26-12-2025, 03:55 AM
Pudo sentir su mordisco. Ah, mierda, el dolor, ese delicioso escozor que lo estaba cegando, volviéndolo loco, incapaz de pensar con claridad. Su labio sangrando y siendo él el responsable solo lo volvía cada vez más y más loco. El jadeo escapaba de entre sus labios, ciego de puro placer, su mano acelerando más en el miembro ajeno. Se iba a volver loco solo con ese detalle. Maldita fuera su parte masoquista… y la parte sádica que lograba ver las marcas que había dejado en su piel. No lo soltó, de hecho ni siquiera se percató de que perdía fuerzas por la firmeza en que lo agarraba, apretándole el pecho contra la pared al mover sus caderas y penetrarlo incluso más. Lo necesitaba, lo ansiaba, lo deseaba. Maldición… Deseaba ver su rostro, escuchar más fuerte sus gemidos, hacerlo enteramente suyo. —No puedo entrar sin abrazarte, solo sería un desperdicio no aprovechar tocar esta piel. — Su respuesta salió con voz ronca. Sentía la calidez inundándolo, él no estaba cerca de terminar, ni de broma. Iba a exprimirlo si era necesario.
Sus ojos se entreabrieron, sus palabras habían llegado a él, incluso en su situación, cargada de excitación. Buscó su mirada, elevándola de su hombro, y solo podía ver parte de su oreja y mejilla. Quería verlo. Mierda… Quería ver su rostro. Necesitaba ver su rostro. Sus caderas golpearon incluso más profundo, el sonido del agua salpicando se hacía cada vez más claro. Escuchaba sus palabras, sus ojos se fijaban en él dentro de lo que sus ojos podían permitirle. El puño ajeno cerrándose, su cuerpo estremeciéndose a su tacto. Pensó en un inicio que lo rechazaría, más cuando solo iba a “limpiarlo”, pero verlo tan receptivo era de lo más satisfactorio.
Ojalá pudiera decir que pudiera ser solo para él. Estuvo a punto de dejarlo escapar de entre sus labios, pero pudo frenar a tiempo. Ah, sí. Solo él… No sonaba tan mal. Solo recordar cómo aquella marca, ya prácticamente “desaparecida” estaba en ese perfecto cuello lo volvía loco. ¿Quizás no podría tener ese privilegio? ¿Incluso si ahora trabajaba para él? Su cuerpo se apretó más a él, pudo sentir el fluido cálido en su mano, pero sus caderas no podían frenar. En bucle, dentro de su mente, solo se repetía una sola frase;
Sintió cómo de nuevo lo apretaba, haciéndole morder su labio inferior con fuerza, percibiendo entonces el corte previo, haciéndolo sangrar inconscientemente por el placer. Ah, cuando se contraía así era exquisito. Elevó su cabeza, dejando escapar el aire, manteniendo sus ojos cerrados a causa de la mezcla de placer y el agua de la ducha. El rojo incrementaba entre sus mejillas, el placer lo estaba cegando, volviendo poco a poco más y más loco. Por un momento se planteó apartar su mano, al menos para no torturarlo demasiado, pero tuvo que hablar, mantener su mano con la de él. ¿Cómo diablos estaba siendo tan sexy? Maldición. No lo dejó en paz, lo apretó más contra la pared, su mano moviéndose todavía más deprisa. ¿Le dolería? No podía pensar con claridad. Solo entreabrió sus ojos, buscando la mirada ajena, de nuevo, por la espalda, imposible de encontrarla. Apretó la mandíbula, apartándose sin avisar, retirando su miembro. No podía. No esperó respuesta, solo lo volteó, tomándolo de detrás de sus rodillas, elevándolo del suelo y haciendo chocar su espalda contra la pared de la ducha, sintiendo todavía más el agua sobre ellos. Sus ojos volvieron a mirarlo, jadeando. El vaho escapaba de entre sus labios, sus ojos se elevaron, ya que, en ese momento, debido a la nueva postura, él parecía algo más alto.
Sin aviso alguno, volvió a penetrarlo de golpe, de una sola estocada. —Sujétate bien. — Porque no planeaba parar pronto. Sus caderas lo empujaban más contra el mármol, su mano se elevaba, deseando que ahora rodeara sus piernas a su alrededor, para buscar de nuevo su miembro, buscando masturbarlo, elevando su rostro y besándolo de nuevo, cargado de hambre, más que antes incluso.
Sus ojos se entreabrieron, sus palabras habían llegado a él, incluso en su situación, cargada de excitación. Buscó su mirada, elevándola de su hombro, y solo podía ver parte de su oreja y mejilla. Quería verlo. Mierda… Quería ver su rostro. Necesitaba ver su rostro. Sus caderas golpearon incluso más profundo, el sonido del agua salpicando se hacía cada vez más claro. Escuchaba sus palabras, sus ojos se fijaban en él dentro de lo que sus ojos podían permitirle. El puño ajeno cerrándose, su cuerpo estremeciéndose a su tacto. Pensó en un inicio que lo rechazaría, más cuando solo iba a “limpiarlo”, pero verlo tan receptivo era de lo más satisfactorio.
![[Imagen: HxXE2Yi.png]](https://i.imgur.com/HxXE2Yi.png)
—Entonces, soy de los afortunados de disfrutar semejante escultura.
Ojalá pudiera decir que pudiera ser solo para él. Estuvo a punto de dejarlo escapar de entre sus labios, pero pudo frenar a tiempo. Ah, sí. Solo él… No sonaba tan mal. Solo recordar cómo aquella marca, ya prácticamente “desaparecida” estaba en ese perfecto cuello lo volvía loco. ¿Quizás no podría tener ese privilegio? ¿Incluso si ahora trabajaba para él? Su cuerpo se apretó más a él, pudo sentir el fluido cálido en su mano, pero sus caderas no podían frenar. En bucle, dentro de su mente, solo se repetía una sola frase;
“Sé mío.”
Sintió cómo de nuevo lo apretaba, haciéndole morder su labio inferior con fuerza, percibiendo entonces el corte previo, haciéndolo sangrar inconscientemente por el placer. Ah, cuando se contraía así era exquisito. Elevó su cabeza, dejando escapar el aire, manteniendo sus ojos cerrados a causa de la mezcla de placer y el agua de la ducha. El rojo incrementaba entre sus mejillas, el placer lo estaba cegando, volviendo poco a poco más y más loco. Por un momento se planteó apartar su mano, al menos para no torturarlo demasiado, pero tuvo que hablar, mantener su mano con la de él. ¿Cómo diablos estaba siendo tan sexy? Maldición. No lo dejó en paz, lo apretó más contra la pared, su mano moviéndose todavía más deprisa. ¿Le dolería? No podía pensar con claridad. Solo entreabrió sus ojos, buscando la mirada ajena, de nuevo, por la espalda, imposible de encontrarla. Apretó la mandíbula, apartándose sin avisar, retirando su miembro. No podía. No esperó respuesta, solo lo volteó, tomándolo de detrás de sus rodillas, elevándolo del suelo y haciendo chocar su espalda contra la pared de la ducha, sintiendo todavía más el agua sobre ellos. Sus ojos volvieron a mirarlo, jadeando. El vaho escapaba de entre sus labios, sus ojos se elevaron, ya que, en ese momento, debido a la nueva postura, él parecía algo más alto.
![[Imagen: BHO3rNR.png]](https://i.imgur.com/BHO3rNR.png)
—Necesito verte… esa cara…
Sin aviso alguno, volvió a penetrarlo de golpe, de una sola estocada. —Sujétate bien. — Porque no planeaba parar pronto. Sus caderas lo empujaban más contra el mármol, su mano se elevaba, deseando que ahora rodeara sus piernas a su alrededor, para buscar de nuevo su miembro, buscando masturbarlo, elevando su rostro y besándolo de nuevo, cargado de hambre, más que antes incluso.
![[Imagen: 88xVviv.png]](https://i.imgur.com/88xVviv.png)
—No me sueltes…
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
