30-12-2025, 08:02 AM
Maki sentía siempre malas vibras con quien se acercaba a su… aunque lo negara mejor amiga, la niña atún, no eran celos o algo por el estilo, sino que pensaba que María Merlot, quizás no tenia la habilidad suficiente que se requiere para… digamos… vivir quizás?... era autodestructiva, sabia que tenia problemas para mantenerse alejada de problemas, salvo cuando estaba en su ridículo cuarto… uno adaptado por su tripulación con barrotes. Una verdadera celda con cadenas y todo. Con el pasar de los días, de los meses y de la convivencia constante con sus amigos de los Death Man Hands comenzaba a pensar que quizás, y solo quizás podría tener algo de Esquizofrenia, pero… la quería muchísimo, aunque fuera una caníbal homicida incluso. Era… su merlot… la miraba mientras se acercaba con una mirada dulce, compasiva y como la de una madre amorosa hasta que se acercó lo suficiente para que Merlot le notase.
Ella se lanzo a sus brazos, y Maki entonces sintió algo… no un simple abrazo, los de ella eran como si fuera una dulce madre capaz de quitar absolutamente todo dolor y cansancio de un día de peregrinar por campos interminables de espinas polvo e incertidumbre. Cada presión de sus brazos entrelazados alrededor de Maki era un estandarte al amor, una canción de alegría, quiso devolver el cariño infinito de su piel restregándose contra sus horrendas cicatrices de quemaduras, aquellas que tantas penas y dogmas le habían dotado.
Como siempre cuando estaba con ella, apago por doce segundos su cerebro para no caer en el desvarío incesante de la niña atún. Y solo presto atención a sus acciones para interpretar lo que decía… —Hey… descuida… están todos bien, muy bien… he tenido muchas cosas que hacer, no tengo mucho tiempo para absolutamente nada corazón… espera quien… quien es ese malvavisco…— Tomo la cara de Merlot con su palma y la movió como si fuera una garra tomando una bola gachapon detrás de si, mirando poco a poco hacia el joven a su lado —Re… produ… Que dices MM… no… CLARO QUE NO… que me cuentas… espera… ven vam…— Dijo tratando de apartarla del desconocido. Que parecía danzar detrás de ella en una especie de jugueteo de seducción.
—Que dic… Hey… esquivaste eso…— La mano de Maki había sido rápida, pero no tanto. Una daga brillante danzaba entre sus dedos, apenas el le toco, quiz cortarle las manos para que cayesen a la arena, no era la primera que cortaba, pero si la que fallaba por casualidad. —NADA de malvavisco… La locura es algo que se mueve con holgura en esta playa… siendo un jodido virgen quieres irte con mi hermana pequeña para satisfacer tus sucios deseos maldito cerdo?...— Su daga se movió aún más rápido pero a su propia cabeza, esta vez intentando rascarse la frente comprendiendo la situación o intentando comprenderla… es que ambos eran unos cabeza de chorlito?
—Merlot?... dime ahora, no me mientas… este… soquete.. Huariwawa Shen o como sea, es amigo tuyo o que? Van a la reunión mensual de enfermos mentales juntos?... espera no. No digas nada… Usted… señor… quisiera que en primer lugar no vuelva a tocarme. Y esas miradas de medio lado de prota de anime no le funcionaran. Quizás con la inútil máxima de todo el blues… sabes que te quiero cariño pero no eras muy lista, de echo Ash solo te lleva con él porque eres muy buena reventando cráneos. Pero… no puedo dejarte sola con cualquier random de playa.— La mirada de Maki estaba pegada a los ojos de magia resonante del muchacho, pozos de estrellas rondando en una galaxia sin fin llena de posibilidades. Infinitas posibilidades que incluso Maki sentía debía conocer, pero… pero… debía resistirse… debía cuidar a su hermana pequeña contra cualquier vendedor de humo que apareciese aunque fuera un hermoso hombre con apariencia de un ángel venido al cielo para darle amor a todo aquel que lo solicite… espera… espera… ya sabía… Maki entonces supo que pasaba, un chico guapo, ojos de zafiros relucientes, tratando de seducir pobremente a una chica, o dos le parecía. Volvió su vista a sus propios brazos… no, solo una, ella nunca seria blanco de seducción jamás. sabia que era horrenda y pendenciera, de malos modales y algo marimacha. Pero… volviendo a sus conjeturas. Todo cabía en su sitio. Seguro que el malvavisco era homosexual y necesitaba alguien para usar de despiste. Si, eso era.
—Espera espera don Juan… — Maki se adelanto dejando a su protegida detrás de si y empujo suavemente al hombre. Y con un rápido movimiento, uno que apenas podía reaccionar él. Paso sus manos detrás del hombre… apegándolo a ella… Maki sonrió algo picara… sus labios y los de él, casi rosándose… hablo con una voz dulce, melosa, romantica y suave. muy diferente a la que solía acosar gente, osea la normal. —Déjeme pensar un poco, que tus ojos me distra…— Se aparto de pronto antes de que el hombre malinterpretase todo… su billetera… —AJA…. Merlot… sus datos… quien es este idiota…— Le paso la billetera a la sirena para que leyera sus datos. Mientras ella con un aspecto algo arisco le cerraba el paso para recuperar su billetera. Que seguro no tenia un solo berri. Maki se aseguraría de ello.
Ella se lanzo a sus brazos, y Maki entonces sintió algo… no un simple abrazo, los de ella eran como si fuera una dulce madre capaz de quitar absolutamente todo dolor y cansancio de un día de peregrinar por campos interminables de espinas polvo e incertidumbre. Cada presión de sus brazos entrelazados alrededor de Maki era un estandarte al amor, una canción de alegría, quiso devolver el cariño infinito de su piel restregándose contra sus horrendas cicatrices de quemaduras, aquellas que tantas penas y dogmas le habían dotado.
Como siempre cuando estaba con ella, apago por doce segundos su cerebro para no caer en el desvarío incesante de la niña atún. Y solo presto atención a sus acciones para interpretar lo que decía… —Hey… descuida… están todos bien, muy bien… he tenido muchas cosas que hacer, no tengo mucho tiempo para absolutamente nada corazón… espera quien… quien es ese malvavisco…— Tomo la cara de Merlot con su palma y la movió como si fuera una garra tomando una bola gachapon detrás de si, mirando poco a poco hacia el joven a su lado —Re… produ… Que dices MM… no… CLARO QUE NO… que me cuentas… espera… ven vam…— Dijo tratando de apartarla del desconocido. Que parecía danzar detrás de ella en una especie de jugueteo de seducción.
—Que dic… Hey… esquivaste eso…— La mano de Maki había sido rápida, pero no tanto. Una daga brillante danzaba entre sus dedos, apenas el le toco, quiz cortarle las manos para que cayesen a la arena, no era la primera que cortaba, pero si la que fallaba por casualidad. —NADA de malvavisco… La locura es algo que se mueve con holgura en esta playa… siendo un jodido virgen quieres irte con mi hermana pequeña para satisfacer tus sucios deseos maldito cerdo?...— Su daga se movió aún más rápido pero a su propia cabeza, esta vez intentando rascarse la frente comprendiendo la situación o intentando comprenderla… es que ambos eran unos cabeza de chorlito?
—Merlot?... dime ahora, no me mientas… este… soquete.. Huariwawa Shen o como sea, es amigo tuyo o que? Van a la reunión mensual de enfermos mentales juntos?... espera no. No digas nada… Usted… señor… quisiera que en primer lugar no vuelva a tocarme. Y esas miradas de medio lado de prota de anime no le funcionaran. Quizás con la inútil máxima de todo el blues… sabes que te quiero cariño pero no eras muy lista, de echo Ash solo te lleva con él porque eres muy buena reventando cráneos. Pero… no puedo dejarte sola con cualquier random de playa.— La mirada de Maki estaba pegada a los ojos de magia resonante del muchacho, pozos de estrellas rondando en una galaxia sin fin llena de posibilidades. Infinitas posibilidades que incluso Maki sentía debía conocer, pero… pero… debía resistirse… debía cuidar a su hermana pequeña contra cualquier vendedor de humo que apareciese aunque fuera un hermoso hombre con apariencia de un ángel venido al cielo para darle amor a todo aquel que lo solicite… espera… espera… ya sabía… Maki entonces supo que pasaba, un chico guapo, ojos de zafiros relucientes, tratando de seducir pobremente a una chica, o dos le parecía. Volvió su vista a sus propios brazos… no, solo una, ella nunca seria blanco de seducción jamás. sabia que era horrenda y pendenciera, de malos modales y algo marimacha. Pero… volviendo a sus conjeturas. Todo cabía en su sitio. Seguro que el malvavisco era homosexual y necesitaba alguien para usar de despiste. Si, eso era.
—Espera espera don Juan… — Maki se adelanto dejando a su protegida detrás de si y empujo suavemente al hombre. Y con un rápido movimiento, uno que apenas podía reaccionar él. Paso sus manos detrás del hombre… apegándolo a ella… Maki sonrió algo picara… sus labios y los de él, casi rosándose… hablo con una voz dulce, melosa, romantica y suave. muy diferente a la que solía acosar gente, osea la normal. —Déjeme pensar un poco, que tus ojos me distra…— Se aparto de pronto antes de que el hombre malinterpretase todo… su billetera… —AJA…. Merlot… sus datos… quien es este idiota…— Le paso la billetera a la sirena para que leyera sus datos. Mientras ella con un aspecto algo arisco le cerraba el paso para recuperar su billetera. Que seguro no tenia un solo berri. Maki se aseguraría de ello.

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