15-01-2026, 02:25 AM
No hay barco…
¿Ni siquiera un poquito? ¿Uno chiquito?
No, ¿cierto?
Por supuesto que no.
Kiyoshi suspira mientras sus ojos dejan en evidencia la tristeza que lo invade mientras mira el piso. Realmente quiere irse, pues no deja de sentirse incómodo con todo lo que conlleva la experiencia de vivir en esta isla. Intenta darse ánimos a sí mismo diciéndose que así se hará más fuerte, pero por mucho que haya practicado, sigue teniendo dudas de su propia capacidad. Habrá que darle tiempo para que esto pueda mejorar del todo. Tiempo al tiempo, como dicen.
— Para ser tan bajito, es increíble la fuerza que puedes ejercer. Por mucho que estudie y entienda la ciencia que hay detrás de todo, como individuo ordinario siguen sorprendiéndome aquellos tontos con capacidades físicas superdotadas. — Este es un comentario claramente por la admiración que siente hacia este tipo de persona, solo que no lo está diciendo directamente. Cuando eres débil desde siempre, primero envidias a los fuertes. Luego, una vez maduras, sientes respeto. Pero cuando llegas a este punto del mar, quieres alcanzarlos e incluso superarlos.
Además, no tiene nada de malo admirar al tipo que te ha impulsado a seguirlo por confiar en su capacidad.
— Eso es… — Al ver aquella botella, se confunde consigo mismo. De normal, odia cualquier clase de alcohol debido a lo débil que es a ello. Sin embargo, estar en esta isla, sin agua del todo limpia, con calor, exhausto, provoca que todo producto ajeno a la miseria que viven parezca el manjar que los liberará del sufrimiento que atraviesan. — Olvídalo, no pienso beber. La última vez que salí a tomar con un tonto pirata la cosa no salió muy bien. — Aún no recuerda del todo lo ocurrido con Owen en aquella oportunidad, y el pelirrojo se ha encargado de hacerse el Rey Misterio con muchos detalles.
Aun así, se acerca al tronco que simula ser un cómodo sofá como el que tenía en casa. Antes de sentarse, toma una pequeña manta de entre sus pertenencias para situarla sobre la madera y recién ahí apoyar su trasero, colocándose a medio metro del topo. — ¿Realmente crees que saldremos algún día de esta tonta isla para llegar a la siguiente? Creo que hacerme falsas ilusiones solo me perjudicará más psicológicamente. — Está muy poco optimista respecto a su presente y su futuro. De todos modos, cada noche sueña con las comodidades que encontrará en cualquier sitio si lo compara con este. — Comprar ropa limpia, productos de aseo, desinfectarlos a todos ustedes, hacerles exámenes. Aunque se vean bien, pueden haber adquirido alguna bacteria, caries por no lavarse los dientes, lo que sea. Debo asegurarme de que estén en condiciones óptimas. — Todas las dudas que se le sentían al hablar antes, ahora desaparecen y su voz transmite mucha seguridad. Realmente, cuando adopta su papel de médico, su personalidad muta un poco.
— He tomado baños con jabón en la terma. Esta cosa es bastante útil. — Abre la palma derecha y apunta con la misma hacia arriba, creando la cantidad de cinco burbujas que vuelan hasta el firmamento y explotan. — Pero no sirve de mucho si luego sigo poniéndome la misma ropa sucia. Es áspera… Qué asco. — Y el hecho de pensar en ello provoca que se sienta peor todavía al tacto con las mismas prendas que lleva puestas.
— Esa terapia es solo para tontos bárbaros. Aunque supongo que siendo piratas no podemos considerarnos diferentes. — Procede a mirar hacia cielo, meditando sobre lo que acaba de decir. Ser pirata… Por mucho que se lo repite cada día, aún le cuesta asimilarlo. — Sigo sin entender cómo debemos ser para ser buenos piratas. ¿Tú lo sabes, Tontopo?
Por mucho que evite mirar la botella de vino, al hablar con Eros es imposible no hacerlo. Siente envidia de que él pueda beber algo que de verdad es bebestible mientras él experimenta sequedad en la garganta. — Dame eso, tonto. — Se rinde, Kiyoshi se rinde. — Pero no le digas a nadie más que bebí, menos al más tonto de todos. — Lo que sí, la mano zurda tiene un pañito que usará para limpiar la boquilla de la botella. No es higiénico beber así nomás luego de que su compañero lo hizo.
No es nada personal contra él, simplemente es un maniático de estas cosas. Es inevitable.
¿Ni siquiera un poquito? ¿Uno chiquito?
No, ¿cierto?
Por supuesto que no.
Kiyoshi suspira mientras sus ojos dejan en evidencia la tristeza que lo invade mientras mira el piso. Realmente quiere irse, pues no deja de sentirse incómodo con todo lo que conlleva la experiencia de vivir en esta isla. Intenta darse ánimos a sí mismo diciéndose que así se hará más fuerte, pero por mucho que haya practicado, sigue teniendo dudas de su propia capacidad. Habrá que darle tiempo para que esto pueda mejorar del todo. Tiempo al tiempo, como dicen.
— Para ser tan bajito, es increíble la fuerza que puedes ejercer. Por mucho que estudie y entienda la ciencia que hay detrás de todo, como individuo ordinario siguen sorprendiéndome aquellos tontos con capacidades físicas superdotadas. — Este es un comentario claramente por la admiración que siente hacia este tipo de persona, solo que no lo está diciendo directamente. Cuando eres débil desde siempre, primero envidias a los fuertes. Luego, una vez maduras, sientes respeto. Pero cuando llegas a este punto del mar, quieres alcanzarlos e incluso superarlos.
Además, no tiene nada de malo admirar al tipo que te ha impulsado a seguirlo por confiar en su capacidad.
— Eso es… — Al ver aquella botella, se confunde consigo mismo. De normal, odia cualquier clase de alcohol debido a lo débil que es a ello. Sin embargo, estar en esta isla, sin agua del todo limpia, con calor, exhausto, provoca que todo producto ajeno a la miseria que viven parezca el manjar que los liberará del sufrimiento que atraviesan. — Olvídalo, no pienso beber. La última vez que salí a tomar con un tonto pirata la cosa no salió muy bien. — Aún no recuerda del todo lo ocurrido con Owen en aquella oportunidad, y el pelirrojo se ha encargado de hacerse el Rey Misterio con muchos detalles.
Aun así, se acerca al tronco que simula ser un cómodo sofá como el que tenía en casa. Antes de sentarse, toma una pequeña manta de entre sus pertenencias para situarla sobre la madera y recién ahí apoyar su trasero, colocándose a medio metro del topo. — ¿Realmente crees que saldremos algún día de esta tonta isla para llegar a la siguiente? Creo que hacerme falsas ilusiones solo me perjudicará más psicológicamente. — Está muy poco optimista respecto a su presente y su futuro. De todos modos, cada noche sueña con las comodidades que encontrará en cualquier sitio si lo compara con este. — Comprar ropa limpia, productos de aseo, desinfectarlos a todos ustedes, hacerles exámenes. Aunque se vean bien, pueden haber adquirido alguna bacteria, caries por no lavarse los dientes, lo que sea. Debo asegurarme de que estén en condiciones óptimas. — Todas las dudas que se le sentían al hablar antes, ahora desaparecen y su voz transmite mucha seguridad. Realmente, cuando adopta su papel de médico, su personalidad muta un poco.
— He tomado baños con jabón en la terma. Esta cosa es bastante útil. — Abre la palma derecha y apunta con la misma hacia arriba, creando la cantidad de cinco burbujas que vuelan hasta el firmamento y explotan. — Pero no sirve de mucho si luego sigo poniéndome la misma ropa sucia. Es áspera… Qué asco. — Y el hecho de pensar en ello provoca que se sienta peor todavía al tacto con las mismas prendas que lleva puestas.
— Esa terapia es solo para tontos bárbaros. Aunque supongo que siendo piratas no podemos considerarnos diferentes. — Procede a mirar hacia cielo, meditando sobre lo que acaba de decir. Ser pirata… Por mucho que se lo repite cada día, aún le cuesta asimilarlo. — Sigo sin entender cómo debemos ser para ser buenos piratas. ¿Tú lo sabes, Tontopo?
Por mucho que evite mirar la botella de vino, al hablar con Eros es imposible no hacerlo. Siente envidia de que él pueda beber algo que de verdad es bebestible mientras él experimenta sequedad en la garganta. — Dame eso, tonto. — Se rinde, Kiyoshi se rinde. — Pero no le digas a nadie más que bebí, menos al más tonto de todos. — Lo que sí, la mano zurda tiene un pañito que usará para limpiar la boquilla de la botella. No es higiénico beber así nomás luego de que su compañero lo hizo.
No es nada personal contra él, simplemente es un maniático de estas cosas. Es inevitable.
![[Imagen: u2oxCl9.png]](https://i.imgur.com/u2oxCl9.png)
Hablo | Pienso
