22-12-2025, 02:13 AM
Los ojos de Akura se elevaron entonces hasta el rostro de Kiyoshi, elevando ambas cejas con curiosidad. Parpadeó un par de veces. —Bueno… sí, estoy notando que tienes un problema con la obsesión a los gérmenes, pero no creo que sea buena idea que te pongas a limpiar las cosas de todos. — sus ojos, ahora, observaban los pinceles, increíblemente impecables, impolutos, como si a duras penas se hubieran usado. Su dedo pulgar paseó entre el pelo de los mismos, revisando que incluso la calidad no se había dañado pese a los productos usados. —No me confundas, estoy seriamente agradecida por esto, me has ahorrado mucho tiempo y trabajo extra pero, ¿no crees que la gente podría aprovecharse de ti por eso? — sus ojos volvieron a elevarse ante él, ahora revisando mejor al contrario. —Y no pareces mala persona aunque seas un poco… bueno… directo.
Entonces, la bomba. “Enano”. Jin solo arqueó una ceja, pero Akura solo vio la mano que lo señalaba, sus manos se dirigieron a su estómago y de su garganta salió un estallido de risa. —¡N-no puedo! ¡Ahhhjajaja! — Jin solo volteó la mirada, ahora sintiéndose extrañamente intimidado pese a no haber verdadera razón. —Eres… Ay… perdón perdón. Ja-ja… — Akura, ahora tratando de calmarse (aunque irónicamente era la más baja de las tres) ahora se secaba una lágrima de los ojos, respirando con calma.
Casi parecía una queja. Oh, sí, señoras y señores, sí que lo estaba siendo. —Lo sé, lo sé pero, siempre te tienen tanto miedo y nunca se atreven a decirte nada. Este chico me cae increíble. — Dejó escapar un suspiro, teniendo que elevar su cabeza para dejar de reírse, respirando profundamente. Tuvieron que pasar algunos segundos más antes de que pudiera volver en sí, respirar de nuevo. Jin por fortuna fue quien prestó atención a las palabras de Kiyoshi, frunciendo las cejas.
—No suele ser tan agresiva. — Ay, ese “suele”, si supieran lo que había oculto en una sola palabra probablemente el propio Kiyoshi lo estrangularía… por segunda vez. De no ser por el estado que la droga lo dejó, y las manos del propio Kiyoshi, ni siquiera sabría que habría sido estrangulado, qué ironía. Todo había resultado borroso en ese incidente.
—¡No te preocupes! — la muchacha fue quien afortunadamente frenó el pensamiento del hombre, incluso con las acusaciones del más alto, ella parecía mantener aquella actitud positiva, casi inquebrantable. ¿Era siquiera lograr que se molestara? Mejor no lo descubran. —Bueno, al señor Jin nunca le he visto herido… No entiendo por qué contrataría al mismo médico para él que para mí. — el dedo se elevó, posicionándose a un lado de su mentón, elevando su mirada.
—No solo necesito que sanen tus heridas… — su voz sonó algo más firme, ahora volviendo la mirada hacia el joven. —Quiero también que veas que su salud esté en las mejores condiciones posibles. — Dudaba de la inocencia de la mujer, quería un análisis, ver que en su sangre, su organismo, todo lo que fuera ella estuviera en las condiciones más óptimas. Sus ojos regresaron hacia la muchacha, elevando su mano, en un aire más serio, incluso si estaba más suavizado de lo que habituaba a ser el propio Jin. —Y tú, ni se te ocurra escaquearte.
La chica suspiró. Ya no solo había sido Jin, también parecía ser el joven quien le hablaba de ese modo. Elevó su mano, despeinándose un lateral de su cabello. —Está bien, está bien. Intentaré no salir herida… Pero no pude evitarlo la última vez. Tú eres médico. ¿Acaso dejarías que acosaran a alguien y la golpearan hasta casi matarla? Un uno contra cinco, condenados… cobardes… No podía ver cómo me suplicaban por ayuda y no hacer nada. Pero no es lo habitual.
Un arqueo de ceja. Oh, exactamente igual que el del propio Jin cuando estaba confundida. —¡No soy una niña! ¡Tengo veintidós años! — sus ojos miraron a Jin, señalando ahora al más alto. —¿VES? ¿LO VES? ¡ESTO ES CULPA TUYA SEÑOR JIN! — El rostro de la chica, ahora sí, por primera vez, mostró molestia. Sus ojos ahora contemplándolo con más furia. ¿Por qué? Por la mención de la falta de padres, una que sintió despreciable, como si se mofara de ella. Sus ojos tomaron un brillo cargado de amenaza silenciosa, fijos en el hombre, sin sentirse abrumada por su altura en lo más mínimo.
Porque sí, por muy obsesivo que fuera con la limpieza, esa boca a veces tenía que aprender a silenciarla. —No te atrevas a hablar de padres que no tengo cuando no sabes nada. — Sus pasos se acercaron más, apenas a centímetros de él, teniendo que ponerse en cuclillas para acercarse a su rostro en aire amenazante, hasta que el propio Jin la tomó de los hombros, alejándola un par de pasos.
—Tranquila. No lo dice para ofenderte, Akura. Él no sabe. — Ella apretaba los puños, pero cerró los ojos, respirando. Inhaló, exhaló, repitió el proceso un par de veces para calmarse. Jin no la soltó en ningún momento, al menos hasta que sintió que ella se calmaba y volteaba la mirada hacia Jin.
—Igualmente, no entiendo por qué si tuviera no me iban a dejar estar con el señor Jin. Ha sido bueno. Es verdad que es algo intimidante y tiene aspecto de que vaya a apuñalarte solo con la mirada, pero no es mal hombre. — Silencio, ahora sí, Jin separó sus manos de los hombros de la joven. Deseó, con todas sus fuerzas, que no se fuera de la lengua.
—No te preocupes por eso, Akura. — Ella lo miró, confundida, pero ahora visiblemente más calmada, ahora que Jin se dirigía al contrario. —Quiero que la examines. Sangre, cuerpo, lo que haga falta para descartar que pueda padecer cualquier enfermedad, que se mantenga sana. Alimentos, ejercicio. Todo.
Entonces, la bomba. “Enano”. Jin solo arqueó una ceja, pero Akura solo vio la mano que lo señalaba, sus manos se dirigieron a su estómago y de su garganta salió un estallido de risa. —¡N-no puedo! ¡Ahhhjajaja! — Jin solo volteó la mirada, ahora sintiéndose extrañamente intimidado pese a no haber verdadera razón. —Eres… Ay… perdón perdón. Ja-ja… — Akura, ahora tratando de calmarse (aunque irónicamente era la más baja de las tres) ahora se secaba una lágrima de los ojos, respirando con calma.
![[Imagen: KtWk7D2.png]](https://i.imgur.com/KtWk7D2.png)
—Sabes que no soy bajo…
Casi parecía una queja. Oh, sí, señoras y señores, sí que lo estaba siendo. —Lo sé, lo sé pero, siempre te tienen tanto miedo y nunca se atreven a decirte nada. Este chico me cae increíble. — Dejó escapar un suspiro, teniendo que elevar su cabeza para dejar de reírse, respirando profundamente. Tuvieron que pasar algunos segundos más antes de que pudiera volver en sí, respirar de nuevo. Jin por fortuna fue quien prestó atención a las palabras de Kiyoshi, frunciendo las cejas.
—No suele ser tan agresiva. — Ay, ese “suele”, si supieran lo que había oculto en una sola palabra probablemente el propio Kiyoshi lo estrangularía… por segunda vez. De no ser por el estado que la droga lo dejó, y las manos del propio Kiyoshi, ni siquiera sabría que habría sido estrangulado, qué ironía. Todo había resultado borroso en ese incidente.
—¡No te preocupes! — la muchacha fue quien afortunadamente frenó el pensamiento del hombre, incluso con las acusaciones del más alto, ella parecía mantener aquella actitud positiva, casi inquebrantable. ¿Era siquiera lograr que se molestara? Mejor no lo descubran. —Bueno, al señor Jin nunca le he visto herido… No entiendo por qué contrataría al mismo médico para él que para mí. — el dedo se elevó, posicionándose a un lado de su mentón, elevando su mirada.
—No solo necesito que sanen tus heridas… — su voz sonó algo más firme, ahora volviendo la mirada hacia el joven. —Quiero también que veas que su salud esté en las mejores condiciones posibles. — Dudaba de la inocencia de la mujer, quería un análisis, ver que en su sangre, su organismo, todo lo que fuera ella estuviera en las condiciones más óptimas. Sus ojos regresaron hacia la muchacha, elevando su mano, en un aire más serio, incluso si estaba más suavizado de lo que habituaba a ser el propio Jin. —Y tú, ni se te ocurra escaquearte.
La chica suspiró. Ya no solo había sido Jin, también parecía ser el joven quien le hablaba de ese modo. Elevó su mano, despeinándose un lateral de su cabello. —Está bien, está bien. Intentaré no salir herida… Pero no pude evitarlo la última vez. Tú eres médico. ¿Acaso dejarías que acosaran a alguien y la golpearan hasta casi matarla? Un uno contra cinco, condenados… cobardes… No podía ver cómo me suplicaban por ayuda y no hacer nada. Pero no es lo habitual.
Un arqueo de ceja. Oh, exactamente igual que el del propio Jin cuando estaba confundida. —¡No soy una niña! ¡Tengo veintidós años! — sus ojos miraron a Jin, señalando ahora al más alto. —¿VES? ¿LO VES? ¡ESTO ES CULPA TUYA SEÑOR JIN! — El rostro de la chica, ahora sí, por primera vez, mostró molestia. Sus ojos ahora contemplándolo con más furia. ¿Por qué? Por la mención de la falta de padres, una que sintió despreciable, como si se mofara de ella. Sus ojos tomaron un brillo cargado de amenaza silenciosa, fijos en el hombre, sin sentirse abrumada por su altura en lo más mínimo.
![[Imagen: 34mVwcn.png]](https://i.imgur.com/34mVwcn.png)
—Escúchame bien, médico de boca sucia.
Porque sí, por muy obsesivo que fuera con la limpieza, esa boca a veces tenía que aprender a silenciarla. —No te atrevas a hablar de padres que no tengo cuando no sabes nada. — Sus pasos se acercaron más, apenas a centímetros de él, teniendo que ponerse en cuclillas para acercarse a su rostro en aire amenazante, hasta que el propio Jin la tomó de los hombros, alejándola un par de pasos.
—Tranquila. No lo dice para ofenderte, Akura. Él no sabe. — Ella apretaba los puños, pero cerró los ojos, respirando. Inhaló, exhaló, repitió el proceso un par de veces para calmarse. Jin no la soltó en ningún momento, al menos hasta que sintió que ella se calmaba y volteaba la mirada hacia Jin.
—Igualmente, no entiendo por qué si tuviera no me iban a dejar estar con el señor Jin. Ha sido bueno. Es verdad que es algo intimidante y tiene aspecto de que vaya a apuñalarte solo con la mirada, pero no es mal hombre. — Silencio, ahora sí, Jin separó sus manos de los hombros de la joven. Deseó, con todas sus fuerzas, que no se fuera de la lengua.
—No te preocupes por eso, Akura. — Ella lo miró, confundida, pero ahora visiblemente más calmada, ahora que Jin se dirigía al contrario. —Quiero que la examines. Sangre, cuerpo, lo que haga falta para descartar que pueda padecer cualquier enfermedad, que se mantenga sana. Alimentos, ejercicio. Todo.
![[Imagen: bTjgVIr.png]](https://i.imgur.com/bTjgVIr.png)
