[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado
#22
No logramos escapar. Las estacas cayeron sobre nosotros, partiéndome a la mitad y convirtiendome en humo en el proceso, no las había imbuido su ataque  y había “esquivado” el golpe, pero fuera de asombrarme o festejar por aquello por un momento pensé que partirían a Quetzalli por la mitad. Su transformación se perdió mientras Korg y yo caímos de él, me arrastré por el suelo mientras intentaba levantarme poniendo la palma de mi mano sobre la grava, la cual me raspó e hizo que saliera humo al intentar despellejarme las manos contra ella fruto de la fricción.

Cuando quise levantarme ya era tarde, una mano de metales sepultó a Quetzalli contra el suelo, mientras que una bola de gran densidad elevó a Korg sin que pudiera remediarlo. El pequeño debía aguantar, no podía perder a otro navegante y ahora necesitaba que Quetzalli volviera al combate. Sobre mis ropajes el humo empezó a alborotarse mientras tomaba la forma de una mano con la que agarré un vendaje. Salió disparada hacia el hombre enmascarado. Mi nombre retumbó sobre el campo de batalla y me volví hacia el calvo trenzado.

La distancia nos separaba pero escuché perfectamente sus palabras, mientras que por detrás de mí, mi mano humeante, envolvía la cabeza de quetzalli parando el sangrado de su testa. No pararía del todo su sangrado, los daños de aquel golpe habían sido severos, pero sí que podría hacer que se desangrase más lentamente. Necesitaba que volviera al combate. Mientras él hablaba caminé hacia las dos espadas que me había mandado y que ahora formaban un X en el suelo, deshaciendo en el proceso la mano de humo con la que había tratado las heridas craneales de Quetzalli.

Así que él también era una catástrofe.

Agarré con mi mano diestra la primera mientras veía su filo negro, mientras oía en mi interior las represalias por haberla dejado marchar, ella esperaba devoción por mi parte, pero… Pero en el fondo me entendió.

Así que él también era un demonio…

La otra espada… No era la Daña almirantes… No, esa espada era de… Gaeru, el pequeño gyojin, el chico que soñaba con convertirse en el mejor espadachín del mundo. Con un solo brazo… Nunca fue bueno aprendiendo de mi o quizá yo nunca fui bueno enseñándole, lo que estaba claro era que no me sorprendió su muerte ni lo más mínimo, no podía ser el mejor espadachín del mundo si no era capaz de superarme. A veces, los sueños superan por mucho a los soñadores. Igual me estaba pasando lo mismo.

Agarré con mi mano zurda la blanca empuñadura del arma, era demasiado pequeña para mi, pero me valdría. Con un leve giro de mi muñeca la moví con soltura para probarla, era liviana y rápida. No tenía otra cosa así que me debería de valer. Entonces me llamó cobarde. Levanté mi mirada de nuevo hacia Shinji, ahora ya sabía su nombre y tras toda su charla, la cual no fui capaz de frenar pues sonaba como cuando el viejo KaXan, el oni jefe, un hombre mayor que solo sabía recordar su batallitas una y otra vez, le respondí.

- ¿Ves cómo ibas a acabar presentándote? Sanchi - Pronuncié con fuerza para que me escuchase. Dije mal su nombre adrede, después de aquella presentación y aquella glorificación sobre sí mismo era seguro que era un hombre egocéntrico, y más después de lamerse los huevos tras destrozarnos con un solo movimiento. En un primer momento no quiso presentarse… Pero ahora, parecía que las cosas habían cambiado - ¡¿DESCENDIENTE DEL DEMONIO?! YO SOY EL VERDADERO DEMONIO, IMBÉCIL. ¿UN ATAQUE QUE PODRÍA ACABAR CON UN EJÉRCITO Y NO ME HAS HECHO NADA? HArHArHAr - Reí completamente desquiciado en su cara mientras con los dedos giraba con destreza ambas armas en mis manos, las cuales describieron dos arcos brillantes en mis costados gracias a la celeridad con las que las movía, las paré con firmeza para volver a blandirlas hacia la dirección de aquel hombre y ahora armado, como él mismo me había pedido fui yo el que le incitó - Mucha habladuría sobre mi muerte, pero… Todavía no has sido capaz de hacerme un solo rasguño - Una leve pausa - Sí eso es todo lo que tienes, SANCHI… Estás muerto - sentencié secamente mientras mis pies rozaban contra la grava, mi pierna izquierda se atrasó y con la derecha emití con fuerza un potente pisotón en el suelo mientras ambas espadas quedaban en guardia frente a mi

- ¡Soy el final del camino tienes que golpearme mucho más fuerte si quieres cambiar tu destino! -
Cuando terminé de gritar aquella frase, replicando su misma oración, la bola de metal que había impulsado a Korg hacia los cielos cayó, estrellándose a 2 metros a mi espalda, pude sentir a mi pequeño navegante desfallecer. Las cartas estaban jugadas, en cuanto entrase en mi rango de acción iba a saltarle encima, iba a partirle por la mitad, iba a quedarme su isla e iba a hacerme una puta taza con su puta calavera.



resumen

Bélico

gastos


inventario
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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - por Ashura - 01-02-2026, 08:36 PM

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