[Pasado] Recuerdos alegres y maldita pared humana
#7
Elara sentía que el cerebro se le iba a derretir en cualquier momento. Cuando Shin le dijo "¡Continúa, continúa!" con esa sonrisa de quien se sabe el rey del mundo, ella se quedó parpadeando como una tonta, nee~ . Es que su Honestidad era un problema muy grave, porque no podía callarse lo que pensaba aunque supiera que él se estaba aprovechando de ella.

— ¡Es que es verdad! ¡Nee~! Es usted... muy brillante, como si tuviera un sol dentro. ¡Y muy seguro! En mi casa los chicos son más... normales, no caminan como si fueran dueños de la calle — soltó ella, moviendo las alas con un nerviosismo que ya era de otro planeta.

Pero cuando él se acercó otra vez con ese tono susurrante y le dijo lo del cuento de hadas, Elara sintió que las piernas se le ponían como gelatina. Y luego... ¡la caricia! La mano de Shin en su mejilla fue como un choque eléctrico que la dejó paralizada. Se quedó con la boca un poco abierta, sintiendo el calor de su piel donde él la había tocado, y su corazón empezó a martillarle las costillas. Estaba cayendo redondita, se estaba enamorando de un Marine y eso era lo más peligroso que le podía pasar, pero no podía evitarlo, nee~ .

— ¿S-suerte usted? — susurró ella cuando él saltó hacia atrás. — Yo creo que la suerte es mía... aunque me asuste un poquito. Es que usted es muy... muy... — se mordió el labio, peleando contra su propio Fetichismo que la obligaba a mirar el cuerpo de Shin una y otra vez.

Cuando él empezó a caminar de nuevo preguntando por Skypiea y mencionando Sorbet, Elara lo siguió casi por inercia, tropezando un par de veces con una piedra pequeña porque no podía dejar de mirarle la espalda.

— Skypiea es... es blanco. Todo es blanco y azul. No hay tierra de verdad, solo nubes que puedes tocar y que son suaves. No hay gente tan... tan llamativa como usted allí. Es un lugar aburrido si lo comparas con este sitio, nee~ — decía ella, intentando concentrarse pero fallando totalmente.

Entonces, su Honestidad y su deseo por ver más de él se juntaron y le jugaron una mala pasada. Se puso justo a su lado, caminando casi pegada a su brazo, con la cara roja como un tomate.

— Señor Hasegawa... Shin... — dijo su nombre con timidez, sintiendo que se moría de la vergüenza. — Usted dice que soy de un cuento de hadas, pero... pero usted parece un guerrero de leyenda. Y... y... ¡ay, no sé cómo decir esto sin sonar como una loca! ¡Nee~! — se tapó la cara un segundo pero luego lo miró a los ojos con determinación.

— ¿Podría... podría enseñarme sus pectorales otra vez? ¡Solo un poquito! Es que antes no pude verlos bien por el susto y... y me quedé con la duda de si de verdad son tan... tan sólidos como parecen — soltó todo de golpe, casi sin respirar. — ¡Es por una duda científica! ¡Lo juro! Es que en las nubes no tenemos marines tan... tan bien formados... nee~ . ¡Por favor! — le daba muchísima verguenza el tener que hacer algo así, o mencionárselo. Pero al menos de algún modo, ella intentaba mantenerse concuerda de todo ésto.

Se quedó mirándolo con los ojos brillantes, esperando que Shin, con ese ego gigante que tenía, no le dijera que no. Estaba completamente expuesta, enamorada hasta las alas y demostrando que era la persona más fácil de convencer de toda la Grand Line. Aunque bueno, todo dependía de algún modo lo que pensaría ahora mismo él. Ella estaba entregada... y dependía de él, exclusivamente, que haría para demostrar lo contrario.
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RE: [Pasado] Recuerdos alegres y maldita pared humana - por Elara Vangrim - 15-01-2026, 03:52 PM

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