho menos, solamente observaba y analizaba la peculiaridad que rodeaba a esta mujer rayo, sus alas, sus poderes, su forma de ser y expresarse, le parecían extrañas, pero no le causaban una incomodidad real, podía decir que le agrada de cierta manera, pero aun no podía confiarse, pues no era algo que el pudiera hacer de primeras.
El espadachín dio un par de pasos hacia tras, no de manera violenta o molesta, sino como acomodándose de mejor forma en el terreno. | Sabes eso de ponerle chispas al caos suena muy bien... pero es demasiado peligroso ir en este mundo con alguien como yo... | Lleva su mano derecha a detrás de su nuca, como pensando en lo que ella decía, sonaba bonito y agradable, pero el le advertía con una realidad algo tajante| No soy la mejor persona de estos mares. |
Miró como ella se acercaba más hacia el, denotando que tampoco le temía, era extraño que alguien no le temiera, además estaba siendo sincero, sus orbes esmeralda se abrían un poco abandonando la mirada amenazante que solía poseer, era una mujer extraña, pero en un sentido que le agradaba al pelinegro. El clima en aquella zona de isla Karate se mantenía aun agradable, el tiempo pasaba y ahora tenia el imprevisto de estar platicando con alguien, de una mantera poco usual, pero también entendía que era parte de las rarezas de este mundo encontrar otro tipo de personas y que al parecer a veces podía confiar un poco más.
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