12-08-2023, 08:37 PM
La altura era un problema, mejor dicho fue un problema. Lo era porque para Kovashi demostraba una cierta superioridad pasiva que no todo el mundo era capaz de entender, pero cuando tu compañero de aventuras es un puto oso de cuatro metros te vas haciendo a la idea de qué igual tampoco hay que ser tan estricto con el tema. En este caso la influencia de la estatura que dibujaba el panda no le intimidaba en absoluto, al revés, le daban ganas de seguir incitando al choque. Sin embargo, en la vida las situaciones dan muchas vueltas y hoy no sería la excepción, al parecer. No hubo choque ninguno, Caló apareció en escena y la mujer que tenía detrás lanzó un poderoso golpe. Acto seguido fue a esconderse tras el mismo tipo que la agredió.
— Orokana meinu... — Escupió a los pies del panda tras seguir el camino de la mujer. Muy mal tenía que estar de la cabeza para no recordarla. Sí, era aquella gyojin ... Pero no importaba, sabía que su color pelo no era natural, así que ese poder no tenía efecto en el. Casi lo consiguió por otros métodos, pero no fueron suficientes, no al menos hasta que golpeó a Khruner, ahí desapareció el poco encanto que le guardaba. Kovashi no era amigo de las distancias y si bien tuvo un bonito encuentro con la mujer tiburón, eso pasó hace semanas, no podía anclarse al apsado. Encima ahora se ponía del lado de su agresor, como hacían las parejas maltratadas que no eran capaces de escapar de su cautiverio.
Kovashi daría dos pasos atrás, sacando con su diestra lentamente la katana. Se colocó justo delante de su compañero, protegiendo su imagen al mostrarse frente a el. Pronto apareció otro bicho extraño que vete tu a saber que era, parecía como si una cucaracha y un murciélago hubieran copulado de mala gana. Al parecer decía ser amigo del panda, genial. Mostró una ligera sonrisa al tiempo que movilizaba su arma en forma da S. El polvo alrededor del Shimatsu fue ascendiendo. — Qué bonito grupo hacéis — Con toda la mala vibra. Realmente se encontraba al borde del cabreo, algo que no solía suceder. — Voy viendo que esto será un tres contra uno — Comentó, haciendo caso omiso de la presencia de Caló. — Tú tendrás que aguantarme la petaca. Me los pido yo — Esbozó una sonrisa al decir aquello. Su recipiente de alcohol cayó sobre el abdomen del oso pardo y acto seguido Kovashi se colocó en pose de combate. ¿Qué tipo de pose era esa? Brazos abajo, katana apuntando al suelo, mirada de asesino. Realmente no era una postura, pero eso hacía confiarse a los enemigos, los combates eran más divertidos.
— Rubia, prometo no hacerte daño a ti — Le guiñó un ojo. — Pero a ellos dos, no les puedo prometer lo mismo — Se mascaba la tensión, el inicio de un combate estaba a punto de comenzar.
— Orokana meinu... — Escupió a los pies del panda tras seguir el camino de la mujer. Muy mal tenía que estar de la cabeza para no recordarla. Sí, era aquella gyojin ... Pero no importaba, sabía que su color pelo no era natural, así que ese poder no tenía efecto en el. Casi lo consiguió por otros métodos, pero no fueron suficientes, no al menos hasta que golpeó a Khruner, ahí desapareció el poco encanto que le guardaba. Kovashi no era amigo de las distancias y si bien tuvo un bonito encuentro con la mujer tiburón, eso pasó hace semanas, no podía anclarse al apsado. Encima ahora se ponía del lado de su agresor, como hacían las parejas maltratadas que no eran capaces de escapar de su cautiverio.
Kovashi daría dos pasos atrás, sacando con su diestra lentamente la katana. Se colocó justo delante de su compañero, protegiendo su imagen al mostrarse frente a el. Pronto apareció otro bicho extraño que vete tu a saber que era, parecía como si una cucaracha y un murciélago hubieran copulado de mala gana. Al parecer decía ser amigo del panda, genial. Mostró una ligera sonrisa al tiempo que movilizaba su arma en forma da S. El polvo alrededor del Shimatsu fue ascendiendo. — Qué bonito grupo hacéis — Con toda la mala vibra. Realmente se encontraba al borde del cabreo, algo que no solía suceder. — Voy viendo que esto será un tres contra uno — Comentó, haciendo caso omiso de la presencia de Caló. — Tú tendrás que aguantarme la petaca. Me los pido yo — Esbozó una sonrisa al decir aquello. Su recipiente de alcohol cayó sobre el abdomen del oso pardo y acto seguido Kovashi se colocó en pose de combate. ¿Qué tipo de pose era esa? Brazos abajo, katana apuntando al suelo, mirada de asesino. Realmente no era una postura, pero eso hacía confiarse a los enemigos, los combates eran más divertidos.
— Rubia, prometo no hacerte daño a ti — Le guiñó un ojo. — Pero a ellos dos, no les puedo prometer lo mismo — Se mascaba la tensión, el inicio de un combate estaba a punto de comenzar.
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