29-01-2026, 03:07 PM
¿La verdad? Esto no es lo más raro que me ha pasado y sospecho que no será lo último, a estas alturas mi vida es un chiste. El desmadre de los dinosaurios, los gritos de Bai, Lan, Mahou.
Me incorporé una vez finiquito la estampida, empezando a sacudirme todo el polvo que tenía encima, mirando a mi alrededor para ver quién estaba conmigo.
A simple vista, la única parecía ser Mahou.
-Cariño, ¿estás bien? No se donde ha terminado el resto, menudo desastre.-No puedo ver gran cosa, en general, pero también es cierto que yo me pierdo en una línea recta. Las huellas en el barro, todo lo que nos rodea, a mi me suena a chino.
Menos las pisadas claro, eso puedo escucharlo pero al ver al hombre no puedo evitar fruncir suavemente el ceño. No tengo ni idea de quién es, claramente, pero no me fio de nadie que va enseñando y haciendo gestos con su arma de esa manera.
Mientras el tío se acomodaba la gorra yo empecé a moverme, caminando tres metros en diagonal, con calma. Su pregunta me hizo alzar una ceja, mientras me paraba en mi lugar, podía notar el frío de mi cuerpo vibrar con calma.
-Las normas de cortesía básicas indican que debes de presentarte primero antes de preguntar quien es alguien, nosotras andamos de paso, simplemente…¿Y tú? No tienes pinta de turista.- Bueno, realmente yo no tengo ni idea de cómo se ven los turistas, pero el tío tiene pinta de estar uniformado y de no ser muy simpático. Lo que menos me apetece ahora mismo es tener que meterme en un conflicto con Mahou algo magullada.
Moví mis manos con calma, el frío entre mis dedos chocaba con aquel ambiente, mientras miraba al hombre de manera atenta. Lo importante es mantener una distancia prudente entre él, mi amiga y yo.
Soy consciente de mis capacidades y de que nuestra querida Mahou ha entrenado durante todo este tiempo en el barco, pero estoy preocupada por donde puedan andar Lan y Bai en aquel momento.
Si, se que es un poco irónico preocuparse por ellas dos cuando son dos tremendas guerreras pero no puedo evitar sentir ese pellizco en la boca del estomago. Da igual lo baja que esté mi temperatura corporal o lo concentrada que esté en ese momento en lo que pueda pasar, no puedo evitar pensar en mis compañeras.
Me incorporé una vez finiquito la estampida, empezando a sacudirme todo el polvo que tenía encima, mirando a mi alrededor para ver quién estaba conmigo.
A simple vista, la única parecía ser Mahou.
-Cariño, ¿estás bien? No se donde ha terminado el resto, menudo desastre.-No puedo ver gran cosa, en general, pero también es cierto que yo me pierdo en una línea recta. Las huellas en el barro, todo lo que nos rodea, a mi me suena a chino.
Menos las pisadas claro, eso puedo escucharlo pero al ver al hombre no puedo evitar fruncir suavemente el ceño. No tengo ni idea de quién es, claramente, pero no me fio de nadie que va enseñando y haciendo gestos con su arma de esa manera.
Mientras el tío se acomodaba la gorra yo empecé a moverme, caminando tres metros en diagonal, con calma. Su pregunta me hizo alzar una ceja, mientras me paraba en mi lugar, podía notar el frío de mi cuerpo vibrar con calma.
-Las normas de cortesía básicas indican que debes de presentarte primero antes de preguntar quien es alguien, nosotras andamos de paso, simplemente…¿Y tú? No tienes pinta de turista.- Bueno, realmente yo no tengo ni idea de cómo se ven los turistas, pero el tío tiene pinta de estar uniformado y de no ser muy simpático. Lo que menos me apetece ahora mismo es tener que meterme en un conflicto con Mahou algo magullada.
Moví mis manos con calma, el frío entre mis dedos chocaba con aquel ambiente, mientras miraba al hombre de manera atenta. Lo importante es mantener una distancia prudente entre él, mi amiga y yo.
Soy consciente de mis capacidades y de que nuestra querida Mahou ha entrenado durante todo este tiempo en el barco, pero estoy preocupada por donde puedan andar Lan y Bai en aquel momento.
Si, se que es un poco irónico preocuparse por ellas dos cuando son dos tremendas guerreras pero no puedo evitar sentir ese pellizco en la boca del estomago. Da igual lo baja que esté mi temperatura corporal o lo concentrada que esté en ese momento en lo que pueda pasar, no puedo evitar pensar en mis compañeras.
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