El bramido que despierta la selva [Aventura T3][Presente Relativo]
#4
El olor a caos es muy particular, pero allí el hierro y la sangre parecían haberse convertido uno hace mucho tiempo. No era solo el miedo o la desesperación que se podía palpar; era muerte y un poco de mierda de animales. Para aquel viejo burro, ese lugar se había transformado en un conjunto de situaciones inesperadas, y aunque su cuerpo se erizaba, su cuerpo se enfriaba preparándose para lo inevitable.

El rugido del Tyrannosaurus no fue lo que erizó su pelaje, sino la respuesta de la selva: doblegándose ante la imponente fuerza de aquel gigantesco dinosaurio… Aquella marea de escamas y garras que apareció de las sombras como un horrible mal.
—Hmmm... demasiados invitados para una fiesta tan pequeña —murmuró el viejo burro. Sus orejas giraron alertas; su oído era diestro en estos campos, y el sonido de nuevos espectadores captó por un instante la atención del pirata.

Eran el resultado de la ira, treinta pequeñas bestias de ojos inyectados en sangre que buscaban destruir todo a su paso. Se movían como uno solo, un enjambre de dientes y crestas rojas que amenazaba con acabar con todo. Zhang sintió una punzada en su pecho; aquellos animales no eran malvados, eran víctimas de sus impulsos naturales, pero la lástima que sentía no le iba a proteger de los mordiscos.

Su "burro interior", usualmente en silencio, rebuznó una advertencia: Si no te mueves, te convertirán en abono.

El mink resopló al aire, y su trompa se movió hacia sus lados, un sonido que se perdió en el aire. Avanzó con su paso lento, colocándose justo en el trayecto de la avalancha de raptores. Si ellos no le hubiesen atacado, Zhang actuaría diferente. No desenfundó armas. En su lugar, hizo algo que pareció absurdo: se inclinó hacia adelante hasta que su frente tocó la tierra húmeda, buscando el pulso del suelo, y con un impulso de sus piernas, invirtió su mundo. —Si el mundo gira hacia la locura... se debe ir en contra del mismo.

Apoyado sobre su cabeza, Zhang juntó sus extremidades y comenzó a girar. Al principio fue un movimiento lento, pero en un instante se transformó en un torbellino gris. Era el poder físico de Zhang, mezclado con la potencia del Hasshoken… Zhang se lanzó hacia la manada como un tornado viviente.

El impacto fue demoledor. Los dinosauritos (dromeosaurios) que intentaron saltar sobre él fueron repelidos violentamente; sus cuerpos ligeros serían lanzados por el aire como hojas secas en una tormenta. La onda expansiva del Hasshoken ignoró la dureza de sus escamas, golpeando directamente sus cuerpos y huesos, empujando a la manada diez metros hacia atrás en una sinfonía de chillidos confundidos. El suelo quedó marcado con la fuerza del burro, limpio de bestias.

El giro paró. Zhang aterrizó sobre sus pies con una gracia propia de quien domina su arte, aunque tuvo que sacudir su cabeza para que el mundo dejara de dar vueltas.

—Hmmm... Eso me marea más que la pipa de Lan —admitió, golpeando el suelo con su pata para recuperar el equilibrio.
El claro se había despejado momentáneamente de los dinosaurios, pero el verdadero problema seguía allí. El T-Rex lo miraba ahora. Sus ojos, nublados por el dolor del collar y la furia, se fijaron en el pequeño ser peludo que había osado interrumpir su claro.

Zhang no atacó. Su pacifismo era más duro que las escamas del dinosaurio. Vio el collar de huesos y piedra, entendió que aquel animal estaba sufriendo, y por ello, decidió que sería el objetivo de esa furia, mejor un viejo burro resistente y no los débiles que huían de la escena.

El mink adoptó una postura extraña, relajada pero desafiante. Abrió los brazos, exponiendo su pecho, y liberó su Fruta del Diablo. El aire alrededor se volvió frío, condensando la humedad en copos de nieve que flotaron hacia arriba, y Zhang se fue con ellos volando.

Sus pies se separaron del suelo, elevándose poco a poco hasta alcanzar los nueve metros de altura, una mancha blanca y gris flotando en el aire, para alcanzar la altura de aquella bestia confundida.

—¡Hey, Grandullón! —gritó Zhang, su voz resonó con una calma que contrastaba con el infierno de abajo—. Tu collar te aprieta, lo sé.

Se quedó allí, flotando como una ofrenda, incitando al T-Rex a olvidar a lo demás y centrarse solo en el burro volador.
—Hmmm... —murmuró Zhang mientras observaba al dinosaurio golpear el suelo con sus poderosas patas traseras—. Dicen que los reyes no miran hacia... Veamos si tú eres un rey.

Y mientras tanto, la nieve comenzaba a caer suavemente sobre la nariz del dinosaurio, Zhang esperó quieto allí, flotando en el aire esperando la respuesta de aquel animal perdido en el tiempo; Zhang ayudaría al que lo necesitara, así significara estar adolorido un par de días. El burro sonrió de oreja a oreja, mientras sus brazos se colocaron en una posición ofensiva, alistándose para el combate. Zhang no iniciaría aquella disputa de ser posible.

Off


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Akuma


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Zhang Guolao
"El vacío no se mueve, pero lo contiene todo"
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RE: El bramido que despierta la selva [Aventura T3][Presente Relativo] - por Zhang Guolao - 20-01-2026, 06:14 AM

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