[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado
#1
El ruido de la gente hablando y del caos organizado en la ciudad era evidente. Una parte de las hordas pertenecientes a los piratas Mittsuami se había replegado en la base central, la calavera de la isla, y otra parte se había rendido ante la aparición de los Mushoku y su demostración bélica sin parangón. Estaban rodeando los cuerpos de los que habían venido a imponer su fuerza, pero no de forma hostil, si no como el ejército que camina contigo, que permanece a tu lado, y que lucha junto a ti: Los Mushoku habían ganado un ejército y habían puesto de su parte a aproximadamente el treinta por ciento de las tropas restantes en este punto del conflicto.
Durante esta hora, nuestros protagonistas habían podido descansar, recuperarse, reunirse, asimilar lo aprendido y volverse más fuertes y desde luego habían terminado de granjearse la confianza y apoyo de aquellos maleantes: Hombres y mujeres que veían innecesario morir contra alguien que era capaz de derrotar a miembros del alto mando de Shinju. Hombres y mujeres que veían la oportunidad de unirse a ellos para, con esperanza de ayudar en su conquista traer consigo la oportunidad de un futuro mejor bajo otra bandera.
Y precisamente por esa determinación, por ese vuelco de la situación en la que optaron por bajar las armas y unirse al bando que consideraban con la oportunidad de vencer, fue realmente extraño lo que sucedió a continuación.


El cielo se ensombreció por completo durante cinco segundos. Una gigantesca mole de oscuridad privó la luz sobre la tierra y las costas del Rocky Port y los lugares aledaños, ocultando el sol sin piedad, y para cuando este volvió a brillar, los soldados y maleantes que desertaban de los Piratas Mittsuami comenzaron a mirar al cielo aterrados, encogidos y temblorosos. Una fuerte explosión de viento sacudió el lugar, siguiendo aquella sombra un par de segundos tarde, alzando el polvo y la tierra presentes y trayendo consigo un mal presagio, junto con el zumbido seco de un aleteo, pero tan tosco y ensordecedor que era imposible pensar que hubiera algo con la fuerza suficiente para batir sus alas de tal forma.

Los soldados comenzaron a dispersarse y a huir en todas direcciones, buscando salir del lugar.
Sabían que él había llegado.

Un alarido estruendoso, largo y replicante, bañó el presente y sacudió las determinaciones de todos los que aun quedaban al alcance de escucharlo. Era un grito que estremecía los huesos y helaba la sangre, un sonido primigenio y visceral que amenazaba con la muerte y con una nula piedad, acompañado de otro aleteo y el consecuente zumbido, con la ventolera y la polvareda de antes intensificada, y de nuevo la oscuridad... pero esta vez menguante.
Los aleteos, los zumbidos y la ventolera fueron incrementándose exponencialmente mientras la sombra desaparecía y una figura comenzaba a descender verticalmente y despacio del cielo, bajando un poco más con cada aleteo, terminando con un grotesco estruendo al posarse en tierra firme.

El polvo impedía ver lo que era, por ahora, pero su silueta ensombrecida se imponía como un enorme monstruo alado.





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[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - por Voz Seductora - 26-01-2026, 04:35 PM

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