23-02-2026, 02:23 AM
Un aterrizaje seguro, bien hecho. No iba a engañar, había practicado esta entrada un par de veces el caer sobre los pies y hacer una pose como estar arrodillado era una manera excelente de impresionar. Mis alas abiertas hacen juego con mis brazos para hacer el descenso equilibrado y levantando el polvo suficiente para que alguno voltee a ver. Caras alrededor de “¿Y este sujeto?” No les doy demasiada atención, porque sé que son una pila de envidiosos que ya quisieran tener todo este flow y todo este aura que yo cargo conmigo.
Me sacudí un poco para que mi apariencia fuera tan pulida cómo me gusta. Además de que levanté mucho polvo no puedo permitirme lucir mal por algo que yo mismo hice. Mi mente renovada, buscando enfocarme en algo nuevo, en algo distinto. Lo curioso vino a mi cuando una presencia me hacía gestos. Ah la otra cara de la moneda, los que te ven con admiración y encantados con mi maravillosa presencia. Por dentro me río soberbio y hasta me llevo las manos en la cadera para simular una especie de postura heroica.
La veía acercarse gritando la palabra “Dong.” Extraño, pero imagino que es una manera de llamar mi atención, como lo hacen las campanas ding dong, Yo no soy quien para juzgar a los demás si ella quiere ser una campana es libre para serlo. Lo curioso para mi es que ella tiene alas, no son como otras alas que he visto son parecidas a las mías, pero, en blanco y ciertamente creo haber visto alas blancas pero no son nada parecida a estas.
No tengo que reservarme y por un momento extiendo mi mano para saludarla, pero poco a poco su pasos se fue ralentizando. No comprendí, que la hizo parar pero admito que a la distancia que se frenó comencé a notar una diferencia notoria de alturas entre nosotros. Una diferencia que no fue intimidante, pero si es cierto que no pasó inadvertida, la cosa estuvo que fue mas apabullante escuchar su:
Lo cual generó en mí una confusión imposible de desanudar. Pues quien sabrá qué es lo que ella me quiere decir. En el inicio por su decepción y por mi impresión llegué a pensar que ella solo estaba desquiciada por consecuencia de algún alucinógeno. Eso no tiene sentido en Karate, no se mueve ese tipo de mercado, una mirada detectivesca quiere vislumbrar por completo que ha pasado con ella. Además que esa idea se rompería al ver en ella un gesto evidente de presentarse, aunque parecía que se estaba despidiendo a la vez.
De una manera primitiva pensé que ella solo estaba perdida. —Claro, Bai. Es evidente que estas perdida y acudiste a mi para una ayuda. Claramente un tipo como yo es la perfecta elección.— Tras señalar de manera directa y hacer una carcajada soberbia.
—Yo obviamente te ayudaré, señorita con alas.— Claro aproximarse varios metros me hizo darme cuenta que, ella tiene una cara muy bonita, no es el tipo de belleza usual que me había encontrado. De manera exterior con mujeres como Lan que son fuertes o mujeres que simplemente desbordan atractivo como Runin. Ella es distinta, su perfil se ve estilizado, su cabello con dos tonos, sus alas que son bien formadas como las mías pero son blancas. ¿Será ella igual que yo? No es como que yo tenga algo especial, soy un hombre y ella una mujer, pero su presencia me hace pensar que ella es muy diferente. Una sensación similar al encontrarme a un hombre o mujer de raza asociada con gyojins o nygios, pero en dirección opuesta.
Mis alas se sacuden y de manera inconsciente mi primera interacción a corta distancia es una mirada que estudia. Una curiosidad cómo la de un felino adolescente, cauta, atenta. Ella se ve fornida, pero me hace preguntarme qué es lo que me estaría diciendo desde antes. —Hay un sitio donde pueden decirnos lo que necesitas, sigueme.— Tras asentir aprobando camine haciendo un gesto para que pudiera ayudarme.
Para saber cómo proceder yo tendría que ir por ayuda experta y en esta isla las personas con alas se cuentan con la mano. Habría que ir con las personas mas inteligentes de la isla y claramente yo tengo una percepción incorrecta de buscar a las personas más inteligentes. Se que hay un lugar donde pueden ayudarnos así que claramente me dirijo a una escuela primaria por que los educadores son las personas más inteligentes. Claramente en el puerto no habemos personas muy listas asi que se me ocurre que podriamos ir volando. Me detengo en seco.
La señaló y luego señaló sus alas. Agito las mías moviendo un poco, empujando aire, pero sin llegar a despegar. —¿Tu puedes seguirme el paso?— Claro, lo usual es que lo que se ve no se pregunte, pero en ocasiones la redundancia nunca estorba.
Me sacudí un poco para que mi apariencia fuera tan pulida cómo me gusta. Además de que levanté mucho polvo no puedo permitirme lucir mal por algo que yo mismo hice. Mi mente renovada, buscando enfocarme en algo nuevo, en algo distinto. Lo curioso vino a mi cuando una presencia me hacía gestos. Ah la otra cara de la moneda, los que te ven con admiración y encantados con mi maravillosa presencia. Por dentro me río soberbio y hasta me llevo las manos en la cadera para simular una especie de postura heroica.
La veía acercarse gritando la palabra “Dong.” Extraño, pero imagino que es una manera de llamar mi atención, como lo hacen las campanas ding dong, Yo no soy quien para juzgar a los demás si ella quiere ser una campana es libre para serlo. Lo curioso para mi es que ella tiene alas, no son como otras alas que he visto son parecidas a las mías, pero, en blanco y ciertamente creo haber visto alas blancas pero no son nada parecida a estas.
No tengo que reservarme y por un momento extiendo mi mano para saludarla, pero poco a poco su pasos se fue ralentizando. No comprendí, que la hizo parar pero admito que a la distancia que se frenó comencé a notar una diferencia notoria de alturas entre nosotros. Una diferencia que no fue intimidante, pero si es cierto que no pasó inadvertida, la cosa estuvo que fue mas apabullante escuchar su:
—.آه—
—لستَ "Dong".—
أنا آسف.—
ظننتُكَ شخصًا آخر…—
—Bai.—
Lo cual generó en mí una confusión imposible de desanudar. Pues quien sabrá qué es lo que ella me quiere decir. En el inicio por su decepción y por mi impresión llegué a pensar que ella solo estaba desquiciada por consecuencia de algún alucinógeno. Eso no tiene sentido en Karate, no se mueve ese tipo de mercado, una mirada detectivesca quiere vislumbrar por completo que ha pasado con ella. Además que esa idea se rompería al ver en ella un gesto evidente de presentarse, aunque parecía que se estaba despidiendo a la vez.
De una manera primitiva pensé que ella solo estaba perdida. —Claro, Bai. Es evidente que estas perdida y acudiste a mi para una ayuda. Claramente un tipo como yo es la perfecta elección.— Tras señalar de manera directa y hacer una carcajada soberbia.
—Yo obviamente te ayudaré, señorita con alas.— Claro aproximarse varios metros me hizo darme cuenta que, ella tiene una cara muy bonita, no es el tipo de belleza usual que me había encontrado. De manera exterior con mujeres como Lan que son fuertes o mujeres que simplemente desbordan atractivo como Runin. Ella es distinta, su perfil se ve estilizado, su cabello con dos tonos, sus alas que son bien formadas como las mías pero son blancas. ¿Será ella igual que yo? No es como que yo tenga algo especial, soy un hombre y ella una mujer, pero su presencia me hace pensar que ella es muy diferente. Una sensación similar al encontrarme a un hombre o mujer de raza asociada con gyojins o nygios, pero en dirección opuesta.
Mis alas se sacuden y de manera inconsciente mi primera interacción a corta distancia es una mirada que estudia. Una curiosidad cómo la de un felino adolescente, cauta, atenta. Ella se ve fornida, pero me hace preguntarme qué es lo que me estaría diciendo desde antes. —Hay un sitio donde pueden decirnos lo que necesitas, sigueme.— Tras asentir aprobando camine haciendo un gesto para que pudiera ayudarme.
Para saber cómo proceder yo tendría que ir por ayuda experta y en esta isla las personas con alas se cuentan con la mano. Habría que ir con las personas mas inteligentes de la isla y claramente yo tengo una percepción incorrecta de buscar a las personas más inteligentes. Se que hay un lugar donde pueden ayudarnos así que claramente me dirijo a una escuela primaria por que los educadores son las personas más inteligentes. Claramente en el puerto no habemos personas muy listas asi que se me ocurre que podriamos ir volando. Me detengo en seco.
La señaló y luego señaló sus alas. Agito las mías moviendo un poco, empujando aire, pero sin llegar a despegar. —¿Tu puedes seguirme el paso?— Claro, lo usual es que lo que se ve no se pregunte, pero en ocasiones la redundancia nunca estorba.
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