26-01-2026, 07:42 PM
Estuvo, durante todo el proceso, concentrado en aquel tedioso proceso. Entiende que no puede ser tan difícil; los expertos cocineros son capaces de una tarea así con sencillez, e incluso aquellos que usan el filo como arma deben poder hacer algo de forma similar. ¿Se puede considerar esta tarea como un entrenamiento de herramientas de filo? Esa idea le hacía el trabajo ligeramente más llevadero, incluso si era algo poco realista.
Al cabo de unos minutos, aquella misma compañera, la chica de piel morena, entró en la sala con sus herramientas de limpieza. No supo si fue por la corriente generada al abrir la puerta, si el olor mezclado de la fregona, o directamente, la presencia de la joven, pero en todos los casos, aquello consiguió sacarlo de su concentración poco antes de que esta le dirigiese la palabra.
—Mi compañero ha enfermado hace tan solo unas horas, así que no hay nadie que pueda sustituirle para la hora de la comida, y alguien tenía que hacerlo de todas formas.—Intentando no aminorar el ritmo, el de cabello oscuro continuaba pelando las últimas patatas que aún tenía cerca de él, creyendo que, al menos acabar con esos tubérculos sería una pequeña victoria moral para él.—¿Hm?
Se quedó algo extrañado al ver como la joven se ataba un delantal tras haberse lavado las manos. ¿Iba a ayudarle? A diferencia del mismo, parece bastante más preocupada en acabar la tarea, viéndose como algo que terminaría sobrepasándole. ¿Tan mal estaban de tiempo? Ni siquiera se lo había planteado, pero en ningún momento había tenido esa sensación.
—No, aún no he lavado el resto. Tan solo he lavado las patatas, así que si quieres cortarlas primero deberías pasarlas por esa cubeta de ahí.—Señalaría en dirección al cubo con agua del pozo, aún fría, y algún que otro instrumento para terminar de secarla.—No creo que se permita un segundo plato para tantas personas a las que alimentar, así que estaba cocinando solamente un potaje para todos. Es cierto que pueden haber miembros de grandes tamaños, pero los gigantes son alimentados aparte. Los humanos no podemos encargarnos de sus platos siendo tan pocos.
Aún así, es cierto que los Gyojin, los bucaneer, y los humanos de mayor tamaño son criaturas de gran tamaño que poseen un estómago más grande a rellenar.
—Kael.—Se presentó, estrechando la mano que vió extendida en su dirección con formalidad, acortando esa interacción lo máximo posible.—Te agradezco la ayuda, pero según lo que has dicho, ¿crees que podrás encargarte de la cocina tú sola? Podemos hacerlo entre los dos, y si acabamos a tiempo, ponernos después a limpiar los pasillos.—Sin pensarlo mucho, ignorando cuanta fuerza poseía su compañera, salió al exterior con la otra olla, dispuesta a llenarla de agua para prepararla cuanto antes.
Había que darse prisa, puesto que tarde o temprano, el entrenamiento matutino finalizaría su horario, y la comida no podía demorarse mucho más desde ese momento, o recibiría un fuerte escarmiento por hacer esperar a tantos miembros del personal.
Al volver a entrar en la cocina, pudo percatarse finalmente de la habilidad de la chica zorro con cierto asombro escondido. Tal y como esperaba, sabía que debía haber una técnica para cortar la fruta con gracilidad y buen ritmo, pero desconoce por completo la técnica.
—¿Cuál es el truco? ¿Qué es lo que haces en especial para conseguir una piel tan fina, o un corte tan recto?
En aquel momento estuvo convencido de que su decisión fue la correcta. En un potaje el tipo de corte de las verduras es casi inapreciable; los tropezones de comida eran dispares y lo importante era el sabor que tomaba el caldo, pero de haber probado un plato más complejo...podría haber logrado nada más que algo cercano a lo mediocre.
Dejó la olla cargada sobre otro de los fuegos, empezando a incorporar la leña para encenderlo en tan solo un par de segundos, dejando aquello listo para, al menos, tan solo tener que incorporar las verduras y la ínfima cantidad de carne que había disponible para esta comida del día.
"Se ve que la carne se la quedan los de mayor rango. Que gratos son con los rasos por estos lares"
Al cabo de unos minutos, aquella misma compañera, la chica de piel morena, entró en la sala con sus herramientas de limpieza. No supo si fue por la corriente generada al abrir la puerta, si el olor mezclado de la fregona, o directamente, la presencia de la joven, pero en todos los casos, aquello consiguió sacarlo de su concentración poco antes de que esta le dirigiese la palabra.
—Mi compañero ha enfermado hace tan solo unas horas, así que no hay nadie que pueda sustituirle para la hora de la comida, y alguien tenía que hacerlo de todas formas.—Intentando no aminorar el ritmo, el de cabello oscuro continuaba pelando las últimas patatas que aún tenía cerca de él, creyendo que, al menos acabar con esos tubérculos sería una pequeña victoria moral para él.—¿Hm?
Se quedó algo extrañado al ver como la joven se ataba un delantal tras haberse lavado las manos. ¿Iba a ayudarle? A diferencia del mismo, parece bastante más preocupada en acabar la tarea, viéndose como algo que terminaría sobrepasándole. ¿Tan mal estaban de tiempo? Ni siquiera se lo había planteado, pero en ningún momento había tenido esa sensación.
—No, aún no he lavado el resto. Tan solo he lavado las patatas, así que si quieres cortarlas primero deberías pasarlas por esa cubeta de ahí.—Señalaría en dirección al cubo con agua del pozo, aún fría, y algún que otro instrumento para terminar de secarla.—No creo que se permita un segundo plato para tantas personas a las que alimentar, así que estaba cocinando solamente un potaje para todos. Es cierto que pueden haber miembros de grandes tamaños, pero los gigantes son alimentados aparte. Los humanos no podemos encargarnos de sus platos siendo tan pocos.
Aún así, es cierto que los Gyojin, los bucaneer, y los humanos de mayor tamaño son criaturas de gran tamaño que poseen un estómago más grande a rellenar.
—Kael.—Se presentó, estrechando la mano que vió extendida en su dirección con formalidad, acortando esa interacción lo máximo posible.—Te agradezco la ayuda, pero según lo que has dicho, ¿crees que podrás encargarte de la cocina tú sola? Podemos hacerlo entre los dos, y si acabamos a tiempo, ponernos después a limpiar los pasillos.—Sin pensarlo mucho, ignorando cuanta fuerza poseía su compañera, salió al exterior con la otra olla, dispuesta a llenarla de agua para prepararla cuanto antes.
Había que darse prisa, puesto que tarde o temprano, el entrenamiento matutino finalizaría su horario, y la comida no podía demorarse mucho más desde ese momento, o recibiría un fuerte escarmiento por hacer esperar a tantos miembros del personal.
Al volver a entrar en la cocina, pudo percatarse finalmente de la habilidad de la chica zorro con cierto asombro escondido. Tal y como esperaba, sabía que debía haber una técnica para cortar la fruta con gracilidad y buen ritmo, pero desconoce por completo la técnica.
—¿Cuál es el truco? ¿Qué es lo que haces en especial para conseguir una piel tan fina, o un corte tan recto?
En aquel momento estuvo convencido de que su decisión fue la correcta. En un potaje el tipo de corte de las verduras es casi inapreciable; los tropezones de comida eran dispares y lo importante era el sabor que tomaba el caldo, pero de haber probado un plato más complejo...podría haber logrado nada más que algo cercano a lo mediocre.
Dejó la olla cargada sobre otro de los fuegos, empezando a incorporar la leña para encenderlo en tan solo un par de segundos, dejando aquello listo para, al menos, tan solo tener que incorporar las verduras y la ínfima cantidad de carne que había disponible para esta comida del día.
"Se ve que la carne se la quedan los de mayor rango. Que gratos son con los rasos por estos lares"
