27-12-2025, 04:59 AM
La mirada cruzada y sus palabras se sienten como unas chispas de agua. —Nada que ver.— Sin embargo, aun con el permiso no hice el más mínimo movimiento por servirme comida, aunque frente a mi pusieran uno de esos platos de la fina vajilla. Solo no sentía que fuera mi comida para disponer de ella a voluntad. Ver la propuesta al ver como le ofrecen un bocado es un poco confuso, ver el bocado y luego a ella que no parece inmutarse. Entonces no es la gran cosa. Me dejé ser alimentado al permitir que el bocado llegara a mi boca, solo que fue vergonzoso.
Tuve que desviar la mirada, comer un bocado sin mirarla. No se si es el hecho de que ella es tan grande, o si es el hecho de que le dieran la comida en la boca. No son cosas a las que esté acostumbrado. No quiero decir nada pues mi cabeza ha quedado en blanco.
De las descripciones, unas no mala propiamente dicho, no buena. Entonces ella todo el tiempo se imaginó como soy. Pudo prevenirse del todo porque soy alguien predecible y si bien eso no es malo me hizo pensar que tal vez no tengo cualidades para actuar o para mentir. Nunca pude aprender bien mi oficio entonces. No puedo hacer nada salvo. —Gracias, Asherah.— No quise abusar de su confianza al ofrecerme su comida.
Tendría que hacer un despiezado de los cangrejos, langosta, mariscos, todo con la intención de que no pasaremos por el trabajo. Ella no lo pidió, solo lo hice porque no quería pasar trabajo para comer. Tambien lo fui separando en partes iguales. Aun sabiendo que ella me dijo que no comería demasiado, no iba a pecar de abusador con ella. No siendo tan buena.
—Eshtá muy bueno. — Agregué tras volver a estar centrado. Rara vez que una mujer me hace sentir la vergüenza y me sorprendo de mí mismo ante eso. Entonces acepté la propuesta y decidí cooperar al preparar un plato para comenzar a servir. Cortan un poco de los animales marinos para sacar aquella carne deliciosa y jugosa para sostenerla con los cubiertos y ofrecerlo de la misma manera que lo hizo conmigo. —Es tu turno. Anda.— Le ofrecí imitando la misma vibra que ella había usado en mi, no había que hacerlo parecer más especial de lo que es, solo deseaba devolverle la gentileza y lo íntimo del ademán. Claro, fue necesario en mi caso levantarme y acercar el bocado a ella con la misma naturalidad.
Claro la elegancia de ella era otro nivel que no se puede comparar con el de alguien que ha vivido toda la calle. Era como la dama que comparte la comida con el vagabundo en esa obra donde una Mink perro de la alta sociedad de orejas caidas salía con ese Mink perro con bigote que es de los suburbios. —¿No eres de comer demasiado? ¿Entonces eres más de una buena ropa?— Igual mientras estamos compartiendo aquella comida agradable estaría bueno conocer un poco más allá de ella e ir un poco más profundo de aquella dermis que parece muy delicada.
Con solo verla, el porte, las joyas, debe ser una mujer que tiene sus estándares o es algo que me gustaría conocer a ver si me desarrollaba un poco la respuesta. Un gesto de afirmación. Tomar asiento nuevamente.
Tuve que desviar la mirada, comer un bocado sin mirarla. No se si es el hecho de que ella es tan grande, o si es el hecho de que le dieran la comida en la boca. No son cosas a las que esté acostumbrado. No quiero decir nada pues mi cabeza ha quedado en blanco.
De las descripciones, unas no mala propiamente dicho, no buena. Entonces ella todo el tiempo se imaginó como soy. Pudo prevenirse del todo porque soy alguien predecible y si bien eso no es malo me hizo pensar que tal vez no tengo cualidades para actuar o para mentir. Nunca pude aprender bien mi oficio entonces. No puedo hacer nada salvo. —Gracias, Asherah.— No quise abusar de su confianza al ofrecerme su comida.
Tendría que hacer un despiezado de los cangrejos, langosta, mariscos, todo con la intención de que no pasaremos por el trabajo. Ella no lo pidió, solo lo hice porque no quería pasar trabajo para comer. Tambien lo fui separando en partes iguales. Aun sabiendo que ella me dijo que no comería demasiado, no iba a pecar de abusador con ella. No siendo tan buena.
—Eshtá muy bueno. — Agregué tras volver a estar centrado. Rara vez que una mujer me hace sentir la vergüenza y me sorprendo de mí mismo ante eso. Entonces acepté la propuesta y decidí cooperar al preparar un plato para comenzar a servir. Cortan un poco de los animales marinos para sacar aquella carne deliciosa y jugosa para sostenerla con los cubiertos y ofrecerlo de la misma manera que lo hizo conmigo. —Es tu turno. Anda.— Le ofrecí imitando la misma vibra que ella había usado en mi, no había que hacerlo parecer más especial de lo que es, solo deseaba devolverle la gentileza y lo íntimo del ademán. Claro, fue necesario en mi caso levantarme y acercar el bocado a ella con la misma naturalidad.
Claro la elegancia de ella era otro nivel que no se puede comparar con el de alguien que ha vivido toda la calle. Era como la dama que comparte la comida con el vagabundo en esa obra donde una Mink perro de la alta sociedad de orejas caidas salía con ese Mink perro con bigote que es de los suburbios. —¿No eres de comer demasiado? ¿Entonces eres más de una buena ropa?— Igual mientras estamos compartiendo aquella comida agradable estaría bueno conocer un poco más allá de ella e ir un poco más profundo de aquella dermis que parece muy delicada.
Con solo verla, el porte, las joyas, debe ser una mujer que tiene sus estándares o es algo que me gustaría conocer a ver si me desarrollaba un poco la respuesta. Un gesto de afirmación. Tomar asiento nuevamente.
