[FIC AKUMA] una pequeña caida en medio del entrenamiento.
#1
Dia 78 de invierno, año 16

El inicio de madrugada había sido en esta ocasión una sensación efervescente, inspirada en el abrigo dulce de la ligereza que sostenía del peso de mi cuerpo, elevando mi ánimo con energía matutina y obligándome a bostezar, agradablemente acompañado por la presencia orientativa del presente, buscando con presura la proximidad del reloj a una esquina de la cama mientras que tomaba un breve momento para permitirme rascar bajo mi mentón, entonces logre apreciar sobre el manto oscuro que impregnaba a la habitación a una fila de literas de hierro que no resultaban difícil de reconocer, percatándome también que todavía faltaban 5 minutos para comenzar rutina.

Hubiera deseado poder ignorar la idea de responsabilidad o deber, siguiendo recostando mi cuerpo nuevamente sobre la delicadeza de las sábanas, pero, lejos del hogar sabia muy bien qué no iba a tener sentido algo como eso, porque siquiera había algún tipo de confort sobre el gentil manto que arropaba, o tal vez y sí pero lo ignoraba y seguí aferrado sobre un planteamiento negativo por lo menos durante lo que disponía del pesar sobre mi rostro, mentalmente buscando encontrar un poco de paz antes de iniciar, frotando con esperanza alrededor de mis ojos todavía cerrados mientras extendía y flexionaba de manera meditativa de mis orejas con la caricia de mis dedos.

En lo que inhalaba despacio por la nariz ni siquiera me percate de que el tiempo se llevaría casi todo un minuto hasta dejarme mecer por la dulce aspereza, la sensación de ensueño y sobre todo entonces exhalar resignación, apasionadamente exasperado, rindiéndome sin percatarme de todo el peso entre mis hombros que bien sino era plenamente literal sino emotivo igual resguardaba mi costumbre forzada sobre la agradable línea del silencio, habitando un momento de quietud a consciencia valorativa en lo que entreabría y peinaba hacia atrás mi cabello alcanzando acomodar mi espalda sobre la cama, entre lo que mi mirada se limitaba entre mis piernas y el techo.

Mi techo igual seguía siendo el primer piso de una litera. Pero, lejos de estar buscando molestar a otra persona quien predeciblemente iba a ser otro soldado novato me convencí en silencio de aprovechar el tiempo restante, aunque no estaba seguro de cuantos minutos restaban sobre este punto en particular, decidí que no iba a perder un minuto más de mi tiempo y conseguí inclinar mis piernas lo suficiente para así alcanzar del borde de la cama, disponiendo el pie derecho primero mientras alcanzaba la barra de la escalera con mi mano mientras me alzaba por lo menos lo suficiente para mantenerme sentado, buscando a alguien más alrededor por la mera costumbre.

Había cuatro o cinco soldados, todos despiertos antes que los demás y dispersos alrededor de aquella habitación siendo que lejos de encontrar preocupante sus figuras distantes repartidas de manera aleatoria entre las literas, cada uno conseguía recordarme con sus figuras borrosas escondidas bajo el manto de oscuridad que todavía era el tiempo correcto para marchar así que imitando a sus gestos empecé buscando de mis botas debajo de la cama, sacudiendo precavidamente cada una, boca abajo, esperando evitarme cualquier broma, porque inclusive aunque todos éramos novatos siempre sucedía había algún imbécil que era mandado al lugar como si fuera correccional.

Me alivie en parte luego de notar que lo único que saque de mi calzado serian los calcetines que había utilizado cómodamente el día de ayer pero no seria inteligente reutilizarlos así que, luego de tomarlos, los enrolle en bola, disponiendo de una pequeña bolsa de tela que nos facilitaba guardar la ropa sucia a cada soldado y que también cabe resaltar en mi caso iba junto con otras prendas utilizadas sobre el transcurso de la semana como camisas, pantalones o algunos calzoncillos, a razón por la que, luego de guardar lo innecesario busque junto el brillo rojo del reloj electrónico otra bolsa de tela esta vez de ropa limpia, pero no iba a tomar más que un par de calcetines.

Estaba cambiando alrededor de 2 pares de calcetines por día y era agotador sí. Pero, te acostumbrabas en algún punto y sabia que luego de atar las trenzas de mis zapatos, vestido en un pantalón azul y una camisa sin mangas, estaba listo para comenzar, por lo que me quede mirando a los soldados que estaban despiertos o todos los que recién empezaban a levantarse mientras aprovechaba el tiempo restante en cepillarme los dientes con calma, escupí la espuma en una taza, me enjuague con agua de una botella y me levante hasta el baño que era más una especie de letrina pequeña para cuando entonces empezó a sonar la bocina del embarcadero como de costumbre.

El sonido del megáfono era el signo más distinguible de que había comenzado, pero venia acompañado también por la figura de un supervisor que disfrutaba asegurarse estuviéramos cumpliendo a nuestras responsabilidades, de manera que me encontré preocupado sentado todavía sobre el toilet seguro de que ahora tenía mala suerte y en esta oportunidad debía sino de apresurar la naturaleza antes de que creyeran estaba retrasado para comenzar, escuchando sobre el otro lado de la puerta los pasos de 20 o tal vez 30 hombres que salían de sus camas agitados entre regaños y exclamaciones rígidas que puntualizaban orden, exigían disciplina y se detenían en mi nombre.

Bueno, no, siendo justos no habían pronunciado mi nombre en ningún momento, pero la voz detrás de la puerta había preguntado abiertamente por la ubicación de este recluta a falta de su presencia a plena vista con su visita, ¿quién sino mi propia persona iba a ser aquel de su interés? claro, maldije en silencio mientras bajaba la cadena y me tomaba lo que tarda un respiro lleno de imperios lavarse ambas manos entre lo que exclamaba no ir ausente, “¡baño! ¡un momento! ¡salgo enseguida!” resalte apresurado, frunciendo la mitad de mi entrecejo entre lo que iba saliendo por la puerta con una sonrisa avergonzada y cada uno de los reclutas me lanzaban a esa misma mirada.

El instructor no parecía reaccionar de forma negativa sobre mi asistencia pero tampoco parecía que verme fuera placentero sino por el contrario fijo su mirada con detenimiento como quien decide disponer de mucha atención, brindándome una idea silenciosa de suposiciones, pero lejos de mantener un momento que pudiera sembrar algo de silencio enfoco con un grácil movimiento de su mano preguntando sí había sido yo quien iba en aquella cama, entonces incline mi mirada con intriga, recordando una cama impecable y sorprendiéndome, porque mi cama era ahora un desorden, alguien me la había jugado mientras había ido unos minutos al baño y no tenía sospechosos.

De hecho, inevitablemente mi mirada buscaría la figura casi desconocida del joven quien se había dispuesto en el piso superior de la litera compartida pero además de ser cualquier otro recluta del montón difícil de distinguirse, una vez cruce miradas con el joven esté mismo reaccionaba como quien no reconoce a una mirada de búsqueda o incluso puede que como quien decide fingir no saber, lastimosamente no tendría una mirada clara de entenderlo, tampoco tiempo suficiente para formular una excusa lo bastante prudente, por lo qué barrido por la mirada clara de quien supone entender todas las cosas busque responder a su contacto visual y la pregunta ahora remarcada.

“Si” mentí. Y lo sabía, por supuesto que sí, a partir de ese momento me había ganado una lección disciplinaria y aunque no había sido dicha, aunque intente inclinarme para empezar a limpiar y corregir la idea que se presenta, había sido ordenado que me detuviera un momento, entonces obedecí, preocupado en silencio y escuchando a mi espalda la orden sencilla, debía de terminar de ordenar la cama pero hoy además debía de hacer doble de vueltas, aquella sentencia parecía algo rutinario, pero no lo era y hubiera querido razonar o incluso negociar pero fue ahí cuando redirigió su atención sobre el resto de reclutas para exclamar a toda voz por el megáfono que empezaría.

El resto de reclutas empezarían a salir de la habitación como ganado suelto sin orden o unión compitiendo codo contra codo para su beneficio porque esta vez la fila no resultaba por un protocolo de orden sino para medirnos, segmentando a los mejores soldados del resto, entonces todos querían del mayor merito y no me quedo de otra que también salir detrás de ellos abandonando la habitación, recorriendo el largo pasillo blanco de nuestra base, para alcanzar una de las salidas que iban en dirección a la zona montañosa por la que hubieras podido visualizar tanto un grupo variopinto de reclutas a medio vestir como de nuestro supervisor atento solo de los más lentos.

No me gustaba empeorar las cosas. Pero, claro que mi instructor me lanzo una mirada de desaprobación que era incluso predecible como sí dijera que sus años de experiencia le hubieran apuntado que iba a ser el problemático, que remedio ¿cómo aguantar las ganas de demostrar lo contrario?, pero solo me alcanzaba el tiempo en morder de mi labio superior mientras trotaba y me integraba nuevamente hacia el resto de mis compañeros adelantados, entrando en un principio sobre un bosque espeso que evitaba consiguiéramos correr en una vía totalmente recta sí pretendíamos no estrellarnos contra un árbol, esquivando, zigzagueando, mientras algunos si se tropezaban.

No deben haberse quedado atrás mucho más de 2 o 3 reclutas despistados pero seguía entre los últimos lugares mientras empezaba a inclinarse el camino montañoso marchando por la ruta despejada de tierra y unas piedras, entonces por casualidad me encontré con un grupo que se detuvo, cada uno de ellos portaba a medio vestir una prenda del uniforme estándar pero habían decidido escalar un grupo de piedras inclinados buscándose un atajo, lo que no era ilegal, pero ¿estaban en lo correcto?, no me gustaba la idea de acabar perdido junto a un grupo de novatos pero decidí seguir a este grupo de reclutas subiendo las piedras, quienes al darse cuenta me saludaron.

Me apodaron “el chico del baño” casi de inmediato. Por supuesto, únicamente me quedo relamer mis labios con una sonrisa insatisfecha mientras les seguía el paso entre sus burlas pero no parecían ser unos completos idiotas, avanzamos hasta el pico de una especie de colina verde, había algunos arbustos alrededor pero nada preocupante así que empezamos a bajar para conectar con la otra colina todavía más alta que podía conectar mejor a la meta, pero entonces cuando íbamos bajando un chico se resbalo por el estrecho deslizándose cuesta abajo por la tierra un par de metros hasta que aferrado entre rocas, con manos y pies, solo quedo alzando la mirada hacia nosotros.

El grupo estaba nervioso claro, pero sabíamos que nos habíamos salido de la ruta usual así que no era un camino del todo seguro y cosas como estas iban a ocurrir si teníamos mala suerte, entonces en lo posible reaccionamos, siendo que uno de los chicos junto a mi propia persona empezamos a bajar apenas lo suficiente para servir como una especie de puente humano, siendo que fui el que bajo más cerca del chico que cayo sujetado por otras manos, entonces logre apretar la mano del chico que necesitábamos rescatar, afinque el agarre buscando sujetarlo desde el codo y mientras tanto fuimos jalados por los chicos un poco más arriba mientras afincaba a mis pies adelante.

Lo normal hubiera sido que consiguiéramos regresar hacia la colina pero la tierra no era tan firme como quería así que mientras luchaba con el deslizamiento y este grupo nos intentaba subir la tierra empezó a fragmentarse, pude ver claramente lo que iba a ocurrir, era fácil de imaginar así que hice lo único que imaginaba podía para ese punto y utilizando mi propio peso como una palanca meci al chico hasta arriba para que lograran tomarlo al aire, entonces lograron sujetarlo, pero la tierra en mis pies se fragmento hasta algunos de los chicos y casi los lleva.

Tuvieron que retroceder y dejarme caer.

Y caí sobre un rio profundo de agua.

El golpe no fue precisamente duro pero la caída me desoriento lo suficiente, combinado con la falta de aire y una corriente agresiva sinceramente no me dio para salir a tierra firme hasta que no supe exactamente donde estaba, entonces me di cuenta que me había perdido, podía intentar encontrar el camino de regreso pero sabia que igual y seguramente llegaría a ser el ultimo lugar de nuevo, peor aún iba a ser nuevamente el gran drama del grupo, ¿qué apodo iban adarme ahora niño pez? ni siquiera sabia que pensar, pero me recosté sobre una piedra mientras aprovechaba la luz del sol para secarme y buscaba encontrar algo útil entre las orillas del rio, como un camino.
Pero, inesperadamente encontré un bolso.

Había un camino que parecía redirigir a las montañas si.

Pero, inevitablemente quise hurgar en aquel bolso abandonado o extraviado por las corrientes fue entonces cuando encontré lo que parecía un tesoro de fantasía, una akuma no mi, un poder de leyendas, raro y valioso, entonces deje el bolso en su lugar sacando la fruta para apreciarle entre mis manos, preguntándome si valía realmente el riesgo consumirla en ese momento o venderla, ¿honestamente? no sabia nada de las frutas así, realmente no sabia, pero sabia que el dueño podría no estar muy lejos así que apresure el paso de vuelta hacia aquel camino montañoso pensando en dirigirme de nuevo con el grupo, sosteniendo la fruta entre mis manos.

Entonces, una o dos horas después logre visualizar a la distancia un campamento que parecía de turistas y aunque no era mi grupo, sabia que habia conseguido regresar, así que comí la fruta en secreto de toda gente, para vanzar hacia aquel grupo de camping a buscar un poco de orientación, esperando en menos de otra hora poder regresar a ser regañado en la base de la marina…
Off


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[FIC AKUMA] una pequeña caida en medio del entrenamiento. - por Dashrath Rifenhardt - 24-12-2025, 08:18 PM

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