02-02-2026, 06:30 AM
¿Qué implica ser parte de una tripulación? ¿Qué responsabilidades inherentes obtienes por el solo hecho de pertenecer a una? Si bien es un mundo libre, ciertas cosas no pueden escapar de cierta estabilidad, cierto control. Casi sin quererlo o pensarlo en algún momento, Sanemi se convirtió en el subcapitán de Rakshasa. Un grupo criminal que comenzaría a labrarse su destino en base a sus ideales, objetivos y la capacidad de poder seguir el camino que tienen por delante. Entender la forma de afrontarlos, no podía disminuirse a un pensamiento de “solo quiero divertirme”. De cierta forma, el hecho de obtener tal responsabilidad no le cerraba de todo al peliblanco, pero es parte de un todo. No deseaba ser visto como un ejemplo o tener un falso respeto, solo velaría por el bien común. Lealtad.
Era uno de esos días distintos, con pensamientos yendo y fluyendo de un lado a otro en un interminable río. Hace poco se enteró sobre dos grupos armados que se encuentran en la Selva Anozama, un lugar con una naturaleza bastante especial. Las águilas verdes y los jaguares rojos son los bandos que, pese a ser relativamente jóvenes, se comienzan a labrar un nombre por su forma de actuar y el crecimiento estructurado que iban manteniendo todo este tiempo, aunque precisamente una brecha en este punto hizo que se dividieran ¿Quién tenía razón? ¿Por qué se querían eliminar? Son cosas que de momento no importan, lo que llamó poderosamente la atención del peliblanco fue la recompensa que podría obtener de múltiples formas.
Nuestro protagonista se encontraba ya en los alrededores de mencionada arboleda. Llevaba un traje de color negro compuesto por una chaqueta de manga corta y un pantalón que no llega hasta abajo, además de unos calcetines hasta arriba del mismo color. Tiene unas zapatillas un poco altas de color azul metálico. Deliberadamente amarró una pequeña bolsa de dinero en su cintura que cascabeleaba cada vez que caminaba. Su intención era llamar la atención de cualquier grupo armado, el primero que se aparezca.
-Oe… este sitio apesta -Se quejaba, en sus palabras llevaba algo de sinceridad. El ambiente tan húmedo y la poca visibilidad le otorgaba a todo un ambiente bastante lúgubre. Sanemi no deseaba entrar en confrontación directa porque estaba explorando el terreno y entendía que su desventaja era clara. Muchos rincones o no, se prestaban para poder ocultar trampas, personas e incluso muerte. Por la cicatriz que lleva cruzando su rostro, podría interpretarse como un personaje rudo o alguien que simplemente sobrevivió a una catástrofe. Quien lo viera sería libre de interpretarla.
No estaba en sus planes dejarse atrapar sino llegar hasta un punto de los jaguares o las águilas. Su plan es bastante sencillo, y esperaba poder desarrollarlo con la fluidez que piensa. En cada andar trataba de pisar la mayor cantidad de hojas y ramas secas, dentro de las pocas que había, con el fin de generar ruido. Prestaba mucha atención con su sentido mejor desarrollado el olfato, esto siempre le ha permitido poder estar al tanto de objetos y personas. Ya estaba en lo profundo. Buscando un posible botín para Rakshasa, no estaba en sus planes que, dado el caso, regresara con las manos vacías.
