[Aventura T4] Raptor Rampage
#5
Los triceratops eran unas bestias bastante veloces  pese a su corpulencia. Los ejemplares más grandes alcanzaban tranquilamente los cuatro metros de altura y los doce de longitud. Los piratas de la Mano Vacía se veían minúsculos a su lado, sobre todo Alana. El terror que los invadió, sumado a la avalancha de patas y cuernos, y a la espesa nube de tierra en suspensión, crearon un caldo de cultivo ideal para la proliferación del desamparo.

El mink asno, poseedor de una de las habilidades del diablo más peculiares, era intangible a voluntad para todo aquel y aquello incapaz de canalizar controladamente su energía interior, el Haki. Por suerte para él, y por extensión para Alana y Silencio, aquellas criaturas prehistóricas no pudieron derribarlo. El zarandeo provocado por el paso de los inmensos reptiles, le puso las cosas difíciles a la joven tontatta y al pequeño mono, forzando a Zhang a hacer usos de ambas manos para asegurar la integridad de los dos que habitaban sus hombros. Pero no iba a ser tan sencillo. La densa polvareda le complicó el sencillo acto de respirar y su único ojo era incapaz de ver nada más allá de dos pares de palmos de sus narices. Trató de buscar a su compañero Han desesperadamente bajo ese espeso telón de polvo seco y esa amalgama de patas con el grosor de un tronco, en vano, ya no estaba a su lado. Preso de su instinto de supervivencia, el mink ascendió todo lo que su poder único le permitió, transformando su cuerpo en nieve y generando una ventisca desde su tren inferior que lo propulsó hacia el cielo, tratando de escapar de aquella nube de tierra que se alzaba once metros sobre el suelo. Apenas pudo sacar su cabeza y parte del tronco de la densa estela de polvo que iban dejando los gigantescos reptiles a su paso, para tomar una bocanada de aire y tratar de reorientarse.

El pobre Han fue sorprendido por aquella tormenta de pezuñas y cornamentas, a la cual reaccionó cubriendo su cabeza y cerrando sus ojos con fuerza. No era para menos. Sacudido por las extremidades y las cabezas de los triceratops, quedó separado de Alana y Zhang, los dos que estaban más cerca de él, nada más entrar en aquella estampida. Una rodilla del tamaño del pecho del joven, le golpeó en la espalda, derribándolo, forzándolo a caer de bruces, recibiendo algún que otro pisotón de aquellos gigantes de antaño. Los segundos le parecieron minutos, avasallado por los reptiles, manteniendo su testa cubierta por la plenitud de sus brazos. Una cabeza, más grande que el cuerpo del muchacho, cabeceaba mientras se acercaba peligrosamente a Han. Sus astas amenazaban con perforarlo, pero la diosa fortuna le sonrió, con algo de sorna, pues la suerte era parcial. El cuerno derecho de aquel triceratops en concreto, pasó peligrosamente cerca del costado trasero izquierdo del joven, a tan solo unos centímetros de su corazón. Atravesó la túnica que cubría su cuerpo, rozando, sin herir, su pálida piel. Así quedó Han atrapado entre la cornamenta de aquel reptil embravecido, con su costado derecho apoyado sobre la frente del animal y su vientre contra el cuerno nasal. Le colgaban las piernas hacia el flanco izquierdo de la bestia, la cual parecía molesta por el polizonte que cargaba, pues le estaba obstaculizando la visión y desequilibrando el centro de gravedad en su cabeza. El dinosaurio cabeceó ferozmente repetidas veces a lo largo de unos trescientos metros, punto donde la estampida se vió forzada a dividirse en dos, ya que el camino que recorría fue obstaculizado por una enorme estructura rocosa de un centenar de metros de altura. Una mitad cambió el rumbo al sureste y la otra hacia el noroeste. Han seguía atrapado entre los cuernos del triceratops, en dirección al norte, mientras la bestia seguía moviendo bruscamente su cabeza, tratando de deshacerse del lastre que cargaba.

La tripulación pirata no dejaba de dividirse en fracciones más pequeñas. Desde unos diez metros de altura, tanto Zhang como Alana, sin olvidarnos del pequeño Silencio, comenzaban a poder ver el suelo de nuevo con claridad y a respirar con normalidad. Sus llorosos ojos, arañados por los granos de arena, buscaban desesperados a sus compañeros escaneando la zona por completo. Solo podían ver centenares de huellas, tierra removida y vegetación hecha trizas. Ni rastro de las chicas ni de Han. A esa altura, eran capaces de ver cómo la nube de polvo seguía avanzando en dirección opuesta a la costa y se perdía en la espesa jungla, rumbo a una pronunciada elevación de rocas antes de dividirse en dos. Tenían que encontrar a sus compañeros, estar separados en una isla tan peligrosa no era la mejor situación que digamos. La oreja izquierda del mink níveo, titiló antes de orientarse hacia la costa. Unas voces no muy lejanas a la pareja de piratas parecían acercarse hasta que en un momento dado quedaron estáticas y el volumen de una de ellas aumentó considerablemente, aún sin poder llegar a ser las palabras comprensibles para Zhang. La fina nariz de Alana podía percibir un fuerte olor, mezcla de algas y sudor, y otro más delicado, un perfume dulzón. La conversación sorda de lo que parecían un par de personas atrajo la atención de los dos piratas, debían estar a unos cincuenta metros a sus espaldas, volviendo a avanzar pero más despacio, manteniendo lo que parecía una charla distendida. La espesa vegetación impedía que nuestros amigos pudieran ver a quienes se les estaban acercando.

El joven de larga melena oscura, seguía tratando de zafarse de su secuestrador, bueno, más bien al revés, era el reptil quien quería librarse de esa carga. Tras unos doscientos metros recorridos desde que la manada se había dividido en dos, al fin termino esa breve, pero intensa, relación humano-dinosaurio. El triceratops dio un fuerte vuelco a su cabeza, proyectando al pirata hacia atrás y ligeramente a la derecha. Han dio un buen revolcón por el suelo, para terminar tendido, decúbito prono, respirando profundamente, ya más calmado y seguro. Solo tenía un par de magulladuras, nada serio y menos para él y su peculiar habilidad. Su mayor preocupación ahora sería encontrar de nuevo a sus compañeros de viaje. Estaba en claro bastante amplio, de unos cien metros de diámetro, y justo a sus espaldas, se erguía una estructura ósea de color blanco crudo, de más de setenta metros de altura. Si lo pudiera ver con buena perspectiva, vería que se trataba de un cráneo desproporcionadamente inmenso. Tan solo podía oír el rumor de la estampida alejándose, nada más, excluyendo la brisa acariciando el follaje de los árboles más próximos, cargados de gran variedad de frutas. Estaba completamente solo. Si miraba al frente podía ver el sendero de pisadas que había generado la manada de dinosaurios.

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[Imagen: l47Ucve.png]

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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-


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[Aventura T4] Raptor Rampage - por Tobias Murray - 25-01-2026, 02:40 PM
RE: [Aventura T4] Raptor Rampage - por Zhang Guolao - 26-01-2026, 05:36 PM
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RE: [Aventura T4] Raptor Rampage - por Zhang Guolao - 21-02-2026, 04:08 PM
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