[Presente Relativo] [Aventura Autonarrada T1] Menos que un primer paso.
#1
En un mundo tan vasto y extenso como el nuestro, ¿Qué hace una pequeña persona como él para llegar tan lejos como aquellos que buscan llegar a la cima? Existen tan solo dos resultados posibles: poseer una gran ambición, o rendirte. Su camino apenas acaba de comenzar, no es nadie en estas vastas tierras, mucho menos en la inmensidad de los mares que cruzan este mundo. Es por esto que se encuentra en el momento más complejo de todos, el conseguir dar ese primer paso, que hará que vengan sucesivamente todos los demás. Es un joven miembro de los Marines, pero sus habilidades de combate distan mucho de aquellos que poseen un gran poder en este mundo. ¿Acaso podría compararse con un comandante? Quizás, con suficiente entrenamiento pueda plantar cara a uno, pero aún ni siquiera cree que pueda compararse con el resto de sus compañeros de su división.

Un día como cualquier otro, el sol radiaba sobre la isla con un calor húmedo que hacía que cada paso sobre la arena se sintiera pesado. Kael, esa aún considerada mañana tiene una misión que le habían asignado desde primera hora: patrullar la playa principal, revisando que los barcos que llegaban estuviesen todos en regla, y asegurarse de que no hubiera piratas rondando los muelles, avisando con prontitud ante cualquier posible incidencia. Por supuesto, ni que decir tiene que no estaría solo. Dada su falta de experiencia, estaría bajo las órdenes del contramaestre Seryk, quién durante las últimas semanas se ha estado haciendo un habitual en estas tareas, así cómo en compañía de dos sargentos apenas recién ascendidos, pero que tomaban su posición como una grandísima medalla que lucir frente al novato.

—¡Mantente cerca y observa! —le advirtió uno de los veteranos, un muchacho rubio de ojos rojizos unos cuarenta centímetro más alto que él por lo menos, que podría ser incluso más joven en edad, y que no parecía haber entrado en un combate real en su vida—. No hagas nada estúpido y síguenos. Seguro que incluso un tipejo como tú puede hacer una tarea como esta.


Kael solamente asintió, respondiendo con su tono calmado habitual en apenas dos palabras: "sí, señor" mientras en su cabeza, guardaba el rostro de ese sargento, simplemente por si en un lejano futuro le servía para algo. La forma de actuar de Omuyaga era algo acorde a su experiencia; no es ningún prodigio, ni tiene talento alguno para hacer esa clase de tareas, pero por suerte, tampoco debe hacer actuar directamente. Él tan solo mira, observa y anota como si fuera un obediente y estudioso muchacho.

El día transcurrió con la rutina habitual: inspecciones de barcos, control de carga, comprobación de los papeles de llegada y salida. Sin incidentes; nada que llamase la atención o se saliera de la habitual. ¿Acaso podía esperar algo distinto? En un territorio como este no es habitual que ocurra nada.

O eso es lo que él piensa.

Un humo negro comenzó a elevarse desde el final del muelle. Las mercancías de un barco parecían haber empezado a quemarse, y el fuego estaba expandiéndose a través de la madera del barco.

—¡Venga, deprisa! ¡Tenéis que detener ese fuego!

"¿Es una broma? ¿Este tío no va a hacer nada?"

Sus pensamientos tuvieron que ser pospuestos al ver como los dos jóvenes ya habían salido disparados en esa dirección corriendo hacia el origen del humo, teniendo que perseguirlos con bastante desventaja. Se suponía que debía ser él quién diese el aviso de alerta, y sin embargo, aquel contramaestre decidió tomar ese papel, evitando cualquier peligro inminente.
Apenas un minuto fue más que suficiente para llegar hasta la zona, donde todo comenzó a esclarecerse. No había sido un incendio puntual; unos bandidos habían tomado control de ese pequeño navío, pero no había ningún otro barco a la vista que indicase cómo habían llegado hasta ahí.

—¡¿Se han colado en el puerto?! ¡¿Pero como se nos ha podido pasar?!.—La indignación del segundo sargento era más que evidente, y parecía que su orgullo se había visto herido por esa nimiedad.

Los veteranos comenzaron a disparar antes siquiera de hacer preguntas, iniciando una escaramuza en la que claramente saldríamos perdiendo. Fuimos los primeros en llegar, y aunque la llegada de refuerzos estaba más que garantizada, esa imprudencia nos puede costar la vida en cuestión de segundos. Y aún así, el de cabello oscuro se mantuvo tranquilo, guardó distancia a cubierto tras unas cajas que ya habían sido descargadas en el puerto, y comenzó a observar los alrededores. Algo no era correcto, no estaba bien. Si su plan era escapar con aquella embarcación, definitivamente quemarla no era la mejor idea. Tenían que tener otra ruta de escape, una forma de salir de ahí que no podían contemplar durante el asalto a mano armada.

El sonido de los disparos llenaban el aire a su alrededor, junto con los gritos y risas de aquellos que generaban el caos. Era imposible diferenciar apenas de donde procedían los disparos en el interior del barco, y las pocas personas que huían de la zona no ayudaban sino a distraer su atención un poco. Incluso el sonido de caer con fuerza al agua era suficiente para despertar su atención.

"Un segundo. ¿Caída al agua?" Aquel sonido no venía desde donde ellos habían llegado, el único camino por el que se accede caminando hasta ese lugar. Había sido por la proa.

Sin esperar ni un solo segundo, aprovechó los disparos de los sargentos como fuego de cobertura involuntario para avanzar, evitando toda posible intención de disparo hacia él. Con una rapidez silenciosa, corrió hacia el final del puente buscando indicios de aquello que había caído al agua, pero todo eso parecía estar en calma. No cree haberse equivocado, es imposible no reconocer ese sonido, y mucho menos haberse equivocado de dirección. Estaba convencido de que no se había equivocado, pero sus dos compañeros empezaron a notar su ausencia.

—¡Maldito novato, vuelve aquí ahora mismo!—Ignoró aquellas palabras durante unos segundos más, hasta que no pudo estirar mucho más...y entonces apareció.

En el agua, pasando bastante desapercibido por las olas, consiguió divisar una figura bajo el agua. Había una persona en ese lugar, pero no era quién se había caído. Sin que se dieran cuenta de su presencia, un hombre lanzó una caja algo pequeña al mar, dejando que esta se hundiese. Era pesada, fácil de notar por el choque que había tenido; demasiada agua salpicada para algo de ese tamaño. La persona que estaba debajo era un tritón, y entonces aquello comenzó a cobrar algo de sentido.
Con la misma sutileza con la que había desaparecido, volvió al campo de batalla, viendo como los dos oficiales se cubrían ahora que se habían quedado sin munición en los fusiles.

—Se están llevando la mercancía. El fuego no es más que una distracción. Hay alguien en el agua cargando con material pesado.

—¿¡Pero cómo va a ser eso posible!? ¡No hay ningún barco pirata a la vista!

Pero cuando parecía que todo aquello terminaría siendo ignorado, el sonido de la Marina hizo acto de presencia. Varios marines acudieron, acordonando la zona mientras se coordinaban para comenzar a asaltar el barco, y casi al instante, Kael se dirigió hacia el contramaestre, quién había acudido con los refuerzos.

Al recibir la información, su rostro comenzó a iluminarse como si le hubiese tocado el premio mayor, y ordenó a los hombres que continuasen con el asedio, mientras que un pequeño grupo iba a verificar esa información. De repente, pareció haberle caído en gracia a ese hombre, y mantuvo al novato soldado a su lado como si fuese un trofeo. Él dio un paso hacia atrás, manteniendo un mínimo de distancia, mientras observa como el resto se hacía cargo de la situación.

--

Al anochecer, mientras la luna comenzaba a ascender y las luces del puerto comenzaban a encenderse, los terroristas finalmente fueron capturados, pero el barco quedó seriamente dañado por el fuego. Descubrieron que no solo había un tritón, sino que la gran mayoría de aquel grupo estaba conformado por gente de esa raza, queriendo escapar por mar a nado hasta un barco escondido tras un acantilado, mucho más lejos de aquel lugar llevándose el botín con más valor entre la mercancía, y quemando una pequeña parte junto con toda la embarcación.

"Definitivamente ese plan no está muy trabajado", pero aún así, él fue el único que se dio cuenta de sus intenciones y pudo dar el aviso.

A la mañana siguiente, el contramaestre le hizo llamar al cuartel. No había nadie más esperándole, tan solo aquel hombre en mitad del pasillo, con una sonrisa que denotaba aún más arrogancia que la de los dos Sargentos con los que tuvo que lidiar.

—Muchas gracias por lo que has hecho. Sin duda vas por buen camino para ser un marine como dios manda. Sigue así.—Y con esas simples palabras, esas que no tenían valor alguno, Seryk se despidió con una palmadita sobre el hombro, alejándose poco a poco hasta la salida.—¡Ahora vuelve al trabajo!

Como uno se puede imaginar, aquel hombre se había llevado toda la gloria por lo sucedido, llevándose el mérito de su actuación sin darle reconocimiento alguno. No iba ni siquiera a quejarse; sabe que momentos como ese van a ocurrir a menudo, pues es parte de la dura realidad de los Marines. No obstante, al menos sabe que, a diferencia de dos hombres que están por encima de él, sabe actuar con la cabeza fría.

"No se preocupe, me acordaré de todo esto".


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[Presente Relativo] [Aventura Autonarrada T1] Menos que un primer paso. - por Kael Omuyaga - 22-01-2026, 10:51 PM

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