26-01-2026, 01:00 AM
Ya faltaba cada vez menos para el área donde se encontraba un establecimiento que tenia por fama poder atender a cualquier tipo de persona incluso algunas veces decían que atendían marines y piratas al mismo tiempo y nadie se daba cuenta, pues uno de los tratos era mientras que la comida estuviera, no podría haber ningún tipo de conflicto y con el tiempo parece que esa pequeña cortesía se había mantenido por muchos años, lo cual incrementaba su popularidad. Si bien algunas veces parecía tener algún conflicto, también era sabido que los dueños de este restaurante llamado "Colmillos de bronce" sus dueños eran bastante fuertes pero también muy amigables y con una gran sazón. Esa popularidad había llegado a oídos del espadachín, el cual ya había visitado el local más de una vez mientras se encontraba en esta isla.
| Es interesante todo lo que dices... seguramente has vivido muchas cosas de eso no hay duda, la sabiduría habita en la experiencia, pero también reside en aquellos que escuchan otros. | Pauso por un momento mientras ya se acercaban al lugar cada vez más. | Por eso me da curiosidad conocer a veces a las personas y mas a las que tienen algo diferente y eso a veces se ve a simple vista. | Si bien no quería enfocar sus palabras a que Kazan era un gigante azul, era algo sumamente notorio y verdadero, pues no era fácil de ignorar dicha realidad y no como algo malo, sino simplemente como eso, un adjetivo. | Bien bro aquí estamos... | Expresaba en un tono relajado y ecuánime, mientras el establecimientos se presentaba ante ellos, tan grande como un almacén, de esos restaurantes que parecen foros, muchas mesas y muchos trabajadores, meseros y hasta incluso algo de seguridad se podía apreciar, tampoco era un lugar costoso, solo uno muy popular. Dharma saludo con un ademan a quien les recibía de forma un tanto formal bajando un poco la cabeza, como en algunas ciudades, cada lugar tenia diferentes costumbres o cada persona podría decirse.
El pelinegro avanzo hacia una de pocas mesas diferentes, esta tenia una altura de unos 4 metros y un largo de unos 10 bastante amplia, echa seguramente para gigantes, el lema de este lugar parecía ser que todos eran clientes y todo dinero era bienvenido, lo cual era en cierta forma algo tan simple como factico. | Y dime Kazan... | Decía Dharma mientras daba un salto con relativa facilidad y se acomoda en la parte mas corta del lado derecho, sentándose en posición de flor de loto en aquella mesa de madera que tenia forma rectangular, la cual tenia diferentes troncos de madera gigantes que fungían como bancos para sentarse. | Realmente que te trae a esta ciudad... no tienes pinta de tampoco dedicarte solo a la carpintería o ¿me equivoco? | Las palabras del espadachín se volvían igual de tranquilas que siempre, pero esta vez tenían la intención de realmente saber más de aquel nuevo conocido. Pues a veces las personas que le daban más curiosidad tenían historias mas enigmáticas o propósitos demasiado sublimes, no le molestaba eso a él, sin embargo era importante de cierta forma, saber con que tipo de persona estaba tratando por más que pudiera intentarle contar una historia falsa. Algo de verdad siempre podría existir.
| Es interesante todo lo que dices... seguramente has vivido muchas cosas de eso no hay duda, la sabiduría habita en la experiencia, pero también reside en aquellos que escuchan otros. | Pauso por un momento mientras ya se acercaban al lugar cada vez más. | Por eso me da curiosidad conocer a veces a las personas y mas a las que tienen algo diferente y eso a veces se ve a simple vista. | Si bien no quería enfocar sus palabras a que Kazan era un gigante azul, era algo sumamente notorio y verdadero, pues no era fácil de ignorar dicha realidad y no como algo malo, sino simplemente como eso, un adjetivo. | Bien bro aquí estamos... | Expresaba en un tono relajado y ecuánime, mientras el establecimientos se presentaba ante ellos, tan grande como un almacén, de esos restaurantes que parecen foros, muchas mesas y muchos trabajadores, meseros y hasta incluso algo de seguridad se podía apreciar, tampoco era un lugar costoso, solo uno muy popular. Dharma saludo con un ademan a quien les recibía de forma un tanto formal bajando un poco la cabeza, como en algunas ciudades, cada lugar tenia diferentes costumbres o cada persona podría decirse.
El pelinegro avanzo hacia una de pocas mesas diferentes, esta tenia una altura de unos 4 metros y un largo de unos 10 bastante amplia, echa seguramente para gigantes, el lema de este lugar parecía ser que todos eran clientes y todo dinero era bienvenido, lo cual era en cierta forma algo tan simple como factico. | Y dime Kazan... | Decía Dharma mientras daba un salto con relativa facilidad y se acomoda en la parte mas corta del lado derecho, sentándose en posición de flor de loto en aquella mesa de madera que tenia forma rectangular, la cual tenia diferentes troncos de madera gigantes que fungían como bancos para sentarse. | Realmente que te trae a esta ciudad... no tienes pinta de tampoco dedicarte solo a la carpintería o ¿me equivoco? | Las palabras del espadachín se volvían igual de tranquilas que siempre, pero esta vez tenían la intención de realmente saber más de aquel nuevo conocido. Pues a veces las personas que le daban más curiosidad tenían historias mas enigmáticas o propósitos demasiado sublimes, no le molestaba eso a él, sin embargo era importante de cierta forma, saber con que tipo de persona estaba tratando por más que pudiera intentarle contar una historia falsa. Algo de verdad siempre podría existir.
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