04-01-2026, 02:27 PM
(Última modificación: 18-01-2026, 05:02 PM por Maki D. Zen'in.)
La belleza no era un concepto que no manejaba bien, si bien cuando era marine, si que era preocupada, nunca fue su principal objetivo parecer una modelo o mucho menos, no como Mai, ella sí que era hermosa, valiente fuerte y la preferida de todos, siempre oliendo a rosas y victoria. A confianza y fuerza. Era perfecta y ella no se acercaba siquiera a algo meramente casual a su significado, y quizás esto era bueno pues al reconocerlo Maki si que se esforzaba por agrada, por no pelear, por comportarse, porque, si fuera ella, estaría saltando de pelea en pelea, de bar en bar y de pito en pito.
Parecía de lo más normal este tipo y nivel de destrucción, estas peleas y desajustes en la economía, apoyada en ese quisco destruido el joven siguió hablando, parece que su habilidad aparte de ser duro como un perro envenenado era lucir lindo y hablar con… como se les llama? Si, pico de oro, ella simplemente en cada sorbo de licor se sentía más relajada, más dispuesta a bailar, de echo cuando empezó a hablar, medio cerro los ojos y sus caderas como poseídas por un basculante hechizo se movieron de un lado a otro, sus brazos parecían presas del vaivén psicodélico mientras el dueño del local corría detrás de los amantes para que respondieran por todo el problema que habían hecho… en la lejanía la muchacha parecía más dispuesta a responder y el Rinoceronte ahora cabizbajo no queriendo quizás aumentar los problemas para no perder la correspondencia del amor que hasta hace poco creía haber perdido.
Si… era un mentiroso, ella podía descubrir en las enmarañadas palabras de cariño algo de falsedad, pero entre ella, parecía que algo de verdad llevaba. Perspectiva. Quizás para el la belleza estaba en el afecto, en la consagración de una bonita amistad o una salvaje follada en un callejón, eso no podía negárselo por ello Maki solo sintió el deseo de disfrutar el resto de la noche, tanto así que había olvidado si venia con alguien, a donde iba o de donde venia. Solo ahí, danzando apaciblemente frente a un desconocido. Un poco mas alto que ella, bien parecido y con una vibra de… … … buen follador.
Ella se acercó a él con sus siguientes palabras, no tenía ganas ya de hablar, solo deseaba que su cuerpo se comunicara en su lugar, tan cerca que podía sentir su respiración mientras bebía lo que quedaba de su vaso. Cayendo por su garganta era algo delicioso, sentía las luces palpitando, las melodías resonando y la alegría llenando su corazón que se alzaba y crecía poco a poco, en términos de cariño y disminuía en violencia desatada
—Disfrutar una noche juntos me parece atrevido de tu parte… pero… tengo curiosidad de que tienes en mente… cual me dijiste que era tu nombre?... para cobrar sin duda el día de mañana algún agravio que pudieras haber cometido. No quisiera que nuevamente te vayas de rositas si destruyes algo más durante la noche, ya te has librado de esto… tampoco quisiera que te salieras campante de romper mi corazón.— A media charla tiro el vaso con nada de contenido y había comenzado a tomar las del dueño del mejor peinado de la isla y limpiándole el polvo y las astillas de encima proseguía hablando mientras su rostro sea cercaba muy muy privadamente a su cuello. Respiraba profunda y lentamente con sus labios entreabiertos.
Ese aroma masculino, a músculos recién puestos a trabajar le llenaba la mente y le hacia viajar entre una imaginación desbordada de deseo y ganas de cumplir fantasías y sueños cubiertos por una neblina del “Y qué tal si” mundos de posibilidades, una sinfonía de propuestas frente a ella y que quizás no podría controlar, pero no por ello disfrutar a concho. Eso era en esencia Maki. Unos la llamaban tremenda zorra, otros promiscua y los más caballerosos poco comprometida. Pero en verdad era solo leal a sus emociones a su corazón y a la situación, era libre y sin ataduras podía amar cantar y bailar con quien le diera la puta gana y eso no era comprendido por nadie. Mientras nadie fuera verdadero. Mientras nadie le atara con un verdadero compromiso. Seria un huracán. Uno que devastaría todo en pos de diversión, sexo y violencia.
El se aparto un poco, mientras Maki cerraba los ojos y disfrutaba del aroma embriagador de su ser y sirvió un par de copas. Ella se volteo como una bailarina sobre su eje casi de puntillas y recibió el trago… su sonrisa era especial, radiante, blanca… de las pocas que podías encontrar en hombres decentes… estaba claro que este seguro no lo era, pero lo pensó mas que nada como una especie de comparativa. —Maki… mi nombre es Maki… Soy solo yo, nada más que decir… soy el aquí y el ahora. No soy una pirata, una justiciera ni mucho menos une paleadora, soy una canción que brota con cada situación… si esa respuesta te satisface. Quizás podamos pasar una noche mas divertida. Juntos… como dices. Y lo de patear gigantes… una mujer debe aprender a cuidarse, no siempre… … …— Se acerco nuevamente a él… bebió del licor después de un brindis y bajo su mirada para recorrer su pecho, amplio, fuerte… su cuello y finalmente sus labios para terminar en sus ojos. apenas se separaba unos centímetros de su cuerpo… caliente por el corto combate de antes. —… … … Encuentro un hombre fuerte que me proteja.— bebió el resto y dejo el vaso en el… aire… este cayo y se quebró en mil pedazos. Uno mas o menos quebrado daba lo mismo a estas alturas.
Entonces como si fuera el destino actuando en su contra, ese vaso sobre una tabla, sobre una piedra, sobre un listón cayo justo al lado de ella, algo borracha no pudo reaccionar a tiempo, nadie podría tampoco con el ruido discordante y danzante alrededor y cuando cayó, engancho sus ropas… Maki sintió el tirón, pero cuando volteo era tarde, descubrió que su camisa cayó al suelo rasgada junto con su dignidad… ahí frente al desconocido con sus pechos casi al aire, solo cubiertos por un pequeño brassier de encaje negro y armada con una sonrisa nerviosa —Bien… ya creo que hemos superado el paso uno de conocernos a fondo.— Dijo recuperándose algo de la sorpresa de perder su camisa.
Parecía de lo más normal este tipo y nivel de destrucción, estas peleas y desajustes en la economía, apoyada en ese quisco destruido el joven siguió hablando, parece que su habilidad aparte de ser duro como un perro envenenado era lucir lindo y hablar con… como se les llama? Si, pico de oro, ella simplemente en cada sorbo de licor se sentía más relajada, más dispuesta a bailar, de echo cuando empezó a hablar, medio cerro los ojos y sus caderas como poseídas por un basculante hechizo se movieron de un lado a otro, sus brazos parecían presas del vaivén psicodélico mientras el dueño del local corría detrás de los amantes para que respondieran por todo el problema que habían hecho… en la lejanía la muchacha parecía más dispuesta a responder y el Rinoceronte ahora cabizbajo no queriendo quizás aumentar los problemas para no perder la correspondencia del amor que hasta hace poco creía haber perdido.
Si… era un mentiroso, ella podía descubrir en las enmarañadas palabras de cariño algo de falsedad, pero entre ella, parecía que algo de verdad llevaba. Perspectiva. Quizás para el la belleza estaba en el afecto, en la consagración de una bonita amistad o una salvaje follada en un callejón, eso no podía negárselo por ello Maki solo sintió el deseo de disfrutar el resto de la noche, tanto así que había olvidado si venia con alguien, a donde iba o de donde venia. Solo ahí, danzando apaciblemente frente a un desconocido. Un poco mas alto que ella, bien parecido y con una vibra de… … … buen follador.
Ella se acercó a él con sus siguientes palabras, no tenía ganas ya de hablar, solo deseaba que su cuerpo se comunicara en su lugar, tan cerca que podía sentir su respiración mientras bebía lo que quedaba de su vaso. Cayendo por su garganta era algo delicioso, sentía las luces palpitando, las melodías resonando y la alegría llenando su corazón que se alzaba y crecía poco a poco, en términos de cariño y disminuía en violencia desatada
—Disfrutar una noche juntos me parece atrevido de tu parte… pero… tengo curiosidad de que tienes en mente… cual me dijiste que era tu nombre?... para cobrar sin duda el día de mañana algún agravio que pudieras haber cometido. No quisiera que nuevamente te vayas de rositas si destruyes algo más durante la noche, ya te has librado de esto… tampoco quisiera que te salieras campante de romper mi corazón.— A media charla tiro el vaso con nada de contenido y había comenzado a tomar las del dueño del mejor peinado de la isla y limpiándole el polvo y las astillas de encima proseguía hablando mientras su rostro sea cercaba muy muy privadamente a su cuello. Respiraba profunda y lentamente con sus labios entreabiertos.
Ese aroma masculino, a músculos recién puestos a trabajar le llenaba la mente y le hacia viajar entre una imaginación desbordada de deseo y ganas de cumplir fantasías y sueños cubiertos por una neblina del “Y qué tal si” mundos de posibilidades, una sinfonía de propuestas frente a ella y que quizás no podría controlar, pero no por ello disfrutar a concho. Eso era en esencia Maki. Unos la llamaban tremenda zorra, otros promiscua y los más caballerosos poco comprometida. Pero en verdad era solo leal a sus emociones a su corazón y a la situación, era libre y sin ataduras podía amar cantar y bailar con quien le diera la puta gana y eso no era comprendido por nadie. Mientras nadie fuera verdadero. Mientras nadie le atara con un verdadero compromiso. Seria un huracán. Uno que devastaría todo en pos de diversión, sexo y violencia.

El se aparto un poco, mientras Maki cerraba los ojos y disfrutaba del aroma embriagador de su ser y sirvió un par de copas. Ella se volteo como una bailarina sobre su eje casi de puntillas y recibió el trago… su sonrisa era especial, radiante, blanca… de las pocas que podías encontrar en hombres decentes… estaba claro que este seguro no lo era, pero lo pensó mas que nada como una especie de comparativa. —Maki… mi nombre es Maki… Soy solo yo, nada más que decir… soy el aquí y el ahora. No soy una pirata, una justiciera ni mucho menos une paleadora, soy una canción que brota con cada situación… si esa respuesta te satisface. Quizás podamos pasar una noche mas divertida. Juntos… como dices. Y lo de patear gigantes… una mujer debe aprender a cuidarse, no siempre… … …— Se acerco nuevamente a él… bebió del licor después de un brindis y bajo su mirada para recorrer su pecho, amplio, fuerte… su cuello y finalmente sus labios para terminar en sus ojos. apenas se separaba unos centímetros de su cuerpo… caliente por el corto combate de antes. —… … … Encuentro un hombre fuerte que me proteja.— bebió el resto y dejo el vaso en el… aire… este cayo y se quebró en mil pedazos. Uno mas o menos quebrado daba lo mismo a estas alturas.
Entonces como si fuera el destino actuando en su contra, ese vaso sobre una tabla, sobre una piedra, sobre un listón cayo justo al lado de ella, algo borracha no pudo reaccionar a tiempo, nadie podría tampoco con el ruido discordante y danzante alrededor y cuando cayó, engancho sus ropas… Maki sintió el tirón, pero cuando volteo era tarde, descubrió que su camisa cayó al suelo rasgada junto con su dignidad… ahí frente al desconocido con sus pechos casi al aire, solo cubiertos por un pequeño brassier de encaje negro y armada con una sonrisa nerviosa —Bien… ya creo que hemos superado el paso uno de conocernos a fondo.— Dijo recuperándose algo de la sorpresa de perder su camisa.
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