[Pasado] Dime que vale la pena salvarme [Priv. Jin]
#1
13 de Invierno, año 12




El problema de huir es que, tarde o temprano, te quedas sin aire.

La resistencia que había adquirido tras años encadenado a trabajos físicos me permitió escapar de aquel barco y logró llevarme a marchas forzadas durante no supe cuánto tiempo, pero las fuerzas me abandonaron antes de llegara a la zona norte. La voluntad no fue suficiente a aquellas alturas para impedirme aflojar el paso mientras podía imaginar mis pulmones al rojo vivo a juzgar por el dolor ardiente que prolongaba mi agonía desde dentro. Para mi frustración, el atisbo de descanso provocó que brazos y piernas comenzaran a temblarme incontrolablemente por la extenuación.

«¡Mierda!».

Mis pies se negaron a dar un solo paso más, y mis manos se apoyaron solas sobre las rodillas. No sirvió tratar de hacer recordar a mi cuerpo que la muerte acechaba en el jaleo que había provocado en el lado sur y que era cuestión de tiempo que me alcanzara hasta aquí.

―¿Se encuentra bien?

El instinto me hizo dar un respingo ante la presencia que mi agitada respiración me había impedido escuchar.

El dolor, el color y un latido desaparecieron en cuanto lo vi.

El uniforme de un Marine podía significar muchas cosas. Ninguna de ellas era esperanza.
Las orejas de humink se alzaron como un resorte el mismo instante en que su mirada alcanzó mi muñeca.

«¡Mierda!», me alarmé al tiempo que llevaba mis manos a la espalda para volver a bajar y abrochar a toda prisa y sin mirar las mangas que antes me había subido para poder correr mejor. «¡Mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda, mierda!». Pero era demasiado tarde.

Las había visto. Las marcas de los grilletes. Las había visto.

***

En sendas muñecas, gruesas marcas de piel blanca que contrastaba con la tostada por el sol.

«Un esclavo», me alarmé por dentro. «¡Un esclavo fugado!».

Su gesto solo me lo confirmó de inmediato, y yo tuve que frenar con toda mi voluntad el instinto de mirar alrededor por si alguien nos estuviera mirando. No podía arriesgarme; tendría que ir sobre seguro y convencer incluso al propio esclavo, si podía, de que su secreto no había sido realmente descubierto.

―Oh, no se alarme ―traté de tranquilizarlo con una voz amable, alzando ambas manos y así alejándolas de mi katana―. Yo no voy a hacerle daño. Fíjese, llevo el uniforme de la Marina ―señalé con la mano, como si no fuera obvio―. No me diga: ha ido a la zona sur y esos canallas le han robado todo lo que llevaba encima, ¿cierto? ―asumí con ojos afilados y un rencor clasista en la voz, tratando de forjarle una coartada―. Madre mía, sin duda se ha defendido con todo, a juzgar por los jirones y las manchas en su ropa, pero ya no debe preocuparse. Me han encargado patrullar el exterior de la zona de bien de esta isla y ahora está protegido de los delincuentes ―sonreí tranquilizadora―. No se preocupe, conozco el orgullo de los ricos. ¿Es usted uno de ellos o más bien trabaja para uno?
―Eh… Trabajo para uno. El señor… Grey.

Mi sonrisa se amplía. «Respuesta correcta».

―Llegué hace un par de días a la isla, así que discúlpeme si no lo conozco, pero no se preocupe. No permitiré que manche el nombre de su señor; nadie se enterará de lo sucedido…, aunque para ello necesitará encontrar una buena ropa primero. He visto una tienda a la entrada de la ciudad, y realmente ya acababa mi turno. Puedo comprarte algo decente mientras no sea muy caro y ya me devolverás el dinero, ¿te parece? ¡El sirviente de un rico no puede ser mala persona! ―El chico me miraba como si no se decidiera entre creer que era estúpida y él tenía la mejor suerte del mundo o si era todo una trampa. Vale, ¿cómo podía…? ¡Ya sé!―. Ay, ¡disculpe mis modales! Quizás esto pueda ayudarlo. Debe de estar sediento.

Mientras hablaba, le tendí mi cantimplora de agua y, aunque dudó un instante, la necesidad le hizo tomarla y terminar con ella en un tiempo record. Bueno, ahora tendría la voz bastante mejor, eso debería ayudar…

Cuando me devolvió la cantimplora, la enganché de nuevo a la parte trasera de mi cinturón y comencé a guiarlo hasta la tienda en cuestión. El problema era… ¿podría entrar con él así? Por cómo estaban sus ropas, tendría que responder a muchas preguntas y sin duda los empleados nos recordarían…

¿Qué podría hacer para que esto saliera bien…?
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
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[Pasado] Dime que vale la pena salvarme [Priv. Jin] - por Nyra Kuroshiro - 05-03-2026, 02:47 AM

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