[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado
#41
Los gritos a mis espaldas de una turba que llegaba para pelear se mezclaron con los del oni frente a mi.
Raida descendió de golpe exhalando fuego e impactó sobre su presa con sus dos garras en llamas, clavándolo al suelo y disponiéndose a devorarlo abriendo sus alas de par en par.
El caos era general.

Aquel tipo, el tal Ashura había desviado mi estocada haciendo acopio de todo su esfuerzo y realizando una técnica para ello, y había decidido enlazar su defensa con un ataque parejo con la otra mano. Dos palabras distintas y dos movimientos distintos... pero mi haki me advertía de ese peligro. Palpitaba latente y pendiente de todo a mi alrededor a veinticinco metros, tanto del oni como del pegaso que se desplazaba un par de metros, y me zumbaba tras las orejas diciéndome que este recreo había durado demasiado.
Claro que amaba el combate y ser puesto a prueba, y mi condición como Buccaneer hacían prácticamente imposible que alguien pudiera doblegarme en un combate singular, pero si volvía lleno de heridas y al borde de la derrota a la calavera Haibu la impresión que daría en todos los que están bajo mi yugo es que sí se me podía vencer, así que tendría que terminar con esto ahora. Los hombres y mujeres que venían a mi espalda tenían unas intenciones claramente hostiles, algo que pude apreciar con mi haki... pero eran hostiles hacia mi.


Mi Busoshoku Haki se activó por todo mi cuerpo recubriendo este a una velocidad pasmosa a sus ojos... bueno, a su ojo, y dándome una textura metálica y dura, volviendo tanto mi piel como mi ropa y mi arma de un color negro como el petróleo y brillante en tonos violetas oscuros, y mientras su filo impactaba contra mi rostro sin inmutarme ni hacerme moverme lo más mínimo, alcé la mano derecha haciendo un movimiento seco hacia delante y usando el magnetismo en toda mi zona de control para arrancar de las manos las armas de los miserables que venían a ayudarme por la espalda, lanzándolas hacia la zona a la espalda del oni. Los disparos se desviaron ametrallando el suelo con el sonido y la celeridad que tiene una traca de petardos lanzada por un niño. Disparos que perforaban el suelo alrededor de los presentes, sin herirlos... no iba a dejar que me arrebatasen ese placer.
Una de las armas que salió volando en dirección a la espalda del oni fue un gran martillo a dos manos, que impactó de lleno en el pequeño tontatta, que creía que haber tenido la consideración de no rematarle le habría la puerta a no tomarse esto en serio y hacer el subnormal, faltando al respeto a mi piedad. El martillo lo sepultó por completo y lo enterró bajo su peso en el pavimento.
La palabra dichas por Ashura en ese momento, Desesperación, iban a cobrar sentido para él.

— Daisaigai — dije manteniendo mi mirada fijamente en Ashura tras su infructuoso y débil ataque, sintiendo como por mi flanco se aproximaba el enmascarado alado, y describiendo un arco lateral y ascendente con mi arma, me aproveché de mi capacidad de poder verle venir con mi Kenbunshoku, la velocidad que alcanzaba esgrimiendo esa espada, y la longitud de la misma, y corté con Kurozansai en dirección al brazo derecho del centauro mientras él bramaba unas palabras que no llegué a escuchar. Patético debilucho. Ni tan siquiera le miré... Sólo le sentí con mi Kenbunshoku y ataqué al lugar por el que sentía y sabía que se desplazaba hacia mi, cortándole a la altura de su brazo y provocándole tal impacto y daño que este perdía la consciencia en el acto así como su transformación y caía al suelo entre el demonio del humo y yo mismo, deslizándose algunos metros por el pavimento evidenciando su inconsciencia, algo que pude sentir con mi Kenbunshoku al notar cómo se apagaba su voz. Y en ningún momento quité mi único ojo de Ashura.
La caída del luchador enmascarado me produjo una sonrisa. Uno por uno los acompañantes de Ashura en esta aventura habían encontrado su fin a mis manos o por mis órdenes, y al final, sólo él quedaba frente a mi. Herido, cansado, desgastado, desangrándose y perdiendo poco a poco cada hálito de vida, cada pequeña mota de esperanza.

Sin dejar de mirarle, desactivando mi Busoshoku excepto en mi espada y reduciendo mi Kenbunshoku sólo a un metro para poder prestar atención sólo a su dolor, me erguí y lo miré con adrenalina y superioridad. Entonces mi ronca y áspera voz acarició sus oídos por última vez — Daikozui — y las virutas del entorno vibraron y se alzaron, comenzando a girar entorno a nosotros haciendo que las horas a mi espalda enmudecieran al saber donde estaban, contra quien cargaban, y lo que se habían atrevido a hacer.
Era el final para todos ellos, y aquel acto de rebeldía inspirados por el último hombre en pie frente a mi sólo sería otra muestra más de mi poder grabada en los libros de historia y en los relatos de la gente contando mis gestar y mi poder.
Podría observarlo morir lentamente por sus heridas. Podría rematarlo. Podría llamar a Raida para que acabase con él... Y aunque fuese fuerte, lo era demasiado como para valorar someterlo y hacerlo uno de mis subordinados. Esa clase de hombres no entiende de sumisión... lo sé bien. Yo soy como él.

Alcé mi espada por encima de mi cabeza, apuntando con el filo hacia él.
— Es hora de que tus sueños, se conviertan en pesadillas-uhm —

Los Piratas Mushoku habían sido derrotados.
Ashura, el "Mata Héroes", moriría hoy a manos de Shinju Kagayaku, "La Catástrofe".




Resumen

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Vitalidad: 8016 - 2519 = 5497
Energia: 1647 + 1606 = 3253
Espiritu: 1565 - 575 = 990


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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - por Shinju Kagayaku - 10-02-2026, 04:59 AM

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