03-01-2026, 12:18 AM
Lo único que se podía escuchar a su alrededor era el tic tac de un reloj que había colgado por alguna parte de la habitación y los movimientos del médico fuera de la estancia, pero ni siquiera eso hizo que Jin estuviera desatento. Se sintió repentinamente cansado, estresado, incluso agotado, pero incapaz de pegar un solo ojo. Su herida ahora estaba vendada, perfectamente tratada en ese momento. ¿Siquiera iba a sobrevivir? ¿Desde cuándo se había preocupado tantísimo por alguien que no fuera esa hermana de la que escondía de todos y todo? Sintió el apretón de su mano y él mismo cerró los ojos, cansado. El estrés se podía ver bajo sus ojos, pero aún así, buscó reconfortarlo. No podía ver a través de sus sueños, pesadillas, o lo que fuera que estuviera teniendo, solo su sufrimiento, y era algo que no podía dejar pasar por alto…
Hasta que al fin, despertó. Su mano se apretó, buscando reconfortarlo, estuvo a punto de dejar caer la silla y abrazarlo con todas sus fuerzas y solo vio que lo alejaba. Sus ojos descendieron, apretando sus labios, sin decir nada. No era solo eso, hablaba con tanta naturalidad, tanta… Incluso después de lo que había ocurrido.
No supo qué decir. ¿Lo estaba viendo a él o al tal Alek? ¿Siquiera…? Descendió la mirada hacia la misma mano que se había mantenido en el contrario por largo tiempo. Todo eso, todo el peligro y solo podía pensar en irse, alejarse.
Él no importaba, solo Tezca… Él solo era algo pasajero y, por un momento, pareció que lo había olvidado. Trató de verse relajado pese al cansancio y el estrés, evitando su mirada de forma directa.
Su tono de voz estaba neutral, sin un atisbo de emoción en él. Cerró los dedos de la misma mano, formando un puño, sin apretarlo. —No necesito acostarme, el que necesita descansar es usted, señor Norova. — Se puso en pie, sintiendo una ligera punzada de dolor en su herida. No hizo mueca alguna, solo apretó los ojos por escasos segundos. —Preguntaré al médico cuándo se le pasará el efecto del sedante y hablaré con algunos de mis hombres para que lo acompañen si es necesario. — Porque el propio Tezca le había rechazado que fuera él, no era algo que hubiera olvidado. —No soy ningún Regalo del Mar, Tezca. Solo soy un demonio. — dejó de lado la formalidad en esa última frase, cerrando de nuevo sus ojos. —Estoy seguro de que tiene prisa, yo solo le voy a distraer. — Se puso en pie, su mano, la misma que había ahora sostenido la ajena, ahora rebuscaba un paquete de tabaco, o lo que fuera, del bolsillo, uno que estaba vacío al haber salido a toda prisa. Chasqueó la lengua, el mono lo estaba matando.
Hasta que al fin, despertó. Su mano se apretó, buscando reconfortarlo, estuvo a punto de dejar caer la silla y abrazarlo con todas sus fuerzas y solo vio que lo alejaba. Sus ojos descendieron, apretando sus labios, sin decir nada. No era solo eso, hablaba con tanta naturalidad, tanta… Incluso después de lo que había ocurrido.
![[Imagen: bZQ7LBF.png]](https://i.imgur.com/bZQ7LBF.png)
—…
No supo qué decir. ¿Lo estaba viendo a él o al tal Alek? ¿Siquiera…? Descendió la mirada hacia la misma mano que se había mantenido en el contrario por largo tiempo. Todo eso, todo el peligro y solo podía pensar en irse, alejarse.
¿Acaso no era mejor así?
Él no importaba, solo Tezca… Él solo era algo pasajero y, por un momento, pareció que lo había olvidado. Trató de verse relajado pese al cansancio y el estrés, evitando su mirada de forma directa.
![[Imagen: iwVtC6Y.png]](https://i.imgur.com/iwVtC6Y.png)
—Solo han pasado dos horas. Estás a tiempo de irte si quieres.
Su tono de voz estaba neutral, sin un atisbo de emoción en él. Cerró los dedos de la misma mano, formando un puño, sin apretarlo. —No necesito acostarme, el que necesita descansar es usted, señor Norova. — Se puso en pie, sintiendo una ligera punzada de dolor en su herida. No hizo mueca alguna, solo apretó los ojos por escasos segundos. —Preguntaré al médico cuándo se le pasará el efecto del sedante y hablaré con algunos de mis hombres para que lo acompañen si es necesario. — Porque el propio Tezca le había rechazado que fuera él, no era algo que hubiera olvidado. —No soy ningún Regalo del Mar, Tezca. Solo soy un demonio. — dejó de lado la formalidad en esa última frase, cerrando de nuevo sus ojos. —Estoy seguro de que tiene prisa, yo solo le voy a distraer. — Se puso en pie, su mano, la misma que había ahora sostenido la ajena, ahora rebuscaba un paquete de tabaco, o lo que fuera, del bolsillo, uno que estaba vacío al haber salido a toda prisa. Chasqueó la lengua, el mono lo estaba matando.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
