19-01-2026, 03:13 AM
Tras hacer el mayor de sus esfuerzos, Howard llegó a la parte de arriba del cilindro de piedra que se usaba como altar. Al hacerlo, colocó el pescado que cargaba sobre la bandeja y se sentó con las piernas cruzadas a ver a sus dos acompañantes. Estos estaban enfrente de los tambores, pero en lugar de probar alguna melodía comenzaron a hacer cientos de preguntas. El primero fue el gigante el cual parecía tomar una postura más seria ante todo este asunto, pues por otra parte la chica de cabellos rosados comenzó a saludar a las estatuas como si tuvieran vida y le escucharan. -¿Sabe que son…? -Comenzó a hablar, para cuestionar sobre los actos de aquella extraña muchacha, pero acto seguido negó con la cabeza, comprendiendo que probablemente era un caso perdido tratar de entender su forma de actuar.
Por lo que decidió tratar de contestar a las cuestiones del chico primero. -Tengo una teoría pero es algo vaga… La X es donde empieza el orden de la melodía. A partir de ese punto habría que tocar en el orden que indican las estatuas. -Se quedó pensativo, contando tos instrumentos y tras ello las esculturas. -Pero no puede ser tan fácil… No, no dejarían un tesoro así tan fácil de descubrir. Por ello creo que la frase de las instrucciones “la muerte es la que trae prosperidad es clave.” -Se quedó en silencio unos instantes, sopesando toda la información. -En cuanto a las consecuencias, no tengo ni idea, tan solo interpreto las escrituras, y estas solo advierten de un peligro al errar.
A pesar de su actitud relajada se le veía nervioso, mira si a cada rato la obertura que había sobre su cabeza. Una vez terminado el monólogo ante las estatuas de piedra, la enérgica mujer subió abordando al gigante hasta quedar en su hombro. Y tras ello… Los sin sentidos no se detuvieron, a cada palabra se notaba como el buscador de tesoros sentidos ponía más y más nervioso pensando que no se tomaba esto enserio, no al menos tanto cómo él.
Soltó un suspiro, se le hinchó la vena del cuello y cuando estuvo a punto de gritarle, la mujer de mirada ambarina comentó algo que le hizo cambiar de golpe su actitud. ¿Abandonar? ¿Hacer una hoguera en la playa? Se puso de nuevo en pie de golpe, llevando una de sus manos hacia delante con la palma abierta, intentando detener esa idea. -¡Espera! -Soltó con necesidad, casi como una súplica. -No os vayáis… ¿Y el tesoro? ¿No lo queréis? -Soltó nervioso, desesperado. -No sé deciros más… No… No sé descifrar más. -Se llevó la mano al pecho, pero no al corazón, si no al centro y apretó como si agarrara algo con fuerza. -Pero este es el proyecto de toda una vida, llevo estudiando este templo desde leer sobre él en uno de los libros de mi abuelo… -Volvió a mirar de nuevo hacia arriba contemplando la luz de la luna, la cual comenzaba a iluminar aún más aquella cámara. “Debéis comenzar por la muerte.” -Soltó en voz baja, casi como un susurro. -Todo este culto gira entorno a ese paradigma. Por lo cual no tendría sentido empezar por la estatua número uno. Eso es todo lo que he podido deducir. -Tras ello volvió a mirarles y con sus botas aún sobre la superficie de piedra, húmeda y musgosa, se giró sacando un pequeño cúter de su bolsillo con la mano derecha, se dio la vuelta y caminó hacia la bandeja de color verde donde había dejado el besugo. Quedó agazapado tras de esta y asintiendo levemente esperó a que esta vez los dos novatos en el arte de robar tesoros probaran algo.
Por lo que decidió tratar de contestar a las cuestiones del chico primero. -Tengo una teoría pero es algo vaga… La X es donde empieza el orden de la melodía. A partir de ese punto habría que tocar en el orden que indican las estatuas. -Se quedó pensativo, contando tos instrumentos y tras ello las esculturas. -Pero no puede ser tan fácil… No, no dejarían un tesoro así tan fácil de descubrir. Por ello creo que la frase de las instrucciones “la muerte es la que trae prosperidad es clave.” -Se quedó en silencio unos instantes, sopesando toda la información. -En cuanto a las consecuencias, no tengo ni idea, tan solo interpreto las escrituras, y estas solo advierten de un peligro al errar.
A pesar de su actitud relajada se le veía nervioso, mira si a cada rato la obertura que había sobre su cabeza. Una vez terminado el monólogo ante las estatuas de piedra, la enérgica mujer subió abordando al gigante hasta quedar en su hombro. Y tras ello… Los sin sentidos no se detuvieron, a cada palabra se notaba como el buscador de tesoros sentidos ponía más y más nervioso pensando que no se tomaba esto enserio, no al menos tanto cómo él.
Soltó un suspiro, se le hinchó la vena del cuello y cuando estuvo a punto de gritarle, la mujer de mirada ambarina comentó algo que le hizo cambiar de golpe su actitud. ¿Abandonar? ¿Hacer una hoguera en la playa? Se puso de nuevo en pie de golpe, llevando una de sus manos hacia delante con la palma abierta, intentando detener esa idea. -¡Espera! -Soltó con necesidad, casi como una súplica. -No os vayáis… ¿Y el tesoro? ¿No lo queréis? -Soltó nervioso, desesperado. -No sé deciros más… No… No sé descifrar más. -Se llevó la mano al pecho, pero no al corazón, si no al centro y apretó como si agarrara algo con fuerza. -Pero este es el proyecto de toda una vida, llevo estudiando este templo desde leer sobre él en uno de los libros de mi abuelo… -Volvió a mirar de nuevo hacia arriba contemplando la luz de la luna, la cual comenzaba a iluminar aún más aquella cámara. “Debéis comenzar por la muerte.” -Soltó en voz baja, casi como un susurro. -Todo este culto gira entorno a ese paradigma. Por lo cual no tendría sentido empezar por la estatua número uno. Eso es todo lo que he podido deducir. -Tras ello volvió a mirarles y con sus botas aún sobre la superficie de piedra, húmeda y musgosa, se giró sacando un pequeño cúter de su bolsillo con la mano derecha, se dio la vuelta y caminó hacia la bandeja de color verde donde había dejado el besugo. Quedó agazapado tras de esta y asintiendo levemente esperó a que esta vez los dos novatos en el arte de robar tesoros probaran algo.
aclaraciones
Contenido Oculto
