Adios, mi capitan - Pasado [Priv. MM]
#5
Debo decir que caminar por Whisky Peak es como tratar de cruzar un cuarto lleno de estantes con cristaleria fina sin tirar ni romper nada. Cada uno de mis pasos levanta una pequeña nube de polvo de esa tierra compactada, y tengo que andar con un ojo en el suelo y otro en los balcones de madera, que me quedan justo a la altura de las rodillas. Es un pueblo curioso, lleno de tabernas bajas y puestos con toldos que parecen pañuelos desde aquí arriba, pero al menos el aire huele a pan recién horneado y a ese aroma a pescado seco que tanto me recuerda a mis días en el mar.

Llevo mi mano derecha extendida frente a mí, manteniéndola tan firme como una cubierta de madera, permitiendo que María y Cara Melo viajen como si estuvieran en un palco de primera clase. Siento el peso escamoso del Komashika y las pequeñas pisadas de MM sobre mi palma, mientras que mis pisadas, bueno.... Debia andar con un ojo en el suelo para no aplastar un barril o algun desafortunado que no haya notado mi presencia.

María no para de hablar. Es como una lluvia de verano: constante, ruidosa y a veces un poco abrumadora, pero de la que no puedes evitar disfrutar mientras te mojas. Me pregunta de todo. A veces la miro de reojo, sorprendido de que no se quede sin aire o sin saliva después de soltar tantas palabras por minuto. Es increíble la energía que tiene esa pequeña, me hace sentir que mis sesenta y cinco años son apenas un suspiro en comparación con su entusiasmo.

La escucho con una paciencia que solo te dan décadas de pescar; a veces me pregunto si sus pulmones son más grandes que los míos, porque no parece necesitar aire para encadenar una frase con otra.

Llegamos finalmente a la zona que MM ha divisado. Es un área abierta, justo lo que necesitaba para dejar de sentirme como un pulpo en una botella. El restaurante tiene una amplia terraza exterior sin techo, situada sobre una extensión de arena fina que se mezcla con el polvo de la calle. Hay mesas de madera pesada y sillas que parecen astillas desde mi perspectiva, pero el espacio es lo suficientemente generoso para que pueda moverme sin derribar la estructura principal, que es una construcción sólida de madera.

Me detengo a unos metros de las mesas exteriores, calculando el espacio para no levantar una nube de arena sobre los clientes. Me inclino lentamente, apoyando una rodilla en el suelo, lo que provoca un golpe seco que hace saltar un par de cubiertos en las mesas cercanas, y extiendo la mano para que María y Cara Melo puedan bajar. Aun asi, MM ya se me habia adelantado, saltando de mi mano y deslizandose por mi pantalon hasta caer al suelo, agil como un gato, para luego entrar al restaurante. Mientras tanto, Cara Melo que no tenia la misma agilidad, si descendio de mi mano y comenzo a olfatear el ambiente. El aire aquí huele a grasa de res, especias fuertes y ese toque ahumado de la leña quemada, lo que hace que mi estómago suelte un rugido que suena más como una fuerte tormenta que como un proceso digestivo.

MM salio de alli luego de unos minutos, acompañada de un hombre de mediana edad, con el rostro curtido y una calma poco habitual para alguien que tiene a un gigante frente a su negocio, sale a recibirnos. Es FoFojo. Trae consigo un montón de cojines grandes, de esos que suelen usar para las zonas de descanso en el suelo, y los va apilando con cuidado sobre la arena en un sector exterior del restaurante mas amplio y apto para mi. Le doy las gracias con un gesto de cabeza, apreciando el detalle; no todos los humanos son tan considerados con la comodidad de alguien de mi tamaño.

Me siento con las piernas cruzadas, en la clásica postura de indio que solíamos adoptar en Elbaf cuando nos reuníamos alrededor de las hogueras. Mis rodillas quedan a la altura de los aleros de las casas contiguas, pero al menos así mi centro de gravedad es bajo y no corro el riesgo de caerme sobre el local si el hambre me da un mareo.

Apoyo los antebrazos sobre mis muslos y miro al hombre, que se mantiene firme con su libreta en la mano. MM ya se ha acomodado a mi lado, y Cara Melo parece estar disfrutando del ambiente. El aroma que sale de la cocina es demasiado tentador para andarse con rodeos. —Dime una cosa, amigo... he oído rumores de que aquí tienen un reto para los que no se llenan con un simple plato de pescado. ¿Qué es eso de que si te lo acabas rápido sale gratis?— Pregunte, arqueando una ceja pelirroja con curiosidad.

El hombre se ajusta el delantal, me mira de arriba abajo y suelta una pequeña sonrisa desafiante. —Señor gigante, aquí tenemos el "Desafío del Rey Gloton de Whisky Peak"— Responde FoFojo con voz clara y profesional. —Consiste en una bandeja de hierro de un metro de diámetro rebosante de estofado de buey, cinco hogazas de pan de leña, una fuente de verduras asadas y un barril de cinco litros de nuestra cerveza más fuerte. La regla es sencilla: si deja la bandeja limpia en menos de treinta minutos, todo es gratis y grabamos su nombre en la valla de la entrada como el mayor glotón de Whisky Peak. Si no... bueno, el precio es tan grande como usted—

Escucho la descripción y noto cómo mis tripas dan un vuelco de pura alegría. Treinta minutos era mucho tiempo para mi. Miro a María, que parece divertida con la situación, y luego vuelvo a mirar al mesero.

—¡Guh-huh-huh! Media hora me parece demasiado tiempo, podrías quedarte sin existencias antes de que el reloj marque el final. No me traigas una de esas bandejas, FoFojo. Tráeme diez.— Sentencie, dándome una palmada en el muslo que levanta un pequeño eco por toda la calle.

Ya con todo ordenado y FoFojo yendose con la orden, podian relajarse mas con MM. Aunque bueno, si es por relajarse con MM seria dificil por que la misma coemnzo a parlotear otra vez sobre los eventos pasados. 

—La verdad es que se siente bien estar así, simplemente sentados en un restaurante, sin tener que analizar cartas maritimas ni navegar barcos.— La miro con calma, dejando que mis manos descansen sobre mis rodillas mientras el vapor de la cocina ya empieza a flotar hacia nosotros con promesas de carne asada y cerveza fría. —No tienes que agradecer nada, María; eres una de los nuestros, y los gigantes no dejamos que nuestros nakamas caminen solos.— Me resulta curioso, y hasta un poco inquietante, cómo habla de ese tal "primo dorado" y de su intento de masacrarnos con la misma naturalidad con la que alguien comenta que el viento hoy sopla de cara. MM tiene un corazón valiente, aunque a veces me pregunto si es consciente de lo cerca que estuvimos de ser historia en ese "circo" que menciona. —Sobre lo de buscar otro maestro, no te preocupes; el mar es el profesor más exigente que existe, y ahora que somos libres, te aseguro que te dará todas las lecciones que tu cuerpo te está pidiendo. Y quédate tranquila, que mientras yo esté cerca, nadie va a tocarles un pelo a ustedes. Son mi nueva familia ahora.—
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Mensajes en este tema
Adios, mi capitan - Pasado [Priv. MM] - por Thrym - 15-12-2025, 03:39 AM
RE: Adios, mi capitan - Pasado [Priv. MM] - por Thrym - 22-02-2026, 05:10 PM

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