Cuando la evolución es forzada [Aventura T3][Presente Relativo]
#8
Kibai observó la figura del joven simio desvanecerse entre la maleza con una mezcla de satisfacción y frialdad. El rastro de sangre era claro, pero el zumbido mental de las diez avispas ancladas al pelaje del fugitivo era lo que realmente marcaba el camino. El plan había funcionado con la precisión de un relojero; el miedo siempre era el guía más fiable cuando se trataba de encontrar el corazón de una madriguera, especialemente si se trataba de un ejemplar joven, aún por encima herido.

Sin perder un instante, el mink inició una marcha ligera, una zancada rítmica que le permitía cubrir terreno rápidamente sin agotar sus reservas de energía, ya que algo le decía que las iba a necesitar. No bajó la guardia: las setenta avispas restantes orbitaban a su alrededor en una esfera de vigilancia constante, sus alas batiendo con una estática contenida que hacía que el vello de los brazos de Kibai se erizara. Cada sombra entre las rocas y cada movimiento de los helechos era analizado por su enjambre antes de que él siquiera pusiera un pie cerca.

Al superar la cresta de rocas negras, el escenario cambió de la prehistoria salvaje a una pesadilla de ingeniería fallida. Kibai localizó de inmediato al hombre de la bata blanca. Sus orejas rotaron ante el sonido de esa respiración agónica y, con un movimiento fluido, se acercó a él. No había tiempo para diagnósticos médicos, pero el mink sabía que el hombre no duraría mucho si permanecía expuesto ante la entrada.

Con cuidado, Kibai lo cargó y lo alejó unos metros de la abertura de basalto, depositándolo bajo la sombra protectora de un árbol de tronco grueso. Al ver que sus ojos se cerraban definitivamente en un desmayo profundo, Kibai le cerró los párpados con un gesto seco y recogió la libreta chamuscada que el científico protegía con tanto celo. Sus ojos amarillos recorrieron las páginas manchadas de hollín y sangre, leyendo cada palabra, cada esquema y cada nota que continuaba siendo legible. A medida que avanzaba en la lectura, la mandíbula del mink se tensaba más y más, comprendiendo por fin la magnitud de la aberración que se gestaba en las entrañas de Little Garden.

— Asi que evolución acelerada... —murmuró con desprecio, guardando la libreta a buen recaudo en su equipo—. Quisisteis jugar a ser dioses y habéis creado demonios.

Kibai se volvió hacia la entrada de la cueva, reforzada con metal y restos de naufragios. Despues de lo que aquel científico había dicho, no entraría caminando por la puerta principal como un invitado. En lugar de eso, corrió hacia la pared de basalto y, con una explosión de fuerza, saltó hacia la piedra negra. Sus garras se hundieron en la roca volcánica con un sonido seco, anclándolo con la firmeza de un depredador que ignora la gravedad. Se desplazó lateralmente, trepando por la pared hasta situarse justo por encima del dintel de la entrada, fundiéndose con las sombras y las grietas de la roca.

Desde su posición elevada, Kibai extendió una mano y emitió una orden inaudible para cualquier oido. Al momento, diez puntos negros surgieron desde la profundidad de la cueva, volando en una línea errática pero veloz. Eran sus infiltradas. Las diez avispas regresaron al regazo de su amo, zumbando con una frecuencia particular, cargadas con la información visual y sensorial de lo que acababan de presenciar en el interior de aquel cubil de simios.

Kibai cerró los ojos, concentrándose para recibir el reporte de sus centinelas, preparándose para lo que fuera que habitara en el abismo de esa montaña excavada.

La Caja de Pandora
[Imagen: gvCFAP2.png]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1653 + 0 = 1653
Energia: 1620 + 22 = 1642
Espiritu: 390 + 0 = 390


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RE: Cuando la evolución es forzada [Aventura T3][Presente Relativo] - por Kibai - 20-02-2026, 01:53 AM

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