15-01-2026, 04:42 PM
Elara se quedó totalmente paralizada, se quedó muy paralizada y con la boca abierta otra vez mientras veía la escena que estaban pasando en estos momentos en sus ojos, estaba realmente sorprendida, sin saber muy bien qué hacer, era una sorpresa, pero no era nada malo para sus ojos. No podía creer lo que acababan de ver sus ojos, era algo que no se esperaba para nada del chico que parecía una planta marchita. Ryan, que hace un momento parecía que se iba a desmayar por falta de sol, ahora se había movido súper rápido, como si tuviera un motor dentro. Fue como un visto y no visto. Las enredaderas esas que salieron de él eran muy fuertes, se veían muy resistentes y muy peligrosas, y ver al hombre ese tan robusto ahí tirado en el suelo le dio un escalofrío a Elara por toda la espalda que casi la hace saltar. Era una persona demasiado fuerte. Eso no cabía ningún tipo de duda.
— ¡A-ah! ¡Ryan! ¡Eso fue... eso fue increíble! ¡Muy increíble! ¡Nee~! — exclamó ella mientras daba unos saltitos para alcanzarlo, intentando no quedarse atrás porque el chico caminaba muy decidido. Era una sorpresa lo que pasaba, realmente, así que intentaría tomárselo para bien. Era algo demasiado para ella.
Estaba muy impresionada, se sentía muy impresionada y a la vez un poco asustada de lo fuerte que era su nuevo amigo. Elara nunca había visto a alguien pelear con plantas de esa manera tan rara y tan genial, era algo totalmente nuevo. Se acomodó el bolso y sus alas daban pequeños aleteos de puro nerviosismo, porque todavía tenía la imagen del señor ese postrado en el suelo grabada en la cabeza y no se le iba. ¡Ryan era un guerrero de verdad aunque pareciera un chico normal y corriente que solo quería tomar el sol! Pero era completamente diferente a lo que ella se había imaginado.
— ¡Cinco segundos! ¡Dijiste cinco segundos y creo que tardaste menos, nee~! — soltó una carcajada nerviosa, intentando seguirle el paso mientras esquivaban a la gente que se quedaba mirando al tipo del suelo con cara de tontos. — Eres como una trampa para moscas pero gigante, ¡qué miedo das cuando te enfadas, Ryan! — dijo ella mientras se rascaba la mejilla con timidez. Sin saber muy bien lo que pasaba.
Caminaba a su lado sintiéndose muy pequeñita, pero a la vez se sentía segura porque sabía que nadie se iba a atrever a molestarla si Ryan estaba cerca con sus plantas. Ella pensaba que la invitación del jugo era una idea excelente, una idea maravillosa para calmar los nervios después de tanto lío con el hombre ese tan robusto que quería pelea.
— ¡Me encanta la frambuesa! ¡Es mi favorita, nee~! — dijo con una sonrisa radiante, olvidándose de que hace un minuto casi se muere del susto por la pelea. — Pero oye... ¿de verdad hay un sitio donde se pelea con el dueño? ¡Espero que no tengas que usar tus enredaderas con el camarero o nos van a echar de la isla antes de probar el primer trago, nee~! — bromeó ella mientras miraba hacia los lados buscando el local.
Se sentía muy feliz de haber encontrado a alguien tan interesante, alguien tan peculiar como Ryan en mitad de la ciudad. Elara pensaba que las islas del cielo eran hermosas, pero que aquí abajo las cosas eran mucho más emocionantes, mucho más movidas y divertidas de lo que ella imaginaba. Miró a Ryan de reojo, fijándose en su capa y en cómo caminaba ahora con mucha energía, como si el sol le hubiera dado pilas nuevas. ¿De verdad existía gente tan fuerte en estos mares? Era una sorpresa... para ella.
— Me tienes que contar más de eso de las plantas... ¿puedes hacer que salgan flores también? ¡Sería muy lindo! Aunque ahora mismo prefiero el jugo, que tengo la garganta más seca que un desierto, nee~ — balbuceó con su honestidad de siempre mientras tropezaba un poquito con un bache en la calle.
Estaba muy emocionada por el jugo y por conocer más a Ryan, sentía que este día iba a ser muy especial, un día muy diferente a todos los demás que había tenido desde que bajó de las nubes por primera vez. Y eso era sorpresivo.
— ¡A-ah! ¡Ryan! ¡Eso fue... eso fue increíble! ¡Muy increíble! ¡Nee~! — exclamó ella mientras daba unos saltitos para alcanzarlo, intentando no quedarse atrás porque el chico caminaba muy decidido. Era una sorpresa lo que pasaba, realmente, así que intentaría tomárselo para bien. Era algo demasiado para ella.
Estaba muy impresionada, se sentía muy impresionada y a la vez un poco asustada de lo fuerte que era su nuevo amigo. Elara nunca había visto a alguien pelear con plantas de esa manera tan rara y tan genial, era algo totalmente nuevo. Se acomodó el bolso y sus alas daban pequeños aleteos de puro nerviosismo, porque todavía tenía la imagen del señor ese postrado en el suelo grabada en la cabeza y no se le iba. ¡Ryan era un guerrero de verdad aunque pareciera un chico normal y corriente que solo quería tomar el sol! Pero era completamente diferente a lo que ella se había imaginado.
— ¡Cinco segundos! ¡Dijiste cinco segundos y creo que tardaste menos, nee~! — soltó una carcajada nerviosa, intentando seguirle el paso mientras esquivaban a la gente que se quedaba mirando al tipo del suelo con cara de tontos. — Eres como una trampa para moscas pero gigante, ¡qué miedo das cuando te enfadas, Ryan! — dijo ella mientras se rascaba la mejilla con timidez. Sin saber muy bien lo que pasaba.
Caminaba a su lado sintiéndose muy pequeñita, pero a la vez se sentía segura porque sabía que nadie se iba a atrever a molestarla si Ryan estaba cerca con sus plantas. Ella pensaba que la invitación del jugo era una idea excelente, una idea maravillosa para calmar los nervios después de tanto lío con el hombre ese tan robusto que quería pelea.
— ¡Me encanta la frambuesa! ¡Es mi favorita, nee~! — dijo con una sonrisa radiante, olvidándose de que hace un minuto casi se muere del susto por la pelea. — Pero oye... ¿de verdad hay un sitio donde se pelea con el dueño? ¡Espero que no tengas que usar tus enredaderas con el camarero o nos van a echar de la isla antes de probar el primer trago, nee~! — bromeó ella mientras miraba hacia los lados buscando el local.
Se sentía muy feliz de haber encontrado a alguien tan interesante, alguien tan peculiar como Ryan en mitad de la ciudad. Elara pensaba que las islas del cielo eran hermosas, pero que aquí abajo las cosas eran mucho más emocionantes, mucho más movidas y divertidas de lo que ella imaginaba. Miró a Ryan de reojo, fijándose en su capa y en cómo caminaba ahora con mucha energía, como si el sol le hubiera dado pilas nuevas. ¿De verdad existía gente tan fuerte en estos mares? Era una sorpresa... para ella.
— Me tienes que contar más de eso de las plantas... ¿puedes hacer que salgan flores también? ¡Sería muy lindo! Aunque ahora mismo prefiero el jugo, que tengo la garganta más seca que un desierto, nee~ — balbuceó con su honestidad de siempre mientras tropezaba un poquito con un bache en la calle.
Estaba muy emocionada por el jugo y por conocer más a Ryan, sentía que este día iba a ser muy especial, un día muy diferente a todos los demás que había tenido desde que bajó de las nubes por primera vez. Y eso era sorpresivo.
