09-02-2026, 01:17 AM
Colocar la redecilla fue una pérdida de tiempo. Al final pareció no poder colocarla adecuadamente, por lo que incluso si creía que con ello podría colocar las orejas, tuvo que apartarse ella para terminar de ajustarla a su gusto. Fueron tan solo unos segundos, pero eran esos los que prefería evitar utilizar con su acción.
Lo hecho, hecho estaba, y Kael no tenía las ganas ni la capacidad de permitirse el lujo de hacer que eso le importase. Continuó trabajando con algo más de energía en cuanto el sonido del silbato llegó hasta sus oídos, y no había nada que importase más en ese momento hasta que todo hubiese acabado.
En su mente tomó nota de las indicaciones. Si las legumbres tenían tierra, por lógica no se podía utilizar ese líquido en los alimentos. Tendría que fijarse en cuales de los ingredientes provenían de la tierra para evitar un mayor problema en el futuro.
El sonido de las botas metálicas alertó de inmediato a su compañera de trabajo, quién pareció algo asustada al reconocer de quién se trataba, o al menos, pensar que era un oficial al cargo y que no estaba cumpliendo sus labores en ese momento. Casi sin poder decir ni una palabra, se marchó corriendo con los utensilios de limpieza de suelos, y él, con toda la cocina en mitad de cocción, tenía que asegurarse de no perderse ni un solo paso, o toda la comida podría echarse a perder.
Con un golpe simple a la puerta, el hombre entró por la puerta mientras continuaba revisando con la espátula de madera que la comida se iba haciendo apropiadamente. En un primer vistazo, comprobó confuso que estaba solo en la cocina, claramente molesto por la idea.
—Soldado, ¿Dónde está su compañero?—Al ofrecer contacto visual con él, el de cabello azabache pudo comprobar en su uniforme que se trataba de un sargento.
Kael, una vez pudo observarle volvió rápidamente a sus quehaceres, pues ello era más importante que mirar a los ojos a alguien que tan solo es un rango superior al marine raso.
—Sargento, mi compañero enfermó esta mañana y ha evitado acudir para no contaminar los alimentos, señor..
—¿Y has estado encargándote de la comida tú sólo?—Preguntó atónito, sorprendido al comprobar que alguien como él hubiese podido hacer esto sin ayuda.
Como si aquello no fuese evidente, evitaría hacer mención alguna a su compañera, pues por muy agradecido que estuviese, si la descubrían saltándose sus labores no recibiría un trato favorable, precisamente.
—Sí, señor. En ocasiones suelo preguntar a los cocineros algunos pequeños consejos cuando sirven la comida. Quería estar preparado por si tenía que hacerme cargo alguna vez. Han sido de mucha utilidad..
Aquella posiblemente había sido de las mayores mentiras mencionadas durante su primer año en el cuerpo de la Marina, más no obstante todo había sido en pos de ayudar a una persona que había sido muy amable con él.
—Suena impresionante, soldado. Aún así...—su tono había cambiado rápidamente. Su mirada estaba puesta en el suelo, y no parecía muy a gusto al respecto.—El suelo está pegajoso y no está precisamente limpio que digamos. ¿No debería haber acudido cierta limpiadora a encargarse de esto?
Por sus palabras, a pesar de no conocer la identidad del cocinero sí estaba más al tanto de quién era la encargada de la limpieza. Si no era el sargento Mayson, sin duda, era una persona que conocía muy bien a su amiga rubia.
—La he echado de la cocina, señor. No tiene sentido limpiar este lugar antes de acabar con los preparativos para la comida si se va a seguir ensuciando.—Pero además de ofrecerle una excusa, también debe entregarle algo de tiempo para que continúe con su tarea y pueda terminarla lo antes posible.—Señor, sé que no le corresponde en absoluto, pero los soldados están a punto de llegar y solo tengo dos manos. ¿Le importaría ayudarme a cargar con una de las ollas hasta el comedor?.
En aquel momento tenía dos opciones: o se marchaba del lugar alegando alguna excusa, y por tanto no acudir al comedor - puesto que si no, le pillaba de camino-, o ayudarlo cargando con una de las mismas. La segunda opción tan solo mejoraba el escenario en tan solo unos segundos, pero era la mejor opción que tenía a su disposición, y en su caso, tendría que continuar improvisando...
Lo hecho, hecho estaba, y Kael no tenía las ganas ni la capacidad de permitirse el lujo de hacer que eso le importase. Continuó trabajando con algo más de energía en cuanto el sonido del silbato llegó hasta sus oídos, y no había nada que importase más en ese momento hasta que todo hubiese acabado.
En su mente tomó nota de las indicaciones. Si las legumbres tenían tierra, por lógica no se podía utilizar ese líquido en los alimentos. Tendría que fijarse en cuales de los ingredientes provenían de la tierra para evitar un mayor problema en el futuro.
El sonido de las botas metálicas alertó de inmediato a su compañera de trabajo, quién pareció algo asustada al reconocer de quién se trataba, o al menos, pensar que era un oficial al cargo y que no estaba cumpliendo sus labores en ese momento. Casi sin poder decir ni una palabra, se marchó corriendo con los utensilios de limpieza de suelos, y él, con toda la cocina en mitad de cocción, tenía que asegurarse de no perderse ni un solo paso, o toda la comida podría echarse a perder.
Con un golpe simple a la puerta, el hombre entró por la puerta mientras continuaba revisando con la espátula de madera que la comida se iba haciendo apropiadamente. En un primer vistazo, comprobó confuso que estaba solo en la cocina, claramente molesto por la idea.
—Soldado, ¿Dónde está su compañero?—Al ofrecer contacto visual con él, el de cabello azabache pudo comprobar en su uniforme que se trataba de un sargento.
Kael, una vez pudo observarle volvió rápidamente a sus quehaceres, pues ello era más importante que mirar a los ojos a alguien que tan solo es un rango superior al marine raso.
—Sargento, mi compañero enfermó esta mañana y ha evitado acudir para no contaminar los alimentos, señor..
—¿Y has estado encargándote de la comida tú sólo?—Preguntó atónito, sorprendido al comprobar que alguien como él hubiese podido hacer esto sin ayuda.
Como si aquello no fuese evidente, evitaría hacer mención alguna a su compañera, pues por muy agradecido que estuviese, si la descubrían saltándose sus labores no recibiría un trato favorable, precisamente.
—Sí, señor. En ocasiones suelo preguntar a los cocineros algunos pequeños consejos cuando sirven la comida. Quería estar preparado por si tenía que hacerme cargo alguna vez. Han sido de mucha utilidad..
Aquella posiblemente había sido de las mayores mentiras mencionadas durante su primer año en el cuerpo de la Marina, más no obstante todo había sido en pos de ayudar a una persona que había sido muy amable con él.
—Suena impresionante, soldado. Aún así...—su tono había cambiado rápidamente. Su mirada estaba puesta en el suelo, y no parecía muy a gusto al respecto.—El suelo está pegajoso y no está precisamente limpio que digamos. ¿No debería haber acudido cierta limpiadora a encargarse de esto?
Por sus palabras, a pesar de no conocer la identidad del cocinero sí estaba más al tanto de quién era la encargada de la limpieza. Si no era el sargento Mayson, sin duda, era una persona que conocía muy bien a su amiga rubia.
—La he echado de la cocina, señor. No tiene sentido limpiar este lugar antes de acabar con los preparativos para la comida si se va a seguir ensuciando.—Pero además de ofrecerle una excusa, también debe entregarle algo de tiempo para que continúe con su tarea y pueda terminarla lo antes posible.—Señor, sé que no le corresponde en absoluto, pero los soldados están a punto de llegar y solo tengo dos manos. ¿Le importaría ayudarme a cargar con una de las ollas hasta el comedor?.
En aquel momento tenía dos opciones: o se marchaba del lugar alegando alguna excusa, y por tanto no acudir al comedor - puesto que si no, le pillaba de camino-, o ayudarlo cargando con una de las mismas. La segunda opción tan solo mejoraba el escenario en tan solo unos segundos, pero era la mejor opción que tenía a su disposición, y en su caso, tendría que continuar improvisando...
