03-03-2026, 04:37 AM
(Última modificación: 03-03-2026, 06:30 AM por Runin D. Kitay.)
El impacto de sus puños contra el cuerpo ajeno aviva la adrenalina que se derrama por cada rincón de su anatomía. Las vías respiratorias se dilatan, la presión aumenta y el corazón late desbocado contra su pecho. Ansía volver a atacar; está a punto de hacerlo cuando el contrario hace gala de su destreza en combate, recordándole lo peligroso que resulta enfrentarse a armas de filo; obligándola a comprender que le falta tanta fuerza como velocidad para acabar con sus enemigos.
La imprevisibilidad del ataque deja anonadada a la morena; ni siquiera alcanza a distinguir el destello del filo antes de que este se hunda contra su abdomen. La hoja corta, hiere, desgarra, comprometiendo tanto la carne como parte de su vestuario. ”Arde.” Es lo primero que atraviesa su mente. Siempre ha preferido sentir golpes contundentes contra su cuerpo antes que el insípido tajo de un arma blanca.
Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde Arde
”ARDE”
”ARDE”
El estupor le obliga a inclinar su cuerpo mientras el hombre toma el cofre y se aleja de la escena. La mirada, aún perpleja, parpadea sin comprender qué debe hacer a continuación. El llanto de fondo le oprime el pecho con tanta intensidad que siente desangrarse más por el sonido que por la herida abierta en su estómago. Es entonces cuando la acuosa mirada de la amazona se detiene en el diente de dragón que yace sobre la superficie de madera: aquel objeto preciado que la infante ha intentado venderles hace apenas minutos atrás.
¿Cómo se atreve siquiera a apoyar la rodilla contra el madero? ¿Desde cuándo es tan débil como para centrarse en el dolor? ¿En qué mundo podría escuchar los lamentos y súplicas de una pequeña y no intentar, al menos, hacer algo para remediarlo? Respira hondo antes de extender la diestra, atrapando entre los dedos el diente de dragón; la mano izquierda presiona la herida mientras sus piernas se enderezan hasta mantenerla en pie. Cierto impulso feroz le grita que corra hacia la ventana y persiga al pirata; otra parte de ella se niega a abandonar a la atemorizada Star. Aún así se asoma solo para constatar lo obvio, no está, lo ha dejado escapar.
Niega en un silencioso suspiro, no ha logrado proteger los recuerdos materiales de una niña que solo quería seguir el sueño de su padre, a su manera. Los sollozos provocan que ella misma inspire intentando contener la marea de emociones que empieza a sentir, en especial cuando los oscuros orbes se sienten acuosos y la mirada se torna borrosa. Vuelve a inclinarse sobre el suelo, esta vez no por el dolor, sino para quedar a la altura de la pequeña niña.
—Cariño… Sé que no pude rescatar tu tesoro, pero quedó esto. —La siempre melosa voz de Runin esta vez suena queda, guardando lastimeros secretos, el tono que utiliza específicamente para los niños, para los momentos en los que no puede evitar compararlos con su propio hermano. ¿Cuándo será el día que pueda alegrar el corazón de uno sin tener que perder algo a cambio? —Es el diente de dragón... —Estirando la diestra lo deposita entre las pequeñas manos de Star.
—No pidas perdón, Star, no fue tu culpa. —La diestra asciende, tomando el rostro de la menor. —No hiciste nada mal; trataste de proteger el tesoro de tu padre, pero estoy segura que su mayor tesoro fuiste tú. —Trata de secar las lágrimas acumuladas mientras siente caer las propias. —Lo siento. Pude haber protegido mejor el cofre, pero sé que tu vida es más importante, quería protegerte a ti. Tu papá habría deseado eso... —Quiere creer, por la dulzura en la inocente mirada de ella al recordar a su padre.

—Perdóname, Star.
La voz se estanca por un momento. El mundo de Runin se centra solo en la pequeña, no le importa el ruido de su madre ni el de Barald, ni el de nadie. Solo ella. —Pero aún te queda esto. —Baja la mano para presionarla contra el diente entre los dedos de la infante. —Te queda tu sueño y el de él, y aún estás viva para perseguirlo. ¿Qué harás, Star?
¿Qué hará?
BOLSA DE ESTRELLITAS
