03-03-2026, 07:33 AM
(Última modificación: 03-03-2026, 07:44 AM por Ryota Miyamoto.)
La pena o el pudor público no eran algo que pudiera afectar al chico nacido en Baterilla. Aunque el tono de voz en su amiga lo sorprendió, ¿acaso se había sobrepasado leyendo el diario? “Ah, voy, espera… ya casi termino.” Tras una acción turbo, Ryota terminó de limpiarse con el mismo futón para irse. Tuvo la suerte de que fue de esas veces en las que creas algo tan perfecto, que ni siquiera tienes que molestarte en limpiar tanto.
Antes de salir, hecha una última búsqueda, para llevarse cada berry que encontró en la casa, sí, no solo le ca$#"% la cama, también le robó.
Una vez afuera de la vivienda, Ryota caminó hasta la esquina para alcanzar a Pilar. Las palabras de la señorita, generaron una sonrisa en el castaño, parecía que su idea para permitirle vengarse antes de abandonar la isla fue mejor de lo que esperaba. “Vámonos.” Apoyo a Pilar, marchando justo a su lado.
Los siguientes 20 minutos caminaron en silencio. No hacía falta decir nada, Ryota entendía que Pilar debía estar pensando en muchas cosas, pues el hecho de que tu acosador estuviera enamorado de ti, seguramente dejaría en shock a cualquiera. “Aunque eso explica muchas cosas…” Pensó, consciente de por qué fue atacado de esa manera al inicio de la tarde.
Una vez llegaron a la casa de Pilar, la señorita no tardó en recoger sus cosas. Viajar mucho y empacar poco; esa era la forma en que el de ojos miel solía emprender rumbo. “Keke, seguro, a por ese Crucero.” Sin dudarlo, correspondió al nuevo agarre de la señorita y como si se tratara de una pareja, ambos caminaron en dirección al muelle.
Los siguientes veinte minutos, fueron tomados por Ryota para conversar. Le contó sobre sus viajes, de su hogar natal, de su familia y de sus aventuras. Y, antes de darse cuenta, ya se encontraron en el muelle, el punto de partida desde donde Pilar emprendería su propio camino.
Ryota sonrió a la orden de la hermosa señorita, y se retiró a hacer su magia. No tenía cartas, ni trucos, pero si una moneda en su bolsillo y una habilidad innata para convencer a los demás con solo palabras. De esa forma, consiguió convencer al vendedor de boletos del muelle, para apostar un boleto del crucero por su precio multiplicado por 3. “Bien, aquí vamos, bro.” Una moneda al aire y el de cabellos castaños consiguió hacerse con un boleto para su amiga.
Con entusiasmo, regreso con Pilar levantando el ticket para ella.

“Claro que volveremos a vernos, el viento siempre sopla afín a los corazones que persiguen sus sueños.”
Y sin más, con un fuerte abrazo Ryota envolvió a Pilar. “Cuídate, come bien y hazte fuerte, estoy seguro que volveremos a encontrarnos.” Fue de aquellos abrazos que llenan el alma, de los que te hacen sentir reconfortado y animan a enfrentar cualquier reto. “No importa que ocurra, hazte fuerte y no dejes de perseguir tu felicidad.”
Con un sentimiento de genuino aprecio, él la vio marcharse, despidiéndose con la diestra mientras veía el crucero alejarse y gritaba palabras de ánimo.
Cuando abandonó Baterilla nadie fue a despedirlo, por eso, quiso al menos ser una gran despedida para Pilar. No importaba que la hubiera conocido ese mismo día, o que por su culpa perdiera la pelea, era una chica que valía por completo esa pena, además, supo vengarse aún mejor que si le hubiera dado una paliza a Morrys.
“¡Se feliz Pili! ¡Nunca te rindas! ¡Nunca te detengas! ¡Siempre pelea por lo que deseas!” Grito sonriente.
Y de esa forma, la pequeña aventura de Pilar y Ryota, llegaba a su fin, con los sueños y deseos, llegando a ambos. “Bien, va siendo hora de volver con ellos… aunque primero me pasare por el Dojo para despedirme.”
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