29-12-2025, 01:10 AM
El nerviosismo de Elara le resultaba en cierta forma, atractivo, porque le daba el control de la situación a él, y por Dios, claro que Hasegawa Shin disfrutaba de dominar cada escena en la que se encuentra con su alocado carisma nato. Iba a cobrarse esa canción, de una forma u otra, pero esperaba a que para ese entonces se encontrase más tranquila, y no precisamente por empatizar con su timidez, sino, porque así sería más divertido volver a romperla.
¿O es acaso su culpa que en momentos como el comentario de interrogarla ella reaccionase tan asustadiza? Como si tuviese algo que ocultar. Desafortunadamente, Shin estaba demasiado entretenido en las pintorescas actitudes de la pequeña angelita que no se fijaba en los detalles que podían surgir en el trasfondo de la interacción, quizás un gran error para alguien en su rol, ¿y quién podría culparlo? Su ego lo estaba dominando, la asfixiante sensación de ser halagado por personas como ella, que con un poco de presión soltaban inenarrables frases que lo acariciaban desde lo más profundo de su narcisismo.
"Maravilloso", ah, esa palabra tan brillante... su sonrisa no pudo ser ocultada ni aunque quisiese, porque claro, escucharla le hizo poner un gesto en completo acuerdo con lo dicho por Elara, en el que hasta se podían imaginar brillitos emergiendo de sus ojos. —¡Continúa, continúa! —exclamó, asintiendo múltiples veces en completo acuerdo con lo que la alada le hizo saber.
La pregunta final se le hizo graciosa, y no iba a escatimar en gastos sobre cómo le contestaría, más considerando que se había servido ella misma en bandeja de plata. —Es por ti, Ela-chan. ¿Cómo no tratarte bien, si pareces salida de un cuento de hadas? ~ —dijo en tono casi susurrante, rozando lo seductor. Acompañando a sus palabras, volvió a invadir el espacio personal ajeno, inclinándose hacia ella, mirándola fijamente a los ojos, como si pudiese ver a través de su alma, o deducir cualquier verdad que pudiese estar ocultando.
—Creo que al final, fui yo quien tuvo suerte en este encuentro fortuito. —con el dorso de su mano, le regaló una suave caricia en la mejilla, antes de pegar un salto hacia atrás y volver a su posición inicial, dándole la espalda, como si nada hubiese pasado, literalmente.
—¡A ver, a ver! ¡La zona de suministros! Hmmm... —se colocó la palma encima de los ojos, "amplificando" su visión, y finalmente decidió la trayectoria que seguirían. Aunque en realidad fue todo show, parte de su exageración constante de las cosas.
—¿Qué más puedes contarme de tu lugar de procedencia? Me suena a que nunca estuve allí. Pasé toda mi vida en Sorbet, hasta que me asignaron como marine aquí. —mientras volvía a caminar, dirigiendo la marcha y casi que llegando al destino, sacó otro tema de conversación, intentando "relajar" un poco el ambiente tras excederse con lo de antes.
¿O es acaso su culpa que en momentos como el comentario de interrogarla ella reaccionase tan asustadiza? Como si tuviese algo que ocultar. Desafortunadamente, Shin estaba demasiado entretenido en las pintorescas actitudes de la pequeña angelita que no se fijaba en los detalles que podían surgir en el trasfondo de la interacción, quizás un gran error para alguien en su rol, ¿y quién podría culparlo? Su ego lo estaba dominando, la asfixiante sensación de ser halagado por personas como ella, que con un poco de presión soltaban inenarrables frases que lo acariciaban desde lo más profundo de su narcisismo.
"Maravilloso", ah, esa palabra tan brillante... su sonrisa no pudo ser ocultada ni aunque quisiese, porque claro, escucharla le hizo poner un gesto en completo acuerdo con lo dicho por Elara, en el que hasta se podían imaginar brillitos emergiendo de sus ojos. —¡Continúa, continúa! —exclamó, asintiendo múltiples veces en completo acuerdo con lo que la alada le hizo saber.
La pregunta final se le hizo graciosa, y no iba a escatimar en gastos sobre cómo le contestaría, más considerando que se había servido ella misma en bandeja de plata. —Es por ti, Ela-chan. ¿Cómo no tratarte bien, si pareces salida de un cuento de hadas? ~ —dijo en tono casi susurrante, rozando lo seductor. Acompañando a sus palabras, volvió a invadir el espacio personal ajeno, inclinándose hacia ella, mirándola fijamente a los ojos, como si pudiese ver a través de su alma, o deducir cualquier verdad que pudiese estar ocultando.
—Creo que al final, fui yo quien tuvo suerte en este encuentro fortuito. —con el dorso de su mano, le regaló una suave caricia en la mejilla, antes de pegar un salto hacia atrás y volver a su posición inicial, dándole la espalda, como si nada hubiese pasado, literalmente.
—¡A ver, a ver! ¡La zona de suministros! Hmmm... —se colocó la palma encima de los ojos, "amplificando" su visión, y finalmente decidió la trayectoria que seguirían. Aunque en realidad fue todo show, parte de su exageración constante de las cosas.
—¿Qué más puedes contarme de tu lugar de procedencia? Me suena a que nunca estuve allí. Pasé toda mi vida en Sorbet, hasta que me asignaron como marine aquí. —mientras volvía a caminar, dirigiendo la marcha y casi que llegando al destino, sacó otro tema de conversación, intentando "relajar" un poco el ambiente tras excederse con lo de antes.
![[Imagen: vEBNZb3.png]](https://i.imgur.com/vEBNZb3.png)
