28-02-2026, 09:11 PM
(Última modificación: 28-02-2026, 09:38 PM por Cill Blinton.)
28 verano, año 17
Sorbet
Los vientos llaman y el mar ruge clamando por zarpar hacia nuevos horizontes, donde la promesa de algo nuevo aguarda. El cielo aguardaba el zarpar hacia el destino inminente que a esta altura parecía inesquivo al pelinegro, tenía en claro su siguiente movimiento… Ya no tenía asuntos en sorbet, al menos no ahora, aunque si era una isla a la que le gustaría volver en algún momento. Se había divertido y no era la primera vez que allí estuvo, años atrás allí había conocido a la peliverde a quien esperaba encontrar en algún momento. Había tenido divertidas aventuras que le entregaban lo que más quería, sentirse vivo… Pero por mucho que quisiera, el destino estaba hacia delante, no podía perder más tiempo.
El día era propicio, el clima afable, y el mar calmo en principio, allí en una costa, estaba Cill con el bote que no le daba buena espina, pero confiaba que podría cumplir su función, transportarlo hasta baterilla a salvo. Aquella embarcación era simple y no ofrecía mucho, tan solo dos cabían, y era a remo, y vale destacar, tampoco se veía muy resistente, no obstante, por su experiencia creía fehacientemente que les permitiría llegar a destino.
El sol regalaba el calor necesario para sentirse cómodo y a gusto, y aún quedaba todo el día por delante, sería un viaje largo para hacer a remo, pero sencillo debtro del todo, y Cill estaba preparado. Estaba ya en el bote, esperando por Miyori, a la cual le había citado para ese momento en ese lugar exacto, le había prometido viajar por el mundo y esperaba cumplir su promesa. Había leído el periódico y se había enterado de su propia recompensa como así la de ella, y visto ciertas cosas interesantes, que fueron aquellas que habían desencadenado la “necesidad” o más bien deseo de partir rumbo a baterilla.
—Es hora de partir— dijo riendo con su vista hacia el mar. Mientras esperaba por su compañera para zarpar a su llegada
Sorbet
Los vientos llaman y el mar ruge clamando por zarpar hacia nuevos horizontes, donde la promesa de algo nuevo aguarda. El cielo aguardaba el zarpar hacia el destino inminente que a esta altura parecía inesquivo al pelinegro, tenía en claro su siguiente movimiento… Ya no tenía asuntos en sorbet, al menos no ahora, aunque si era una isla a la que le gustaría volver en algún momento. Se había divertido y no era la primera vez que allí estuvo, años atrás allí había conocido a la peliverde a quien esperaba encontrar en algún momento. Había tenido divertidas aventuras que le entregaban lo que más quería, sentirse vivo… Pero por mucho que quisiera, el destino estaba hacia delante, no podía perder más tiempo.
El día era propicio, el clima afable, y el mar calmo en principio, allí en una costa, estaba Cill con el bote que no le daba buena espina, pero confiaba que podría cumplir su función, transportarlo hasta baterilla a salvo. Aquella embarcación era simple y no ofrecía mucho, tan solo dos cabían, y era a remo, y vale destacar, tampoco se veía muy resistente, no obstante, por su experiencia creía fehacientemente que les permitiría llegar a destino.
El sol regalaba el calor necesario para sentirse cómodo y a gusto, y aún quedaba todo el día por delante, sería un viaje largo para hacer a remo, pero sencillo debtro del todo, y Cill estaba preparado. Estaba ya en el bote, esperando por Miyori, a la cual le había citado para ese momento en ese lugar exacto, le había prometido viajar por el mundo y esperaba cumplir su promesa. Había leído el periódico y se había enterado de su propia recompensa como así la de ella, y visto ciertas cosas interesantes, que fueron aquellas que habían desencadenado la “necesidad” o más bien deseo de partir rumbo a baterilla.
—Es hora de partir— dijo riendo con su vista hacia el mar. Mientras esperaba por su compañera para zarpar a su llegada
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