[Presente Absoluto] Un día soleado para la revolución
#20
Los comentarios de Caló me provocaron cierta gracia, como siempre, el oso era un cachondo mental y le quería también en parte por tener esa capacidad de simplificar cualquier problema. Era una cualidad que yo no tenía, me habría encantado arrancarla de él para engancharla a mí. Era un pensamiento horrendo, otro más. Se puso a mi costado, lanza en mano. —  Te he dicho que ... Bah, da igual, contigo no hay nada que hacer —  Razonar a veces no suponía una tarea sencilla, así que para qué, siendo honesto, se cansaría menos el acabar con sus enemigos con algo de ayuda, aunque acabarían siendo derrotados si no la tuviera también. El otro oso en cuestión era el que lideraba el grupo, porque había dos claros grupos. Por mucho que no quisiera, la mujer con la que pasó un agradable momento antaño se encontraba frente a él, dispuesta a atacar de nuevo el mullido cuerpo de Khruner. Y una mierda, si tenía que morir ella para defender a Caló, que muriera.
—  El podrá comer el pescado que quiera, tú no eres nadie para decir que pescado sí y que pescado no —  Alargué la mano con la que sujetaba la katana, apuntando hacia la gyojin. — ¿Te ha gustado? ¿Te la quieres comer? —  Decía mirando a Caló. —  Normal, es guapa —  Sonreí de forma pícara. Estaba claro que a Caló no le importaba una mierda que fuera guapa o fea, él solo veía comida y joder como se ponía cuando no tenía lo que quería. Si se dejara arrancar alguna extremidad para tener al oso tranquilo ... Nah, no creo que eso pueda suceder.

— Será un uno contra tres, si hacemos la conversión a poder es uno contra mierda pinchada en un palo —  Le volví a responder con violencia. Era el líder de su grupo, no podía ser misericorde en ningún momento, debía mostrar liderazgo, poder y masculinidad tóxica a raudales. Casi que todos parecimos olvidar algo que estaba pasando alrededor, desde que Caló recibió su golpe en el rostro, más o menos, se escucharon algunos disparos. Sí, provenían de largas distancias y joder, era un mundo de piratas, cualquiera tenía un arma, no eran sonidos tan extraños. Pero se iban acercando.

▼A diez minutos de allí, cerca de los molinos▲

—  ¡Cogedlo todo, era el trato! —  Un pirata de aspecto peculiar arribó a la costa. Su barco completamente rojo lleno de círculos extraños. Su tripulación repleta de hombres fornidos. ¿Su capitán? un espectáculo. Era un hombre de metro cuarenta, barbas muy largas, casi hasta el suelo, portaba una corona de oro más grande que su cabeza y la armadura más desgastada jamás vista llena de apéndices de metal donde colocar armas, bombas o hasta las llaves de su casa. El resto de la banda por lo visto eran iguales, todos enanos como los de Tolkien. Una particularidad es que todos tenían armas de doble mano, grandes y muy pesadas, además de pelos de un color rojizo muy intenso. —  ¡No dejéis nada! —  Vociferó, llamando al revuelo entre los suyos. ¿Que era el trato? sin duda es información que habría de ser encontrada en algún momento.

▲En el centro del pueblo▼

Los sonidos cada vez eran más desorganizados, más caóticos, ahora no solo eran disparos, sino que se uniformaban pisadas al mismo tiempo, formando lo que parecía el peso de un gigante al andar. No temblaba la tierra, pero se escuchaba como si lo hiciera.
— ¿Vais a seguir con la tontería? ¡Ya están aquí! —  La preocupada señora abandonó la tienda de hierbas y sierras, acompañada de su ayudante, la pedazo de rubia creada por dios. No pude evitar seguirla con la mirada mientras se iba, es que es acojonante como es posible parir algo así, que pelo, qué belleza.

El despiste fue tal que no terminé de prestar la atención requerida para enterarme de lo que el tipo dijo de un cuartel. Sí, lo escuché, pero no pude indagar mucho más, ya que enseguida los problemas se les volverían encima en forma de avalancha. Y tal cual fue, la gente del pueblo salía volando. Mujeres con sus hijos, ancianos sin entender qué pasaba, los propietarios de los locales saliendo huyendo. Entre tanto descontrol se pudo escuchar en muchas ocasiones a los tan mencionados “piratas”.

"Los piratas estaban en la isla" como si los estuvieran esperando. Es más, salían corriendo isla adentro, todos hacia la misma zona, ¿los estaban esperando? ¿Tenían mecanismo de evacuación cuando pasaba algo así?

Muchas preguntas.

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RE: [Presente Absoluto] Un día soleado para la revolución - por Kovashi Shimatsu - 13-08-2023, 07:42 PM

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