No Time Left to Wait |Privado [Jin]
#9
Mordí la katana mirándolo con cierta anticipación: ya sabía lo que quería hacer, por supuesto, y estaba a punto de detenerlo cuando me inmovilizó. Ni siquiera pude hablar; abrí los ojos como platos al sentir el filo de la daga rozando mi piel. Iba a retirar la bala incrustada y dolía, por supuesto que sí. Clavé los dientes en el mango de la katana con una fuerza casi desesperada, la mandíbula rígida, el cuello tenso, mientras no dejaba de observarlo, como si apartar la mirada fuera a quebrarme.
 
El metal frío se hundió un poco más y el dolor llegó en oleadas sordas, densas, que me recorrieron la espalda y me hicieron temblar. Contuve el grito, tragándolo junto con el aire, dejando que se ahogara en mi pecho. El olor a sangre, humedad y sudor se mezclaba en el ambiente, pesado, nauseabundo, haciéndome sentir mucho peor, como si el mundo se hubiera reducido a ese instante y a esa herida.
 
Mis manos se cerraron en puños inútiles, las uñas marcando la piel, mientras cada movimiento suyo era una amenaza y una promesa a la vez. Sentí el tirón seco, brutal, y una punzada blanca me nubló la vista; por un segundo creí que iba a desmayarme. El sabor metálico inundó mi boca, la katana crujió bajo la presión de mis dientes, y aun así me mantuve allí, respirando a trompicones, aferrándome a su mirada como ancla, esperando que terminara… o que el dolor dejara de ser lo único que existía, el proceso se repitió en la que consideraba era la peor herida y solo pude cerrar los ojos sintiendo el dolor recorrer el cuerpo, hasta que finalmente terminó y sentí como retiraba la katana de mi boca mientras sonreía con cierto alivio. —No sabes tratar a un hombre con delicadeza ¿Te han dicho que tienes la mano pesada? —No esperaba respuesta de regreso en esta situación, ni sabría si la escucharía del todo, honestamente solo sentí el beso el cual ni siquiera pude corresponder y sus palabras ¿Descansar? Había enloquecido sin duda, todavía quedaban los francotiradores y no pensaba descansar mientras el se encargaba de todo.
 
Me incorporé buscando mi asta y avancé hacia la ventana rota, sintiendo cómo los cristales crujían y se clavaban bajo mis pies a cada paso. Esperaba los disparos, el estallido seco y repentino que anunciara que me habían visto, pero no hubo nada. Solo silencio. Jin tenía razón: lo más probable era que estuvieran cambiando de posición.
 
Entonces ocurrió.
 
Un ruido fuerte, sordo, que hizo vibrar el aire. ¿Era Jin?
 
Me acerqué con cautela y me asomé. Del otro lado, la puerta ya no estaba; solo quedaban restos astillados y un hueco oscuro que invitaba a avanzar. Inspiré hondo y di el primer paso. Uno. Dos. Algo o algunos habían caído.
 
El sonido fue suficiente para tensarme, pero fue la voz, grave, demasiado cerca, la que me detuvo en seco. El corazón se me subió a la garganta. Reaccioné por instinto, retrocediendo y pegándome al marco de la puerta, conteniendo la respiración, el cuerpo rígido, esperando no haber sido visto mientras el silencio volvía a cerrarse a mi alrededor.

Mierda.
 
Mal momento.
 
El francotirador parecía consumido por una mezcla espesa de rabia y terror, una furia temblorosa que lo mantenía en pie mientras apuntaba con obsesión a Jin. Hablaba sin parar, la voz rota, cargada de… palabras: su hermano, su sobrina… o al menos eso fue lo que logré rescatar entre frases, insultos y respiraciones irregulares. No me importaba. Para mí no era más que el monólogo de un villano triste de película barata, aferrado a la idea de la venganza como si eso pudiera darle sentido a lo que estaba a punto de hacer.
 
Aproveché cada segundo de su discurso. Mientras se perdía en su propia historia, maniobré mi lanza en silencio, ajustando el agarre, calculando la distancia. Cuando reaccionó ya era tarde.
 
El corte fue limpio.
 
Su brazo se separó del cuerpo y cayó inerte al suelo, todavía aferrado a la pistola, los dedos rígidos negándose a aceptar lo ocurrido. No le di tiempo a gritar. En un movimiento fluido avancé y clavé las puntas del tridente en su pecho, empujándolo con violencia contra la pared más cercana. El impacto resonó seco, definitivo, y su cuerpo quedó suspendido por un instante antes de quedar atrapado allí.
 
Lo miré directamente, sin rastro de compasión, solo un hartazgo profundo, cansado. La rabia que lo había sostenido comenzó a apagarse en sus ojos, reemplazada por una comprensión tardía. Para entonces ya no decía nada, pero yo quería que escuchara algo más antes de morir, provocado por la húmeda sangre ajena sobre mi rostro, voy a tener que hacerme una limpieza profunda después de esto, que asco. — Deberías pensar en que decirle a tu hermano cuando lo alcances en el infierno ¿me entiendes? — Me mantuve quieto, mirando como poco a poco iba muriendo mientras la sangre seguía derramándose y al asegurarme que estaba muerto, saqué la lanza de su cuerpo sintiendo la adrenalina recorrer mi cuerpo: No sentía nada más que el palpitar de mi corazón y la emoción de por fin haber tenido el puto tiempo de ver a alguien morir… no, de ver al hombre que había insultado a Jin morir.
 
Caminé al pelinegro con el rostro oscurecido y una discreta sonrisa placentera en el rostro para finalmente besarlo, finalmente corresponderlo antes de separarme. —Tenemos que irnos. Me aseguraré que estés a salvo y me iré así que si tienes una casa de seguridad es tu momento. —
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RE: No Time Left to Wait |Privado [Jin] - por Tezca Norova - 31-12-2025, 11:57 PM

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