El festival del arrroz | Pasado | Yuqi
#5
Lo directo de sus palabras, sin rodeos ni decoraciones, encantó a Enji un poco más. Era un hombre sencillo y complejo en niveles distintos, y le gustaba, por no decir que adoraba, que fueran sinceros con él. Crudos. ¿Que tenía un gusto de mierda? Podía ser. Después de todo, había tomado un sin fin de decisiones de mierda a lo largo de su vida. Ford no había sido decisión suya, sino una imposición que acabó aceptando por presión social, así que la teoría se mantenía.

Sí, ella tenía razón.

¿O acaso estaba poniendo la belleza de esa mujer en la balanza a favor de su argumento?

Sí, eso también tenía todo el sentido del mundo.

—Por mis gustos de mierda es que estoy hablando contigo —dijo y puso los brazos en jarra, con los puños cerrados posados en su cintura—. Tan malos no pueden ser.

Varios meses habían pasado desde su llegada a Karate. ¿Por qué estaba ahí? Rehabilitación, para ser sinceros. Sacarse vicios de encima y contagiarse de un poco de la forma de ser local, tan disciplinada y austera. Lo primero había salido relativamente bien. ¿Lo segundo? Bueno, estaba en proceso, aunque las esperanzas no eran muchas. El carácter de Enji demostró ser más fuerte que sus tentaciones.

Los artistas marciales, que eran la milicia de la isla y quiénes aseguraban el orden, lo miraban de reojo y con desprecio cuando aparecía con su gorra blanca. Pero no podían hacer nada contra él sin tener un motivo real.

—Vacaciones —se limito a contestar—. Escuché que en karate había buena comida y mujeres hermosas. Al menos una de esas cosas me consta ahora mismo.

De cerca, muy cerca, podía sentir el calor ajeno impregnando su cuerpo. Tan cerca que Ford no supo dónde esconderse y terminó huyendo. Subió por su brazo y se agazapó sobre su hombro mientras Enji, temerario como era, sonreía a escasos centímetros de esa peligrosa mujer, saboreando su respiración en los labios. Sin ninguna vergüenza, sin ningún pudor y definitivamente sin ningún miedo.

Su sonrisa se torno risueña al sentir el contacto de sus cuerpos concretarse.

—Estoy viendo todo lo que… eh… —Su mirada, relajada, se perturbó. Abrió mas grandes los ojos y desenfocó por un instante a Yuqi. Se fijó en otra cosa.

Se fijó en la olla.

—Mierda.

Dió un paso al costado, sorteó a la mujer de cabellos pistacho y dejó caer a Ford en la nieve.

—¡Cuídalo! —pidio u ordenó, la línea era muy fina, mientras corría hacia la olla.

Enji se acercó dando cuatro rápidas zancadas. El tiempo a su alrededor pareció ralentizarse, viendo con detalle y segundo a segundo como la soga se deshilachaba y el caldero temblaba, deslizándose sobre su base esférica en un equilibrio delicado. Corría el tiempo y pronto caería. En una, dos, o tres milésimas de segundo. Tiempo de sobra.

—¡Muevanse!

Flexionó las rodillas y los músculos de sus piernas se inflaron de golpe. Las venas se remarcaron entorno a los muslos y las pantorrillas. Empujó, su salto detonó y la nieve explotó alrededor de su punto de apoyo justo después de que su figura desapareciera. Velocidad, en eso se había convertido. Un proyectil. Atravesó el aire como una saeta y pasó junto a la olla, asiandola del filo de su apertura para arrastrarla con él. Se la llevó, como un ladrón en pleno vuelo, y aterrizó sobre la torre de tablones de madera.

Y resbaló.

—Mierda…

El frío y la nueve confabularon en su contra. Su pie pasó y su cuerpo cayó. En el último segundo logró aferrarse a una tabla y quedarse colgando de la torre, sosteniendo con una mano la gran olla.

Le crujieron los huesos al estirarse forzosamente las articulaciones.
  Responder


Mensajes en este tema
El festival del arrroz | Pasado | Yuqi - por Enji - 11-01-2026, 11:01 PM
RE: El festival del arrroz | Pasado | Yuqi - por Enji - 30-01-2026, 11:04 PM

Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)