25-01-2026, 12:41 AM
(Última modificación: 25-01-2026, 12:47 AM por Dravenia Arclight.)
Calle principal del Reino de Roshwan
Iglesia de San Elmo, patrono de los navegantes.
Tarde nublada- Día 11, Invierno. Año 15.
¿Cuánto tiempo había pasado desde que Dravenia no sentía esta atracción por alguien? Ya no recordaba ni siquiera quien había sido la ultima persona por la que se intereso de esta manera. Y simplemente sin razón aparente, aquella chica rubia ya estaba en el top de la lista de intereses de la pelirroja, aunque si le preguntaran directamente, ni siquiera estando al borde de la muerte admitiría que esta chica le generaba un alto impacto.
—Ajá … ¿Acaso estas asumiendo que “ella” es mi novia? — Preguntó la pelirroja intentando entender la pregunta de la rubia, hasta en cierto punto esa actitud le divertía, solo que su rostro serio no ayudaba a demostrar que eso es así. —No es un amor por lo que vine aquí… Creo que puedo verse malinterpretado mis palabras. — Corrige sin que parezca realmente una excusa.
Quizás solo fueron no mas que uno segundos, pero pareció que el tiempo se volvió lento cuando la rubia le paso por el lado. Y de la nada sus ojos celestes se quedaron grabados en la mirada de Dravenia, había tanta intensidad allí, en ese color azul que le recordó el mar. Para que de la nada se diera cuenta que no los volvería apreciar, porque la rubia se alejaba. Quizás lo que la hizo volver a la realidad fue aquel golpe en su hombro, no se quejó, pero su cerebro si registró un punto de dolor.
—Oye! … — La sigue y camina tras ella. —Si tengo yo que darte un nombre lo olvidaras más tarde… — Argumenta mientras camina a su lado. —¿Al menos podría saber a dónde piensas ir? — La sola pregunta hasta le pareció extraña. Si la rubia insistía tanto en que era una monja, quizás no estaría muy lejos de la iglesia “¿Y porque la estoy interrogando?” Se preguntó a si misma ¿Qué era todo ese interés repentino que tenía?
—Espera, no te vayas… — Se cruzo en el camino de la rubia para evitar que esta siga avanzando. —Escucha yo… — Se mordió el labio inferior, tener que retractarse era complicado. —Lamento si de alguna manera te… Moleste o te… Incomodé. — Fueron sus sinceras palabras. —Solo me pillaste en un mal momento. — Y esto era la verdad. La preocupación por saber que su mejor amiga estaba en peligro y ser apenas una estudiante, sin el poder de hacer algo para ayudar ya que aun estaba en la academia, la hacia sentir impotente, quizás por ello a principio no meditó que estaba siendo grosera con la rubia, pero verla con una botella en la mano y esa actitud inicial no estaban ayudando a creer lo que la otra le decía.
—¿Realmente debes irte? — Pregunta mirándole fijamente, y realmente deseo poder seguir teniendo la oportunidad de mirar aquel bonito color azul en su mirada.
