31-12-2025, 09:38 PM
Estaba ciego, incluso había olvidado por completo la existencia de los tiradores que no hacía mucho por poco lo mataban. Sus ojos estaban desenfocados, sus manos solo apuñalando sin compasión, con los cuerpos ya inertes, solo moviéndose a cada golpe. Una, y otra, y otra vez. Al menos hasta que sintió el tacto de alguien sobre su bíceps. Entró en modo supervivencia, moviendo sus armas ahora directamente al rostro ajeno, con ambos filos preparados para apuñalar, solo frenando por haber escuchado su voz y, al fin, ver su rostro directamente. Los dos filos descendieron, jadeando. Su cuerpo todavía temblaba, su ropa estaba empapada, su rostro, todo su cuerpo, y podía verlo allí. El rostro de preocupación de Tezca, aquel al que habían osado amenazar… Y herido.
De repente se vio en el suelo, escuchando el disparo. Su cuerpo tembló. Lo supo, habían disparado en su nuca. Está muerto… Lo han matado… Quedó en shock por algunos segundos, tratando de asimilarlo, sin darse cuenta de los pedazos que caían de su nuca. Eso era su cráneo. Lo era… ¿verdad? —Tezca… no… — Su mano ascendió, buscando su nuca, sin atreverse a mirar. Le costaba incluso respirar. ¿Por qué le dolía de ese modo? Apenas… apenas lo conocía y aún así, le dolía como el maldito infierno. Ni siquiera se dio cuenta de que todavía estaba respirando. Su mano fue a su nuca, sintiendo líquido, uno que él asumió que era sangre y, sin embargo, no era más que el agua de la lluvia…
Pero lo escuchó hablar. —¿Estás… vivo? — ¿Estaba soñando? Había sido un impacto directo en la nuca, en el cráneo, estaba seguro de ello. Se vio arrastrado, todavía asimilando toda la situación, tratando de pensar con claridad, sin éxito. Solo, una vez más, estaba siendo arrastrado hasta otro lado del edificio. Los disparos parecían lejanos, muy lejanos, mientras sus ojos solo podían ver al propio Tezca moviéndose. Y pudo comprenderlo.
Era su cuerpo, venía de su cuerpo. El disparo que recibió ahora también en su brazo. —Hay que… tratarte. — No habló del Akuma, no era el momento. Tenía que ponerse serio y… aún así… Apretó los brazos hacia él, abrazándolo como si fuera lo único en el mundo. De hecho… ahora mismo sentía que lo era. Qué sensación más extraña. —Basta, o te desangrarás. Yo me encargo. — Se separó, ahora elevando su mano hacia la mejilla ajena, que ahora parecía estar resquebrajándose por la arcilla. El tacto era, cuanto menos, extraño, pero no le importaba. Era él, era Tezca, eso no se lo cambiaba nadie.
Ahora disparaban de nuevo, habían visto dónde se habían dirigido, pero no a dónde estaban exactamente, era un farol, suficiente para que Jin pudiera despertarse del estado de letargo al que parecía estar. Sus ojos ahora se volvieron más serios, la adrenalina ascendiendo, volteándose en una sola dirección. No esperó, no pidió permiso, solo retiró su camisa, exponiendo su pecho por completo y rodeó su mano con la misma, golpeando una ventana por donde, sin más, tomó a Tezca y lo introdujo bruscamente, en el mismo instante que otro disparo casi acierta su pie derecho. Los habían encontrado, los francotiradores ahora se estaban moviendo, pero fue suficiente para que al menos conociera de dónde había venido uno. Doce balas. Eran francotiradores de precisión, doce balas, y recarga. Con eso podía darle tiempo a moverse.
Se introdujo al edificio, retirando todos los pedazos de cristal, aunque no quedaron en su camisa, y la rasgó sin más, tomándolo del brazo que mezclaba la arcilla y la sangre. Lo primero era extraer la bala, o sería peligroso. Para entonces había envainado la katana, pero no su daga, por ello lo observó a los ojos.
Tomó la katana, entregándole el mango directamente a la boca. —Muérdelo para soportarlo mejor, así evitaremos ruidos. Estando dentro se verán obligados a tener que moverse otra vez y tenemos algo de tiempo. — No le dio tiempo a parar, posicionó su rodilla sobre el torso, inmovilizándolo. La daga, con sumo cuidado, penetró el agujero donde veía salir la sangre y rozó con el metal. Allí estaba, la condenada bala incrustada. Con su cuerpo de arcilla no había dejado salir la bala y, si lo mantenía dentro, podría ser peligroso. La pierna era otro caso, también tendría que tratarlo. Maldición, o lo hacía, o moriría Tezca desangrado, y es algo que no iba a permitirse. —Lo siento… — apenas lo murmuró, su mano ahora temblándole. ¿Por qué le fallaba? Nunca en su experiencia le había temblado la mano, menos el pulso. ¿POR QUÉ, MALDITA SEA? Era importante… Necesitaba salvarlo. Peleó internamente, mientras las gotas de la lluvia ahora goteaban por su rostro, enfocado en la herida. Lo sintió, al fin, allí. Respiró profundo, ahora sí, logrando extraer la bala con cuidado de no dañar el resto de su cuerpo.
La bala finalmente fue retirada, e instantáneamente Jin apretó la herida. Con su otra mano elevó con cuidado el brazo y usó la mitad de su camisa para envolver la herida del brazo, apretándola con todas sus fuerzas para evitar el desangrado masivo. —Aguanta un poco más… Solo un poco más. ¿De acuerdo? — Su mano, ahora manchada de sangre, ahora acariciaba un lateral de su cabeza, con cuidado, su mirada buscaba ser tranquilizadora, pero era inevitable para él no mostrarse preocupado.
Repitió el proceso con la pierna del hombre solo que, en este caso, usó la otra mitad de su camisa para envolver su herida, respirando con cierta dificultad. Cuando finalmente terminó, escuchó pasos. Los habían localizado. Sus cejas se fruncieron, mientras retomaba ahora su katana, cambiando aquello por un beso. Trató de sonreír, mostrarse confiado, como siempre, incluso si por dentro lo estaba matando la preocupación. Era mejor sonreírle para brindarle confianza, si es que aún seguía consciente.
Se puso en pie, ahora con la mirada firme. Su cuerpo temblaba, el frío que provocaba el agua lo hacía tiritar, pero su determinación estaba firme frente a lo que venía. Lo escuchó. El clic. Estaban quitando el seguro del arma. Gracias a eso, al menos, escuchó de dónde venía. Al menos uno de ellos. ¿Estarían los tres? No le importaba, ahora tenía una prioridad: salvar a Tezca. Alejarlo de cualquier peligro. Respiró hondo y, en un instante, apareció frente a la puerta, pateándola tan fuerte que la misma cedió. No era difícil, teniendo en cuenta que era un lugar abandonado, las bisagras estaban desgastadas, algo que el yakuza tuvo en cuenta en el momento que aplastaba al enemigo contra el suelo, en el mismo instante que el disparo resonaba en el interior. ¿Lo había hecho a tiempo? No se fijó, no le importó, tenía la adrenalina ascendiendo por las nubes. Pudo ver a los otros dos individuos y, sin dudar, elevó su katana y su daga, en forma de cruz. Sus ojos tenían un brillo cargado de amenaza, silenciosa, filosa, algo que hizo retroceder a los hombres y disparar sin pensar a la nada.
Pero no dieron a nada, solo el propio suelo. La katana partió la cara en dos de forma diagonal, el hombre solo tuvo tiempo a, ni siquiera sentirlo de hecho, solo su cuerpo cayó, cedió en el suelo hacia atrás y, en el momento del impacto, la mitad de su cabeza se desprendió, solo revelando parte del cerebro cortado y el cráneo hecho pedazos. El otro, sin embargo, había sido empalado por la daga, desde debajo del mentón, atravesado por completo. Sus ojos poco a poco se perdieron en el blanco cuando finalmente su cuerpo perdió fuerzas, el arma de fuego cayendo al suelo. Ahora quedaba el tercero, quien estaba apuntando a Jin tras la nuca. El hombre jadeaba, temblando, pero la boca del arma estaba directa tras la nuca del hombre.
—Levante las manos, Onizuka. No dude que dispararé si es necesario… — pese a todo, la voz del individuo temblaba de terror, su pulso temblaba. —Nosotros solo seguíamos órdenes. No tiene derecho a matarnos a todos. Acaba de matar a mi hermano allí. ¿Qué le voy a decir a su hija? ¿¡QUÉ!? — Apretó más la boca del arma, quitando el seguro del arma. Jin solo fue elevando sus manos lentamente. —¡MALDITO BASTARDO HIJO DE PUTA! ¡NO MERECES NI RESPIRAR!
![[Imagen: MKbWUr2.png]](https://i.imgur.com/MKbWUr2.png)
—Tezc-…
¡BANG!
De repente se vio en el suelo, escuchando el disparo. Su cuerpo tembló. Lo supo, habían disparado en su nuca. Está muerto… Lo han matado… Quedó en shock por algunos segundos, tratando de asimilarlo, sin darse cuenta de los pedazos que caían de su nuca. Eso era su cráneo. Lo era… ¿verdad? —Tezca… no… — Su mano ascendió, buscando su nuca, sin atreverse a mirar. Le costaba incluso respirar. ¿Por qué le dolía de ese modo? Apenas… apenas lo conocía y aún así, le dolía como el maldito infierno. Ni siquiera se dio cuenta de que todavía estaba respirando. Su mano fue a su nuca, sintiendo líquido, uno que él asumió que era sangre y, sin embargo, no era más que el agua de la lluvia…
Pero lo escuchó hablar. —¿Estás… vivo? — ¿Estaba soñando? Había sido un impacto directo en la nuca, en el cráneo, estaba seguro de ello. Se vio arrastrado, todavía asimilando toda la situación, tratando de pensar con claridad, sin éxito. Solo, una vez más, estaba siendo arrastrado hasta otro lado del edificio. Los disparos parecían lejanos, muy lejanos, mientras sus ojos solo podían ver al propio Tezca moviéndose. Y pudo comprenderlo.
Arcilla.
Era su cuerpo, venía de su cuerpo. El disparo que recibió ahora también en su brazo. —Hay que… tratarte. — No habló del Akuma, no era el momento. Tenía que ponerse serio y… aún así… Apretó los brazos hacia él, abrazándolo como si fuera lo único en el mundo. De hecho… ahora mismo sentía que lo era. Qué sensación más extraña. —Basta, o te desangrarás. Yo me encargo. — Se separó, ahora elevando su mano hacia la mejilla ajena, que ahora parecía estar resquebrajándose por la arcilla. El tacto era, cuanto menos, extraño, pero no le importaba. Era él, era Tezca, eso no se lo cambiaba nadie.
¡BANG!
Ahora disparaban de nuevo, habían visto dónde se habían dirigido, pero no a dónde estaban exactamente, era un farol, suficiente para que Jin pudiera despertarse del estado de letargo al que parecía estar. Sus ojos ahora se volvieron más serios, la adrenalina ascendiendo, volteándose en una sola dirección. No esperó, no pidió permiso, solo retiró su camisa, exponiendo su pecho por completo y rodeó su mano con la misma, golpeando una ventana por donde, sin más, tomó a Tezca y lo introdujo bruscamente, en el mismo instante que otro disparo casi acierta su pie derecho. Los habían encontrado, los francotiradores ahora se estaban moviendo, pero fue suficiente para que al menos conociera de dónde había venido uno. Doce balas. Eran francotiradores de precisión, doce balas, y recarga. Con eso podía darle tiempo a moverse.
Se introdujo al edificio, retirando todos los pedazos de cristal, aunque no quedaron en su camisa, y la rasgó sin más, tomándolo del brazo que mezclaba la arcilla y la sangre. Lo primero era extraer la bala, o sería peligroso. Para entonces había envainado la katana, pero no su daga, por ello lo observó a los ojos.
![[Imagen: 0dFarOg.png]](https://i.imgur.com/0dFarOg.png)
—Te dolerá un poco, pero me lo agradecerás.
Tomó la katana, entregándole el mango directamente a la boca. —Muérdelo para soportarlo mejor, así evitaremos ruidos. Estando dentro se verán obligados a tener que moverse otra vez y tenemos algo de tiempo. — No le dio tiempo a parar, posicionó su rodilla sobre el torso, inmovilizándolo. La daga, con sumo cuidado, penetró el agujero donde veía salir la sangre y rozó con el metal. Allí estaba, la condenada bala incrustada. Con su cuerpo de arcilla no había dejado salir la bala y, si lo mantenía dentro, podría ser peligroso. La pierna era otro caso, también tendría que tratarlo. Maldición, o lo hacía, o moriría Tezca desangrado, y es algo que no iba a permitirse. —Lo siento… — apenas lo murmuró, su mano ahora temblándole. ¿Por qué le fallaba? Nunca en su experiencia le había temblado la mano, menos el pulso. ¿POR QUÉ, MALDITA SEA? Era importante… Necesitaba salvarlo. Peleó internamente, mientras las gotas de la lluvia ahora goteaban por su rostro, enfocado en la herida. Lo sintió, al fin, allí. Respiró profundo, ahora sí, logrando extraer la bala con cuidado de no dañar el resto de su cuerpo.
Era culpa suya.
La bala finalmente fue retirada, e instantáneamente Jin apretó la herida. Con su otra mano elevó con cuidado el brazo y usó la mitad de su camisa para envolver la herida del brazo, apretándola con todas sus fuerzas para evitar el desangrado masivo. —Aguanta un poco más… Solo un poco más. ¿De acuerdo? — Su mano, ahora manchada de sangre, ahora acariciaba un lateral de su cabeza, con cuidado, su mirada buscaba ser tranquilizadora, pero era inevitable para él no mostrarse preocupado.
![[Imagen: q6X66OJ.png]](https://i.imgur.com/q6X66OJ.png)
—Todo va a salir bien. Yo me encargo a partir de aquí.
Repitió el proceso con la pierna del hombre solo que, en este caso, usó la otra mitad de su camisa para envolver su herida, respirando con cierta dificultad. Cuando finalmente terminó, escuchó pasos. Los habían localizado. Sus cejas se fruncieron, mientras retomaba ahora su katana, cambiando aquello por un beso. Trató de sonreír, mostrarse confiado, como siempre, incluso si por dentro lo estaba matando la preocupación. Era mejor sonreírle para brindarle confianza, si es que aún seguía consciente.
![[Imagen: 5ZRhPvH.png]](https://i.imgur.com/5ZRhPvH.png)
—Todo va a salir bien, ¿de acuerdo? Descansa. No tienes que seguir.
Se puso en pie, ahora con la mirada firme. Su cuerpo temblaba, el frío que provocaba el agua lo hacía tiritar, pero su determinación estaba firme frente a lo que venía. Lo escuchó. El clic. Estaban quitando el seguro del arma. Gracias a eso, al menos, escuchó de dónde venía. Al menos uno de ellos. ¿Estarían los tres? No le importaba, ahora tenía una prioridad: salvar a Tezca. Alejarlo de cualquier peligro. Respiró hondo y, en un instante, apareció frente a la puerta, pateándola tan fuerte que la misma cedió. No era difícil, teniendo en cuenta que era un lugar abandonado, las bisagras estaban desgastadas, algo que el yakuza tuvo en cuenta en el momento que aplastaba al enemigo contra el suelo, en el mismo instante que el disparo resonaba en el interior. ¿Lo había hecho a tiempo? No se fijó, no le importó, tenía la adrenalina ascendiendo por las nubes. Pudo ver a los otros dos individuos y, sin dudar, elevó su katana y su daga, en forma de cruz. Sus ojos tenían un brillo cargado de amenaza, silenciosa, filosa, algo que hizo retroceder a los hombres y disparar sin pensar a la nada.
Pero no dieron a nada, solo el propio suelo. La katana partió la cara en dos de forma diagonal, el hombre solo tuvo tiempo a, ni siquiera sentirlo de hecho, solo su cuerpo cayó, cedió en el suelo hacia atrás y, en el momento del impacto, la mitad de su cabeza se desprendió, solo revelando parte del cerebro cortado y el cráneo hecho pedazos. El otro, sin embargo, había sido empalado por la daga, desde debajo del mentón, atravesado por completo. Sus ojos poco a poco se perdieron en el blanco cuando finalmente su cuerpo perdió fuerzas, el arma de fuego cayendo al suelo. Ahora quedaba el tercero, quien estaba apuntando a Jin tras la nuca. El hombre jadeaba, temblando, pero la boca del arma estaba directa tras la nuca del hombre.
—Levante las manos, Onizuka. No dude que dispararé si es necesario… — pese a todo, la voz del individuo temblaba de terror, su pulso temblaba. —Nosotros solo seguíamos órdenes. No tiene derecho a matarnos a todos. Acaba de matar a mi hermano allí. ¿Qué le voy a decir a su hija? ¿¡QUÉ!? — Apretó más la boca del arma, quitando el seguro del arma. Jin solo fue elevando sus manos lentamente. —¡MALDITO BASTARDO HIJO DE PUTA! ¡NO MERECES NI RESPIRAR!
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
