01-02-2026, 05:16 AM
Elara sintió que el mundo se paraba un momento, se paraba totalmente cuando escuchó a Kyo llamarla "preciosidad". Se quedó quieta, muy quieta y con los ojos muy abiertos detrás de su flequillo. Nadie le había dicho algo así de forma tan directa, y menos un chico que se veía tan... tan interesante con sus lentes de sol y su chicle. Sintió que el calor le subía por el cuello de forma muy rápida y muy pesada, poniéndose roja, muy roja y muy colorada en un segundo. ¡Y eso le daba muchísima vergüenza! Pero no podía admitirlo, al menos no en tan voz alta. Es lo único que le importó, al menos a ella en estos momentos. Sentía que era una situación compleja, de algún modo.
Se puso muy nerviosa, se puso tan nerviosa que sus alas dieron un sacudón ruidoso y una pequeña chispa azul saltó de su codo, asustándola hasta a ella misma. Pero lo que más le impresionó fue lo que él dijo sobre que era "vital" para ayudarla. Elara se lo creyó todo, porque ella era muy buena y no pensaba que alguien pudiera mentir sobre algo así. ¿Acaso alguien mentiría con algo cómo eso? Esperó que no. Realmente. No quería tener problemas con eso.
— ¡A-ah! ¡Nee~! ¿Servirme? ¡Eso suena muy, muy importante! — exclamó ella moviendo las manos de forma muy rápida y muy torpe ante tal noticia. — Owen me dijo que vendría alguien, pero no sabía que eras un experto tan... tan increíble de los cuarteles. ¡Me dejas mucho más tranquila, nee~! — confesó con su honestidad de siempre, mirándolo con una admiración que le brillaba en los ojos verdes. ¡Estaba realmente sorprendida por eso! Así que no había nada malo de qué preocuparse. Es lo único que le importaba ahora mismo.
Cuando él se acercó ese paso extra, Elara sintió que le faltaba el aire. Sus sentidos aumentados no podían dejar de notar lo cerca que estaba y ese tono de voz tan pícaro que la hacía sentir como si fuera una simple jaleita. Y cuando la llamó "Nee-chan", ella soltó una risita nerviosa que sonó muy aguda y muy tonta, porque le hacía mucha gracia que usara su muletilla para ponerle un apodo.
— ¡Nee-chan! ¡Nee~! Me gusta, suena muy divertido. Pues... pues ya sabes mi nombre, soy Elara Vangrim. No soy tan importante como tú dices, solo soy una chica que intenta no quemar cosas cuando se emociona — dijo ella rascándose la mejilla, dejando que su mano rozara un poquito su cara para ocultar la vergüenza. — Y lo que tengo en mente... bueno... ¡tengo hambre! ¡Nee~! — soltó de repente, porque su estómago hizo un ruido un poco fuerte. Y eso le dio muchísima vergüenza.
Se tapó la boca rápido, muy avergonzada por haber dicho eso justo después de que él se presentara de forma tan elegante. Pero es que para Elara, la comida era la mejor forma de empezar una amistad. Y eso siempre había sido su meta. De algún modo.
— Quiero decir... que deberíamos ir a comer algo rico para celebrar que ya no estoy sola, nee~. Hay un sitio cerca que sirve un arroz muy bueno. ¡Y así me cuentas más de tus misiones súper importantes! — añadió con una sonrisa muy grande y muy sincera, mientras daba un saltito de alegría que hizo que sus alas se agitaran con suavidad detrás de ella.
Estaba muy feliz de tener a Kyo ahí, sentía que con alguien tan "experto" a su lado, las misiones en Isla Karate iban a ser mucho más fáciles y mucho más divertidas. No podía dejar de mirarlo, pensando en la suerte que tenía de que la Revolución le enviara a un compañero tan... tan "vital" y tan guapo.
Se puso muy nerviosa, se puso tan nerviosa que sus alas dieron un sacudón ruidoso y una pequeña chispa azul saltó de su codo, asustándola hasta a ella misma. Pero lo que más le impresionó fue lo que él dijo sobre que era "vital" para ayudarla. Elara se lo creyó todo, porque ella era muy buena y no pensaba que alguien pudiera mentir sobre algo así. ¿Acaso alguien mentiría con algo cómo eso? Esperó que no. Realmente. No quería tener problemas con eso.
— ¡A-ah! ¡Nee~! ¿Servirme? ¡Eso suena muy, muy importante! — exclamó ella moviendo las manos de forma muy rápida y muy torpe ante tal noticia. — Owen me dijo que vendría alguien, pero no sabía que eras un experto tan... tan increíble de los cuarteles. ¡Me dejas mucho más tranquila, nee~! — confesó con su honestidad de siempre, mirándolo con una admiración que le brillaba en los ojos verdes. ¡Estaba realmente sorprendida por eso! Así que no había nada malo de qué preocuparse. Es lo único que le importaba ahora mismo.
Cuando él se acercó ese paso extra, Elara sintió que le faltaba el aire. Sus sentidos aumentados no podían dejar de notar lo cerca que estaba y ese tono de voz tan pícaro que la hacía sentir como si fuera una simple jaleita. Y cuando la llamó "Nee-chan", ella soltó una risita nerviosa que sonó muy aguda y muy tonta, porque le hacía mucha gracia que usara su muletilla para ponerle un apodo.
— ¡Nee-chan! ¡Nee~! Me gusta, suena muy divertido. Pues... pues ya sabes mi nombre, soy Elara Vangrim. No soy tan importante como tú dices, solo soy una chica que intenta no quemar cosas cuando se emociona — dijo ella rascándose la mejilla, dejando que su mano rozara un poquito su cara para ocultar la vergüenza. — Y lo que tengo en mente... bueno... ¡tengo hambre! ¡Nee~! — soltó de repente, porque su estómago hizo un ruido un poco fuerte. Y eso le dio muchísima vergüenza.
Se tapó la boca rápido, muy avergonzada por haber dicho eso justo después de que él se presentara de forma tan elegante. Pero es que para Elara, la comida era la mejor forma de empezar una amistad. Y eso siempre había sido su meta. De algún modo.
— Quiero decir... que deberíamos ir a comer algo rico para celebrar que ya no estoy sola, nee~. Hay un sitio cerca que sirve un arroz muy bueno. ¡Y así me cuentas más de tus misiones súper importantes! — añadió con una sonrisa muy grande y muy sincera, mientras daba un saltito de alegría que hizo que sus alas se agitaran con suavidad detrás de ella.
Estaba muy feliz de tener a Kyo ahí, sentía que con alguien tan "experto" a su lado, las misiones en Isla Karate iban a ser mucho más fáciles y mucho más divertidas. No podía dejar de mirarlo, pensando en la suerte que tenía de que la Revolución le enviara a un compañero tan... tan "vital" y tan guapo.
