14-01-2026, 04:26 PM
El silencio después de una batalla, si es que a aquel desfile de golpes por parte del azulado se le podia llamar de esa forma, era más asfixiante que el fragor que lo precedía. Kazan permaneció inmóvil mientras los guardias que quedaron mas indemnes arrastraban a su capataz. Sus ojos entrecerrados siguieron la retirada patética, el líder gimoteando, soldados cojeando, bolsas arrojadas al suelo como método disuasorio de que todo allí había acabado. En el cuerpo de Kazan se propagó un cansancio antiguo, un cansancio que le resultó familiar, pues era el generado cuando todo su cuerpo se relajaba tras estar tenso en una pelea. "Y así termina todo siempre, la gente se empeña únicamente en atender a base de golpes" Sangre goteaba de sus heridas y el dolor era rítmico recordándole que hasta el sangraba.
Se arrodilló lentamente hasta quedar a una altura donde los civiles pudieran mirarlo sin necesidad de estar siempre mirando hacia arriba. Su mano libre recogió primero su pipa caída. La limpió contra su túnica ya manchada y el buscó tabaco en su bolsillo interior. Encendió de nuevo la brasa con su pedernal y así el humo llenó sus pulmones calmando nervios erizados. -Por las profundidades...- exhaló humo. -Olvidé cuánto odio tener que recordarle a la gente a base de violencia.-
Las tres bolsas descansaban ante él como acertijo moral. Levantó su vista hacia los trabajadores que emergian de sus escondrijos y supo que cualquier decisión que tomara aquí definiría si era liberador o simplemente un opresor con un discurso mas trabajado. Recogió las tres bolsas y se alzó a altura completa nuevamente para que todos pudieran ver. -Escuchen bien, todos ustedes- carraspeó debido al humo. -Estas bolsas contienen tres cosas: sus sueldos completos que Philip intentó robar hoy, el dinero extra que ya había acumulado robándoles anteriormente... y una pregunta.-
Caminó hacia el carro de alquitrán, y depositó las tres bolsas sobre superficie manchada de brea. Señaló cada una mientras hablaba como si fuera un maestro enseñando a unos crios que acababan de conocer el mundo. -Primera bolsa: sus sueldos de hoy. Esto les pertenece por derecho. Lo distribuirán entre ustedes como Philip debió hacerlo desde principio.- Empujó esa bolsa hacia el hombre valiente que había organizado traer el carro. -Segunda bolsa: dinero que Philip robó días, semanas, quizás meses. También es suyo, pero...- pausó dandole otra calada al tabaco, -¿lo dividirán equitativamente o dejarán que quienes gritan más fuerte tomen más? Esa decisión revelará si aprendieron algo hoy o simplemente cambiaron un tirano por docena de tiranos menores. En cuyo caso tendré que pasarme a recordar que pasó aquí hoy- Esa bolsa quedó en centro del carro. -Tercera bolsa...- la alzó, sopesándola, y luego la guardó dentro de su túnica. -Esto lo llevaré a quienes pueden usar estos fondos para asegurarse que ningún Philip vuelva a pisotearlos. Hay gente peleando guerra mucho mas grande que esta escaramuza, liberando no solo un foso sino reinos enteros. Si creen que merezco quedarme con esto solo porque fui más fuerte hoy, entonces no entendieron nada.- Tocó sus cuernos con mano libre mientras procesaba lo que acababa de hacer.
Miró sus manos azules manchadas de sangre y exhaló humo lentamente. -La fuerza sin sabiduría y templanza es tiranía. La libertad que se regala sin enseñar a defenderla muere pronto. Ustedes sobrevivieron hoy, pero mañana Philip será reemplazado por otro capataz y otro después y así cada dia. ¿Vivireis agachados bajo sombras de tiranos toda la vida?- Se giró hacia la salida, kanaboo descansando nuevamente en su hombro. Antes de alejarse completamente, miró sobre hombro hacia el valiente que había traído el carro. -Si alguien pregunta quién hizo esto, díganles que fue alguien que también fue gusano una vez. Y que demonios, lo sigo siendo; y si preguntan un nombre: Kazan "Marea azul".- Una última calada a pipa y Kazan comenzó a alejarse de aquel lugar.
Se arrodilló lentamente hasta quedar a una altura donde los civiles pudieran mirarlo sin necesidad de estar siempre mirando hacia arriba. Su mano libre recogió primero su pipa caída. La limpió contra su túnica ya manchada y el buscó tabaco en su bolsillo interior. Encendió de nuevo la brasa con su pedernal y así el humo llenó sus pulmones calmando nervios erizados. -Por las profundidades...- exhaló humo. -Olvidé cuánto odio tener que recordarle a la gente a base de violencia.-
Las tres bolsas descansaban ante él como acertijo moral. Levantó su vista hacia los trabajadores que emergian de sus escondrijos y supo que cualquier decisión que tomara aquí definiría si era liberador o simplemente un opresor con un discurso mas trabajado. Recogió las tres bolsas y se alzó a altura completa nuevamente para que todos pudieran ver. -Escuchen bien, todos ustedes- carraspeó debido al humo. -Estas bolsas contienen tres cosas: sus sueldos completos que Philip intentó robar hoy, el dinero extra que ya había acumulado robándoles anteriormente... y una pregunta.-
Caminó hacia el carro de alquitrán, y depositó las tres bolsas sobre superficie manchada de brea. Señaló cada una mientras hablaba como si fuera un maestro enseñando a unos crios que acababan de conocer el mundo. -Primera bolsa: sus sueldos de hoy. Esto les pertenece por derecho. Lo distribuirán entre ustedes como Philip debió hacerlo desde principio.- Empujó esa bolsa hacia el hombre valiente que había organizado traer el carro. -Segunda bolsa: dinero que Philip robó días, semanas, quizás meses. También es suyo, pero...- pausó dandole otra calada al tabaco, -¿lo dividirán equitativamente o dejarán que quienes gritan más fuerte tomen más? Esa decisión revelará si aprendieron algo hoy o simplemente cambiaron un tirano por docena de tiranos menores. En cuyo caso tendré que pasarme a recordar que pasó aquí hoy- Esa bolsa quedó en centro del carro. -Tercera bolsa...- la alzó, sopesándola, y luego la guardó dentro de su túnica. -Esto lo llevaré a quienes pueden usar estos fondos para asegurarse que ningún Philip vuelva a pisotearlos. Hay gente peleando guerra mucho mas grande que esta escaramuza, liberando no solo un foso sino reinos enteros. Si creen que merezco quedarme con esto solo porque fui más fuerte hoy, entonces no entendieron nada.- Tocó sus cuernos con mano libre mientras procesaba lo que acababa de hacer.
Miró sus manos azules manchadas de sangre y exhaló humo lentamente. -La fuerza sin sabiduría y templanza es tiranía. La libertad que se regala sin enseñar a defenderla muere pronto. Ustedes sobrevivieron hoy, pero mañana Philip será reemplazado por otro capataz y otro después y así cada dia. ¿Vivireis agachados bajo sombras de tiranos toda la vida?- Se giró hacia la salida, kanaboo descansando nuevamente en su hombro. Antes de alejarse completamente, miró sobre hombro hacia el valiente que había traído el carro. -Si alguien pregunta quién hizo esto, díganles que fue alguien que también fue gusano una vez. Y que demonios, lo sigo siendo; y si preguntan un nombre: Kazan "Marea azul".- Una última calada a pipa y Kazan comenzó a alejarse de aquel lugar.
Resumen
