01-01-2026, 04:10 AM
Pudo escuchar sus pasos. Su afilado oído, incluso ante los gritos del hombre, quien retiraba el seguro del arma. Iba a matar, incluso cuando la orden no había sido esa. Era mejor así y, si lo escuchaba, distraerlo. Pese a haberle pedido descansar, ahora mismo debía admitir que estaba agradecido de que no se hubiera marchado, o a saber qué tan mal habría terminado. Quizás habría encontrado otro método para escaquearse, no era la primera vez que se encontraba en un peligro similar.
—¡CÁLLATE PUTA ESCOR-…! — Fue entonces que el brazo se desprendió de su cuerpo. Jin se volteó, agachándose para retomar la daga, que era lo más cercano que había dejado caer ante el desarme y… no, no tuvo tiempo. Fue el propio Tezca quien terminó el trabajo. Lo pudo ver contra la pared, escuchar las palabras que dirigió a él.
El cuerpo cayó, inerte, muerto. Jin jadeaba, su cuerpo tiritaba por el frío y el agua de la lluvia. —Tezca… — elevó su mirada, buscando la ajena, pero estaba sombría, casi no parecía ser el mismo, ni siquiera con la sangre, ni con su mirada. Sin embargo, sintió su beso y lo correspondió, abrazándolo, al menos lo que duró antes de volver a abrir los ojos, elevando su mano derecha, acariciando su mejilla, limpiando los restos de sangre que habían quedado.
No podía correr riesgos. Sus dedos descendieron hasta la herida de su brazo. Con el negro de la camisa no se podía ver con claridad, pero sabía que todavía había sangre en él. Podía preguntarle sobre el Akuma, preguntarle sobre el motivo que lo llevó a desobedecerlo… Suplicarle que se quedara pero… Después de lo ocurrido… Su mano se separó, descendiendo la mirada, cerrando los ojos, dejándolo caer sobre su hombro. No quería verlo así de nuevo. No otra vez. No sabiendo que era completa y absolutamente su culpa. Sus brazos lo rodearon, apretándolo hacia sí, siempre con el cuidado de no dañarlo más de lo que aparentemente estaba.
Apenas emitió en un susurro aquellas palabras, incluso si eran bajas. —Lo mejor será… alejarte. No quiero verte así otra vez por mi culpa. No quiero que… — Sus labios temblaron, apretándose entre sí solo con la idea de que, de no haber llegado, no habría tenido que pasar por algo así nunca. La imagen de él, estando muerto, incluso si solo fue por un segundo, lo había destrozado por dentro. Aquella sensación de haberlo perdido cuando lo protegió, incluso si no era necesario. Si no fuera por ser un usuario de Akuma, esa bala habría atravesado su cráneo y ahora mismo no estaría con él. No deseaba alejarlo, no lo deseaba… Realmente fantaseaba con despertar junto a él, ver su sonrisa, su cabello, su cuerpo, sentirlo… Pero no con este riesgo. ¿Cómo no había tomado más en cuenta la advertencia que él mismo había dado?
Se separó, ahora con su rostro ensombrecido. Su cuerpo temblaba, ya no solo por el frío, también ante la frustración de que pudo haberlo perdido. No estaba… Un momento. ¿Por qué sentía su rostro más húmedo? ¿Por qué sentía ese dolor en el pecho? Tuvo que descender la mirada, cubriendo lo que estaba sintiendo, sin comprenderlo. Nunca había caído, nunca… ¿Qué era eso?
¿Lágrimas? No era posible. El nunca. Nunca…. No entendía. ¿Por qué dolía tanto? —Tenemos… Tenemos que irnos cuanto antes. Hay que… — eso, tratarlo. Elevó su brazo, temblando, sin atreverse a verlo directamente. Lo controló sorprendentemente rápido. —Hay que tratar tus heridas. Hay un lugar seguro, no muy lejos de aquí. — Inspiró hondo, elevando su rostro, ahora al fin retomando su propio ser. Era por el bien de ambos y, sobre todo, para el de él. No esperó permiso. Para cuando volvió a voltearse hacia él no había atisbo alguno de que hubiera habido lágrimas. De hecho, que estuviera todavía húmedo, lo ayudaba a que no fuera perceptible. —Déjame ayudarte.
¿Tenía realmente el derecho de siquiera tocarlo? ¿Después de que estuviera en semejante peligro? Pero estaba herido… No podía dejarlo así. Tomó su katana, guardándola en el cinturón que le correspondía, No esperó permiso, lo tomó, cargándolo sin aviso tras su espalda, evitando en todo momento que sus heridas fueran afectadas. —Agárrate bien. — porque iba a cargarlo hasta…
Emitió un quejido, de repente sintiéndolo. Sí, allí estaba. Una herida de bala, justo al lado de su abdomen. En el momento del disparo, al ser aquella puerta lanzada, sí había sido impactada una bala en él. Sintió, ahora que la adrenalina ascendía, el dolor del mismo, pero nada que no pudiera soportar, no bajo su aguante al menos. Fingió que todo estaba bien, no quería preocuparlo, si es que, claro, no lo había visto, porque tenía el torso totalmente expuesto y la sangre estaba brotando de uno de sus abdominales. Mordió su labio inferior, tratando de soportar el dolor.
Él estaba peor. Sus pasos comenzaron a avanzar, si hablaba, o intentaba bajar, se lo iba a impedir. Sus pasos iban acelerados, de vez en cuando apretando los dientes para evitar que de sus labios emitiera otro quejido de dolor. Finalmente alcanzó una casita, aparentemente una habitable, normal desde el exterior, y solo pateó la puerta, sin esperar.
—¿Qué demonios-…?
—Soy yo… Abre. Ya.
La voz de un hombre salía del interior, ruidos de pasos acelerados hasta la puerta principal, que se abrieron, revelando ahora a un joven con bata, un tatuaje a un lado de su frente y su rostro mostró sorpresa al verlo. —¿J-jefe? ¿Qué demonios ha pasado?
—No hay tiempo. Trátalo. Ahora. — su tono, autoritario, directo, fue contundente, sin darle oportunidad a pedir siquiera explicaciones, entrando sin hablar.
—Pero jefe, usted… — los ojos de Jin se voltearon hacia él, fulminándolo con la mirada.
El hombre tragó saliva, pero cerró la puerta. Ese tono de voz de nuevo, ese que hacía temblar a todos los que lo escuchaban. —Está bien. La camilla está donde siempre. — las palabras surgieron calmadas mientras abría una puerta corredera. Con cuidado, dejó a Tezca sobre ella, primero sentado, observándolo, sus dedos paseando por su rostro. Volvió a emitir un quejido de dolor, apretando los dientes.
—Estarás bien. Aquí estamos a salvo. No conoce nadie el lugar excepto los de mi clan.— Jadeaba a medida que hablaba, sin perder detalle del lienzo, ahora húmedo por la lluvia y con heridas, que tenía frente a sus ojos. Elevó su mano, acariciando su mejilla, ahora al fin, suspirando de alivio. —Todo estará bien, Tezca... Has hecho un gran trabajo. — No permitiría que volviera a pasar algo así, no podía permitirse semejante lujo. Escuchó carraspear al médico tras él y, sin más, ayudó a Tezca a tumbarse con el máximo cuidado posible.
![[Imagen: U0bfOj8.png]](https://i.imgur.com/U0bfOj8.png)
—Bien, bien, lo que tú digas, pero sabes bien que no soy el único aquí que mata gente.
—¡CÁLLATE PUTA ESCOR-…! — Fue entonces que el brazo se desprendió de su cuerpo. Jin se volteó, agachándose para retomar la daga, que era lo más cercano que había dejado caer ante el desarme y… no, no tuvo tiempo. Fue el propio Tezca quien terminó el trabajo. Lo pudo ver contra la pared, escuchar las palabras que dirigió a él.
El cuerpo cayó, inerte, muerto. Jin jadeaba, su cuerpo tiritaba por el frío y el agua de la lluvia. —Tezca… — elevó su mirada, buscando la ajena, pero estaba sombría, casi no parecía ser el mismo, ni siquiera con la sangre, ni con su mirada. Sin embargo, sintió su beso y lo correspondió, abrazándolo, al menos lo que duró antes de volver a abrir los ojos, elevando su mano derecha, acariciando su mejilla, limpiando los restos de sangre que habían quedado.
![[Imagen: O9IP00l.png]](https://i.imgur.com/O9IP00l.png)
—Está bien. Tengo un lugar no lejos de aquí. Un médico te atenderá.
No podía correr riesgos. Sus dedos descendieron hasta la herida de su brazo. Con el negro de la camisa no se podía ver con claridad, pero sabía que todavía había sangre en él. Podía preguntarle sobre el Akuma, preguntarle sobre el motivo que lo llevó a desobedecerlo… Suplicarle que se quedara pero… Después de lo ocurrido… Su mano se separó, descendiendo la mirada, cerrando los ojos, dejándolo caer sobre su hombro. No quería verlo así de nuevo. No otra vez. No sabiendo que era completa y absolutamente su culpa. Sus brazos lo rodearon, apretándolo hacia sí, siempre con el cuidado de no dañarlo más de lo que aparentemente estaba.
![[Imagen: ohBYsN6.png]](https://i.imgur.com/ohBYsN6.png)
—Creo que tienes razón.
Apenas emitió en un susurro aquellas palabras, incluso si eran bajas. —Lo mejor será… alejarte. No quiero verte así otra vez por mi culpa. No quiero que… — Sus labios temblaron, apretándose entre sí solo con la idea de que, de no haber llegado, no habría tenido que pasar por algo así nunca. La imagen de él, estando muerto, incluso si solo fue por un segundo, lo había destrozado por dentro. Aquella sensación de haberlo perdido cuando lo protegió, incluso si no era necesario. Si no fuera por ser un usuario de Akuma, esa bala habría atravesado su cráneo y ahora mismo no estaría con él. No deseaba alejarlo, no lo deseaba… Realmente fantaseaba con despertar junto a él, ver su sonrisa, su cabello, su cuerpo, sentirlo… Pero no con este riesgo. ¿Cómo no había tomado más en cuenta la advertencia que él mismo había dado?
Se separó, ahora con su rostro ensombrecido. Su cuerpo temblaba, ya no solo por el frío, también ante la frustración de que pudo haberlo perdido. No estaba… Un momento. ¿Por qué sentía su rostro más húmedo? ¿Por qué sentía ese dolor en el pecho? Tuvo que descender la mirada, cubriendo lo que estaba sintiendo, sin comprenderlo. Nunca había caído, nunca… ¿Qué era eso?
![[Imagen: g6lAIqN.png]](https://i.imgur.com/g6lAIqN.png)
¿Lágrimas? No era posible. El nunca. Nunca…. No entendía. ¿Por qué dolía tanto? —Tenemos… Tenemos que irnos cuanto antes. Hay que… — eso, tratarlo. Elevó su brazo, temblando, sin atreverse a verlo directamente. Lo controló sorprendentemente rápido. —Hay que tratar tus heridas. Hay un lugar seguro, no muy lejos de aquí. — Inspiró hondo, elevando su rostro, ahora al fin retomando su propio ser. Era por el bien de ambos y, sobre todo, para el de él. No esperó permiso. Para cuando volvió a voltearse hacia él no había atisbo alguno de que hubiera habido lágrimas. De hecho, que estuviera todavía húmedo, lo ayudaba a que no fuera perceptible. —Déjame ayudarte.
¿Tenía realmente el derecho de siquiera tocarlo? ¿Después de que estuviera en semejante peligro? Pero estaba herido… No podía dejarlo así. Tomó su katana, guardándola en el cinturón que le correspondía, No esperó permiso, lo tomó, cargándolo sin aviso tras su espalda, evitando en todo momento que sus heridas fueran afectadas. —Agárrate bien. — porque iba a cargarlo hasta…
Emitió un quejido, de repente sintiéndolo. Sí, allí estaba. Una herida de bala, justo al lado de su abdomen. En el momento del disparo, al ser aquella puerta lanzada, sí había sido impactada una bala en él. Sintió, ahora que la adrenalina ascendía, el dolor del mismo, pero nada que no pudiera soportar, no bajo su aguante al menos. Fingió que todo estaba bien, no quería preocuparlo, si es que, claro, no lo había visto, porque tenía el torso totalmente expuesto y la sangre estaba brotando de uno de sus abdominales. Mordió su labio inferior, tratando de soportar el dolor.
Tenía que aguantar. Por Tezca.
Él estaba peor. Sus pasos comenzaron a avanzar, si hablaba, o intentaba bajar, se lo iba a impedir. Sus pasos iban acelerados, de vez en cuando apretando los dientes para evitar que de sus labios emitiera otro quejido de dolor. Finalmente alcanzó una casita, aparentemente una habitable, normal desde el exterior, y solo pateó la puerta, sin esperar.
—¿Qué demonios-…?
—Soy yo… Abre. Ya.
La voz de un hombre salía del interior, ruidos de pasos acelerados hasta la puerta principal, que se abrieron, revelando ahora a un joven con bata, un tatuaje a un lado de su frente y su rostro mostró sorpresa al verlo. —¿J-jefe? ¿Qué demonios ha pasado?
—No hay tiempo. Trátalo. Ahora. — su tono, autoritario, directo, fue contundente, sin darle oportunidad a pedir siquiera explicaciones, entrando sin hablar.
—Pero jefe, usted… — los ojos de Jin se voltearon hacia él, fulminándolo con la mirada.
![[Imagen: s2JpjHQ.png]](https://i.imgur.com/s2JpjHQ.png)
—Trátalo. Ahora. Mismo.
El hombre tragó saliva, pero cerró la puerta. Ese tono de voz de nuevo, ese que hacía temblar a todos los que lo escuchaban. —Está bien. La camilla está donde siempre. — las palabras surgieron calmadas mientras abría una puerta corredera. Con cuidado, dejó a Tezca sobre ella, primero sentado, observándolo, sus dedos paseando por su rostro. Volvió a emitir un quejido de dolor, apretando los dientes.
—Estarás bien. Aquí estamos a salvo. No conoce nadie el lugar excepto los de mi clan.— Jadeaba a medida que hablaba, sin perder detalle del lienzo, ahora húmedo por la lluvia y con heridas, que tenía frente a sus ojos. Elevó su mano, acariciando su mejilla, ahora al fin, suspirando de alivio. —Todo estará bien, Tezca... Has hecho un gran trabajo. — No permitiría que volviera a pasar algo así, no podía permitirse semejante lujo. Escuchó carraspear al médico tras él y, sin más, ayudó a Tezca a tumbarse con el máximo cuidado posible.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
