[ P.A| Aventura T3 ] Una historia sin importancia
#24

Ni la sangre ni las lágrimas podrían llegar a incomodar a la kuja en ese momento, ni siquiera pese al habitual rechazo por la suciedad sobre su piel. La diestra se cierne en un protector abrazo alrededor del cuerpo de la infante, recordándole, sin mediar palabras, que puede llorar tanto como necesite, que puede gritar y desahogarse hasta que la voz se le quiebre y la comisura de los orbes se torne rojiza. Incluso, la amazona hace un esfuerzo considerable por no sucumbir al mismo estado de la pequeña; sobre todo cuando percibe el sonido de los recién llegados irrumpiendo en la habitación.

Una nueva sorpresa arremete contra los presentes cuando el “crack” se escucha y el fósil se rompe, provocando que cierta sonrisa cándida y reconfortada apareciera en la expresión de la amazona. Incluso sin estar en dicho lugar, aquel amoroso padre no dejaba de alegrar el corazón de su pequeña hija. La resolución de Star estremece a los adultos, incluso a Barald, a quien Runin ha visto sonreír tras su acostumbrada fachada de seriedad.

La sensación inflexible pero cordial procedente del azabache logra que la fémina agache la cabeza en un asentimiento que llena lo más profundo de su sentir. Sin ofrecer resistencia, acepta la ayuda, abrazando el hombro de quien ya considera su amigo. —Lo soy, una guerrera amazona… ¿Aún así me veo bonita llorando, cariño? Fufu… —Bromea solo para él, aún con los orbes acuosos, tratando de escapar a los atentos rubí del ajeno. Es cierto, no tiene motivos para culparse, menos cuando la pequeña ahora lagrimea entre afables sonrisas.

Lejos de permitirles irse, el pueblo se mostró atento ante ellos, llenos de una amabilidad que le recordaba a algunos de los agradables ancianos de la iglesia. En un principio intentó negarse, no deseando causar más problemas de los ya establecidos, pero al ver el rostro de la madre de Star, no pudo hacer más que agradecer por la ayuda brindada. Permitiéndoles curarla y encargarse de las heridas de Barald. No sin antes pedir que, por favor, le permitieran dar una última vuelta a los alrededores, solo para constatar que ningún otro pirata estuviera por la zona.

Durante ese corto viaje se separó de su compañero para ingresar al barco y buscar algún enemigo. ¿La respuesta? Ninguno. Lo que sí encontró fue un pequeño cofre oculto en una de las habitaciones, lleno de berries que no dudó en llevarse consigo. Si aquel rastrero se había llevado el tesoro de una niña, entonces ella no tendría reparo en hacer lo mismo. Lo demás lo dejaría para que los aldeanos pudieran hacer uso en su totalidad del barco y cualquier otra cosa que llevara dentro.

Dos días después, completamente recuperados y con las carteras llenas, se despedía del humilde pueblo que les había abierto las puertas. Pidiendo entre sonrisas pícaras un último obsequio además del botín robado y el dinero que les habían dado tras la venta del barco: Una botella de aquel delicioso vino. 



—¡Espero que cuando nos volvamos a encontrar seas una increíble arqueóloga, Star!

La candidez de una expresión llena de buenos deseos aparece en su rostro antes de guiñar el ojo hacia la madre de la pequeña. —Llegado el momento, no cortes sus alas. —Pide antes de tomar del brazo a Barald. —¡Mira, cariño! Guardemos este vino para cuando viajemos al Grand Line. ¡Hay que compartirlo con todos! Fufufu. —


BOLSA DE ESTRELLITAS
[Imagen: MQT49Lq.png]


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RE: [ P.A| Aventura T3 ] Una historia sin importancia - por Runin D. Kitay - 04-03-2026, 03:51 AM

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