24-12-2025, 02:40 PM
La sonrisa de James cuando Owen acepta el trabajo es genuina. Asiente varias veces, como si necesitara confirmar consigo mismo que esto realmente está sucediendo, que finalmente encontró a alguien dispuesto a hacerse cargo de Cassidy y Butch por las próximas horas. Se lleva una mano al bolsillo interior de su chaqueta y extrae un pequeño papel doblado, sellado con lo que parece ser cera roja con un símbolo que no es inmediatamente reconocible. Lo sostiene entre sus dedos por un momento, asegurándose de tener la atención completa de Owen antes de extenderlo hacia él – “Aquí está mi número de Den Den Mushi” – James dice, su voz tomando un tono más serio, casi conspiratorio – “Pero escúchame bien, guardián. No abras este papel hasta que terminen la cacería y estén de vuelta en la costa. Si lo abres antes, si rompes el sello antes de traerlos de vuelta sanos y salvos, no habrá recompensa. Cero Berries. ¿Entendido?” – espera a que Owen tome el papel, sus ojos verdes fijos en los celestes del pelirrojo como si estuviera tratando de leer cualquier intención oculta – “Cuando terminen, ábrelo, llámame, y arreglaremos el pago. Pero no antes.” – Antes de que Owen pueda responder o moverse, James hace un gesto brusco hacia los marineros que permanecen cerca del bote. Uno de ellos asiente y regresa rápidamente al bote. Regresa momentos después arrastrando una maleta enorme, de cuero marrón oscuro con refuerzos metálicos en las esquinas que raspa contra la arena mientras la trae. Es considerablemente grande, del tipo que normalmente requeriría dos personas para transportar cómodamente, y cuando el marinero la deposita frente a Owen con un golpe sordo que hace que la arena se hunda ligeramente bajo su peso, queda claro que está completamente llena – “Provisiones” – James explica señalando la maleta con un gesto casual de la mano – “Agua, comida, suficiente para los tres durante toda la cacería. Nuestros invitados solo cargarán sus rifles. Tú te encargas del resto.” – dice como si fuera lo más casual del mundo convertir a Owen en un porteador además de guía.
Cassidy observa la maleta con una expresión que mezcla satisfacción y completa indiferencia hacia el hecho de que Owen tendrá que cargarla. Sus labios se curvan en una sonrisa condescendiente mientras ajusta uno de sus guantes, asegurándose de que cada dedo esté perfectamente acomodado. Butch simplemente suelta un resoplido, levantando su rifle para inspeccionarlo una vez más. James ignora las reacciones de sus clientes, su atención todavía en Owen mientras da un paso atrás hacia el bote. Los marineros ya están preparando los remos, claramente ansiosos por alejarse de la isla lo más rápido posible – “Entonces está claro. Seis a ocho horas. Los traes de vuelta vivos. Consiguen su trofeo. Llamas al número. Te pago 120k berries. Simple.” – hace una pausa, como si estuviera a punto de ofrecer algún consejo, pero se detiene. Sacude la cabeza levemente y simplemente se despide levantando la mano y agitándola de lado a lado. Los marineros lo ayudan a subir al bote de remos, y en cuestión de segundos están empujando el bote de vuelta al agua. Los remos golpean las olas con un ritmo urgente, alejándose de la costa rápidamente. James no mira atrás ni una sola vez. Simplemente se sienta en la proa, sosteniendo su maletín ahora considerablemente más liviano, y mantiene la vista fija en el barco que lo espera a doscientos metros de distancia.
El silencio que sigue a la partida del bote dura exactamente diez segundos antes de que Cassidy hable, su voz cargada de impaciencia – “Bueno, ¿vamos a quedarnos aquí todo el día o realmente vamos a cazar algo?” – sin esperar respuesta camina hacia donde Owen señaló batallando con la arena con cada paso hasta que finalmente alcanza terreno más firme. Butch la sigue, su rifle colgando casualmente de un hombro mientras camina con confianza. La hora siguiente se desarrolla en una progresión lenta y sudorosa hacia el interior de Little Garden. La maleta que Owen carga es tan pesada como parecía, llena hasta el borde con cantimploras de metal que suenan con cada paso, paquetes envueltos de lo que probablemente es comida preservada, y quien sabe qué más que los ricos consideran esencial para una expedición de seis horas. La vegetación se vuelve más densa a medida que avanzan, helechos gigantes creando un techo verde sobre sus cabezas que filtra la luz del sol en rayos discontinuos que iluminan el suelo de la jungla en parches irregulares. Los sonidos de la isla están en todas partes. El zumbido constante de insectos, el crujido de ramas cuando algo grande se mueve en la distancia, los graznidos agudos de aves volando sobre el dosel de árboles, y ocasionalmente, rugidos profundos y guturales que hacen eco a través de la jungla. Cassidy no ha dejado de quejarse desde que dejaron la playa – “Este calor es absolutamente intolerable. ¿Por qué mi familia pensó que esto sería una buena idea?” – se abanica dramáticamente con una mano, aunque el gesto hace poco para aliviar el calor. Su uniforme blanco elegante, tan prístino en la playa, ahora tiene manchas de sudor bajo los brazos y en la espalda. Las coletas de su cabello rubio larguísimo, que inicialmente colgaban perfectamente, ahora están ligeramente despeinadas con pequeñas hojas y ramitas adheridas que probablemente ni siquiera ha notado – “Cállate, Cassidy” – Butch interrumpe sin mucha fuerza, su propia frustración evidente en su tono. Él también está sudando, su cabello verde pegándose a su frente en mechones húmedos – “Viniste aquí porque obligaste a la familia a aceptar que te permitieran venir en lugar de quedarte aprendiendo a beber te, comer pasteles y gastar dinero estúpidamente. Así que aguanta.” – claramente molesto con la situación y sacando parte de su frustración con Cassidy a la vez que muestra su lado machista y misógino.
La voz de Owen rompe la tensión entre Cassidy y Butch cuando pregunta si sabían lo que querían cazar, haciendo que ambos se volteen a verle – pues avanzaba a 5 metros tras ellos cargando con la mochila de provisiones – como si hubieran olvidado por completo de su presencia – “Nuestra familia tiene una tradición similar. Tres generaciones de cazadores. Mi bisabuelo, mi abuelo, mi padre. Todos cazaron las presas más peligrosas de su época. Y ahora me toca a mí.” – dice con orgullo para luego levantar su rifle – “Pero no vine aquí por un simple dinosaurio. Vine por el más grande. El rey de esta isla. Un Tiranosaurio Rex.” – Cassidy asiente con satisfacción, retomando su camino mientras esquiva una raíz expuesta que sobresale del suelo – “No vine hasta este lugar miserable para cazar algo pequeño o mediocre. Quiero el dinosaurio más grande que Little Garden pueda ofrecer. Algo que haga que los trofeos de mi abuelo parezcan insignificantes en comparación. Algo que nadie más haya cazado.” – exclama, como si la cacería deportiva de especies que deberían estar extintas fuera algo de lo que estar sumamente orgulloso. Continúan avanzando, sus pasos guiados vagamente por Owen mientras la jungla se vuelve cada vez más densa. Han recorrido aproximadamente quinientos metros desde la costa ahora, lo suficientemente profundo como para que el sonido de las olas se haya desvanecido completamente, reemplazado por la sinfonía caótica de la vida prehistórica. El terreno ha comenzado a elevarse gradualmente, pequeñas colinas cubiertas de vegetación que obligan a todos a ajustar su equilibrio mientras caminan.
El calor continúa aumentando a medida que la mañana avanza, el sol subiendo más alto en el cielo y penetrando a través de los claros en la vegetación con intensidad creciente. No han visto ningún dinosaurio grande todavía. Han pasado junto a lagartijas del tamaño de perros que se escabullen entre las rocas, han escuchado movimiento pesado en la distancia que podría ser cualquier cosa, y han visto huellas enormes en el barro cerca de un riachuelo que cruzaron hace veinte minutos, huellas de tres dedos que fácilmente medían medio metro de largo cada una. Pero ningún avistamiento directo. Ningún objetivo claro para sus rifles caros. Butch finalmente rompe el silencio, dirigiéndose a Owen mientras limpia el sudor de su frente con el dorso de la mano – “Entonces, guardián. Dijiste que conoces esta isla. ¿Dónde encontramos a los dinosaurios grandes? ¿no deberías ir liderando al frente en lugar de detrás de nosotros? Si esa maleta te estorba simplemente déjala en el camino y luego volveremos por ella.” – ofrece a Owen con una sonrisa autosatisfactoria, como si estuviera haciendo un acto de caridad desinteresada. Cassidy asiente en acuerdo, su impaciencia evidente en cada línea de su postura – “Exacto, tu deberías ir al frente. Ya llevamos una hora caminando y no hemos visto nada que valga la pena. Deja la maleta atrás, ese imbécil de James bueno para nada tendría que habernos dejado a un portador para no molestar a nuestro guía.”
Cassidy observa la maleta con una expresión que mezcla satisfacción y completa indiferencia hacia el hecho de que Owen tendrá que cargarla. Sus labios se curvan en una sonrisa condescendiente mientras ajusta uno de sus guantes, asegurándose de que cada dedo esté perfectamente acomodado. Butch simplemente suelta un resoplido, levantando su rifle para inspeccionarlo una vez más. James ignora las reacciones de sus clientes, su atención todavía en Owen mientras da un paso atrás hacia el bote. Los marineros ya están preparando los remos, claramente ansiosos por alejarse de la isla lo más rápido posible – “Entonces está claro. Seis a ocho horas. Los traes de vuelta vivos. Consiguen su trofeo. Llamas al número. Te pago 120k berries. Simple.” – hace una pausa, como si estuviera a punto de ofrecer algún consejo, pero se detiene. Sacude la cabeza levemente y simplemente se despide levantando la mano y agitándola de lado a lado. Los marineros lo ayudan a subir al bote de remos, y en cuestión de segundos están empujando el bote de vuelta al agua. Los remos golpean las olas con un ritmo urgente, alejándose de la costa rápidamente. James no mira atrás ni una sola vez. Simplemente se sienta en la proa, sosteniendo su maletín ahora considerablemente más liviano, y mantiene la vista fija en el barco que lo espera a doscientos metros de distancia.
El silencio que sigue a la partida del bote dura exactamente diez segundos antes de que Cassidy hable, su voz cargada de impaciencia – “Bueno, ¿vamos a quedarnos aquí todo el día o realmente vamos a cazar algo?” – sin esperar respuesta camina hacia donde Owen señaló batallando con la arena con cada paso hasta que finalmente alcanza terreno más firme. Butch la sigue, su rifle colgando casualmente de un hombro mientras camina con confianza. La hora siguiente se desarrolla en una progresión lenta y sudorosa hacia el interior de Little Garden. La maleta que Owen carga es tan pesada como parecía, llena hasta el borde con cantimploras de metal que suenan con cada paso, paquetes envueltos de lo que probablemente es comida preservada, y quien sabe qué más que los ricos consideran esencial para una expedición de seis horas. La vegetación se vuelve más densa a medida que avanzan, helechos gigantes creando un techo verde sobre sus cabezas que filtra la luz del sol en rayos discontinuos que iluminan el suelo de la jungla en parches irregulares. Los sonidos de la isla están en todas partes. El zumbido constante de insectos, el crujido de ramas cuando algo grande se mueve en la distancia, los graznidos agudos de aves volando sobre el dosel de árboles, y ocasionalmente, rugidos profundos y guturales que hacen eco a través de la jungla. Cassidy no ha dejado de quejarse desde que dejaron la playa – “Este calor es absolutamente intolerable. ¿Por qué mi familia pensó que esto sería una buena idea?” – se abanica dramáticamente con una mano, aunque el gesto hace poco para aliviar el calor. Su uniforme blanco elegante, tan prístino en la playa, ahora tiene manchas de sudor bajo los brazos y en la espalda. Las coletas de su cabello rubio larguísimo, que inicialmente colgaban perfectamente, ahora están ligeramente despeinadas con pequeñas hojas y ramitas adheridas que probablemente ni siquiera ha notado – “Cállate, Cassidy” – Butch interrumpe sin mucha fuerza, su propia frustración evidente en su tono. Él también está sudando, su cabello verde pegándose a su frente en mechones húmedos – “Viniste aquí porque obligaste a la familia a aceptar que te permitieran venir en lugar de quedarte aprendiendo a beber te, comer pasteles y gastar dinero estúpidamente. Así que aguanta.” – claramente molesto con la situación y sacando parte de su frustración con Cassidy a la vez que muestra su lado machista y misógino.
La voz de Owen rompe la tensión entre Cassidy y Butch cuando pregunta si sabían lo que querían cazar, haciendo que ambos se volteen a verle – pues avanzaba a 5 metros tras ellos cargando con la mochila de provisiones – como si hubieran olvidado por completo de su presencia – “Nuestra familia tiene una tradición similar. Tres generaciones de cazadores. Mi bisabuelo, mi abuelo, mi padre. Todos cazaron las presas más peligrosas de su época. Y ahora me toca a mí.” – dice con orgullo para luego levantar su rifle – “Pero no vine aquí por un simple dinosaurio. Vine por el más grande. El rey de esta isla. Un Tiranosaurio Rex.” – Cassidy asiente con satisfacción, retomando su camino mientras esquiva una raíz expuesta que sobresale del suelo – “No vine hasta este lugar miserable para cazar algo pequeño o mediocre. Quiero el dinosaurio más grande que Little Garden pueda ofrecer. Algo que haga que los trofeos de mi abuelo parezcan insignificantes en comparación. Algo que nadie más haya cazado.” – exclama, como si la cacería deportiva de especies que deberían estar extintas fuera algo de lo que estar sumamente orgulloso. Continúan avanzando, sus pasos guiados vagamente por Owen mientras la jungla se vuelve cada vez más densa. Han recorrido aproximadamente quinientos metros desde la costa ahora, lo suficientemente profundo como para que el sonido de las olas se haya desvanecido completamente, reemplazado por la sinfonía caótica de la vida prehistórica. El terreno ha comenzado a elevarse gradualmente, pequeñas colinas cubiertas de vegetación que obligan a todos a ajustar su equilibrio mientras caminan.
El calor continúa aumentando a medida que la mañana avanza, el sol subiendo más alto en el cielo y penetrando a través de los claros en la vegetación con intensidad creciente. No han visto ningún dinosaurio grande todavía. Han pasado junto a lagartijas del tamaño de perros que se escabullen entre las rocas, han escuchado movimiento pesado en la distancia que podría ser cualquier cosa, y han visto huellas enormes en el barro cerca de un riachuelo que cruzaron hace veinte minutos, huellas de tres dedos que fácilmente medían medio metro de largo cada una. Pero ningún avistamiento directo. Ningún objetivo claro para sus rifles caros. Butch finalmente rompe el silencio, dirigiéndose a Owen mientras limpia el sudor de su frente con el dorso de la mano – “Entonces, guardián. Dijiste que conoces esta isla. ¿Dónde encontramos a los dinosaurios grandes? ¿no deberías ir liderando al frente en lugar de detrás de nosotros? Si esa maleta te estorba simplemente déjala en el camino y luego volveremos por ella.” – ofrece a Owen con una sonrisa autosatisfactoria, como si estuviera haciendo un acto de caridad desinteresada. Cassidy asiente en acuerdo, su impaciencia evidente en cada línea de su postura – “Exacto, tu deberías ir al frente. Ya llevamos una hora caminando y no hemos visto nada que valga la pena. Deja la maleta atrás, ese imbécil de James bueno para nada tendría que habernos dejado a un portador para no molestar a nuestro guía.”
Detalles Importantes
Cassidy & Butch
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