[Social] [Pasado] Yescas y nieve.
#1
Día 61 de Invierno, Año 16.
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Solsticio de invierno. Los páramos que conjuntaban el Reino de Briss se ceñían bajo un manto níveo. Chimeneas que evocaban festividad y claustro por parte de las familias yacían repartidas aleatoriamente a lo largo del lugar, similar a una jungla de losas y cemento. El hormigón no era lo único que destacaba en la isla: cielorrasos cuyos habitantes agradecían permitían distinguir el gris del material que conformaba las paredes a diferencia de todas esas rocas graníticas del entorno (ahora completamente blancas). Algo de la fauna distintiva de estos climas salía a buscar escaso alimento pues los principales depredadores descansaban en un letargo invernal. Cánticos eran algo audibles desde el exterior de las cálidas casas. Por lo alto del edifico y desde una ventana se podía observar a una familia de cuatro. Cinco, si contáramos la mascota. El más pequeño se distrajo y observó hacia afuera, llorando ipso facto. Tras la reacción el perro ladró y el padre se volteó a ver la anomalía. La madre corrió a esconder a los niños mientras su cónyugue se armaba de valor con un palo de escoba.

—¡¡¡Monstruo!!! ¡¡¡Sal de mi casa!!!

Con los porticones semiabiertos usó el palo para intentar atacar al acosador. Kyozan no se dejó golpear ya que el palo no era lo suficientemente grande y, a pesar de ser dirigido contra sus ojos, retrocedió un par de pasos para continuar su camino. La nieve ardía bajo sus pies pese a que ya no notaba el tacto. El camino hacia ningún lugar parecía eterno y aún más al intentar andar más allá de los confines de su mente. "¿Qué hago mal?" era una pregunta recurrente en él, y estaba claro; el racismo hacia su raza existía y las cuatro gotas de tinta lo pintaban como un océano en lugar de un río. La amistad no era un concepto que entendiera completamente. Sin embargo él quería mostrarse ante las personas, que le escucharan. Siempre había sido el responsable de escuchar a aquellos presos que iban y venían, siempre se encargó de acatar y aprender todo lo que le enseñaban. Él jamás fue escuchado, y parecía que seguiría así hasta el fin de sus días.
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Ya se había acostumbrado.
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Llegó a la plaza central, donde unos niños aguerridos se habían escabullido de sus hogares para ir a jugar con la nieve ignorando el hecho de que alguna que otra madre les vigilaba desde la seguridad de la terraza. Las bolas volaban de un lado a otro con escasa fuerza, efímero momento de jolgorio juvenil que probablemente se quedara marcado en las memorias de cada uno de ellos. Sí, se iban a quedar marcados, desde luego. El coloso hizo huir a los niños en pavor, excepto uno de ellos que resbaló y no podía ponerse de pie. Sus lágrimas e incluso una muy típica secreción nasal debido al catarro no tardarían en congelarse. Pensaba que el Oni lo iba a secuestrar y llevárselo para comer. Kyozan acercó la mano al niño con la intención de ayudarle a incorporarse y, de repente, ¡BANG! Una bala incidió en la escena y perforando profundo la carne que rodea la clavícula del titán. Apartó rápidamente la mano tras un grito de dolor y marchó del lugar corriendo como pudo, no sin antes dar una última mirada al hombre con el rifle que le había disparado.

De vuelta a la tundra que se había vuelto el Reino de Briss en dicha época un fino río de sangre hilaba desde la herida. El frío ayudaba un poco a compensar el dolor aunque no lo suficiente. Recogió algunas ramas y volvió a la cueva donde había estado habitando: una de pequeñas dimensiones aunque lo suficientemente ancha como para significar un refugio ante el clima. Sentado en el suelo amontonó todo el material y probó de hacer fuego chocando dos piedras tal y como le habían enseñado en el calabozo. Al primer impacto una piedra se desmoronó encima de la yesca sin soltar chispa alguna pues el material no era el correcto. Además, la humedad enhebraba las fibras de la madera y jamás habría sido capaz de prender una sola llama. Ni con pedernal ni con el milagro de una Akuma no Mi.

Kyozan se movió hacia la pared más profunda (aunque poco) de la cueva, apoyándose contra ella y entrecruzando los brazos para intentar aunar la mayor cantiad de calor corporal. El frío terminaría pronto... Con algo de suerte.

Be strong, to defend the other
[Imagen: YrlvrPU.gif]
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[Social] [Pasado] Yescas y nieve. - por Kyozan Tetsuzaki - 27-12-2025, 05:50 PM

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